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Home » Artículos » 3 Tips para liberar emociones reprimidas

3 Tips para liberar emociones reprimidas

Por Karina Santivañez Romaní.- Varias personas con problemas en el trabajo, la pareja, las finanzas me comentaban que a veces es muy difícil dejar de sentir emociones como enojo, ira, rabia, cólera, angustia, tristeza u otros. Mientras que muchos recomiendan autocontrol, yo te recomendaré lo que a mí me funciona mejor y son estos 3 tips.

Muchos te dicen que no te quejes, al respecto yo te digo: “una emoción no expresada es una emoción no sanada”. ¿No te has dado como te da vueltas en la cabeza una idea no expresada? Pensamientos como: “Y por qué no le dije eso?” “Ay es que se puede molestar”. Estamos pensando más en quedar bien con el otro, que en ser fieles y amorosos con nosotros mismos.

1° Tip: Expresa tus emociones

Tampoco invito a que digas desenfrenadamente lo que sientes, pero sí es necesario expresar de manera firme, clara y educada, cómo te sientes y si consideras que no mereces cierto trato. Seamos lo más claros con la otra persona, sin temor a sus reacciones. Es como una autoexpresión y fidelidad a uno mismo, porque uno no merece cierto tipo de trato, palabras, discriminación o agresiones, aun cuando nos hayamos equivocado.

No siempre es saludable llevar la fiesta en paz

Si lo aceptas callado, o lo “pasas por alto”, inevitablemente te cargas de emociones reprimidas. Si te callas o le sigues la corriente por “llevar la fiesta en paz”, las consecuencias son dolorosas en tus pensamientos y emociones.

Y si el otro tiene la razón, está bien, se debe conversar, pero para aclarar la situación y mejorarla, no para herirse mutuamente. ¿Acaso, conduce a algo mejor hacer sentir mal al otro? Culpabilidad es diferente a responsabilidad.

2° Tip: Terapia del Cojín

Hay un ejercicio más intenso para liberar muchas emociones no expresadas. Es más, si no pudiste expresar aquello que sentías en su momento (no te culpes), también puedes liberar esa emoción.

Sólo necesitas una almohada o cojín (que no uses, ni vayas a usar) y estar a solas en una habitación.

Tomas tu cojín y piensas en el momento (situaciones) que te provocaron stress, inseguridad, cólera, tristeza, angustia u otro y en las personas que participaron, visualiza esa situación como si las vieras todas en el cojín, pronto aflorarán todas las emociones en todo tu ser.

¿Qué quieres hacer con el cojín? No tengas temor de nada, ni te sientas culpable. Llegó el momento de soltar esas emociones. Puedes pegar al cojín con mucha fuerza varias veces, puedes gritar en el cojín todo cuanto puedas (para que los vecinos no te oigan). Si quieres decir frases, o hasta palabrotas, dilas sin miedo, exprésate, estás solo, necesitas liberar, sino todo se guarda en tu interior y sería sumamente tóxico y dañino para ti.

Suelta todas esas emociones, así trasladas tu fuerza emocional como energías físicas, tantas veces como te sea posible hasta que te quedes literalmente sin fuerzas, agotado; si tienes ganas de llorar y abrazar el cojín, adelante, ¡hazlo! Si vienen eventos del pasado o de tu niñez, también sigue golpeando y liberando estas emociones.

Luego, verás que “el problema” se empequeñece, que tu percepción cambia casi de manera mágica, lo que tanto te fastidiaba bajó de nivel. Si tuvieras diferentes problemas, es recomendable hacer el ejercicio otra vez para el siguiente problema. No tiene efectos secundarios. Esta es una técnica que aprendí de un discípulo de Osho de la India, sumamente sanadora y liberadora. Claro, aquí esta resumida y simplificada. En otro post, te cuento más de esta técnica, en una versión más completa y detallada.

3° Tip: El grito Mudo

Si estás en la oficina o en alguna reunión social, y no tienes a la mano ni el cojín ni acceso a una habitación en solitario, y requieres recuperar rápido tu tranquilidad y concentración mental, siempre hay una alternativa.

Puedes ir al baño y hacer el “grito mudo”, es decir, gritas con todas tus fuerzas varias veces, pero sin emitir sonido alguno, vas liberando y soltando toda esa rabia, cólera, o si necesitas llorar, hazlo, todo lo que sea necesario. Cuando sientas que ya lo botaste todo, te recomiendo enjuagarte las manos y observar atentamente el agua que discurre por tus dedos, como limpiándote y sanándote. Ya verás tú mismo cuáles son los resultados.

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