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Home » Artículos » Aprender a mirar y poder ver

Aprender a mirar y poder ver

Por Rita Elma Tonelli Manzano.- Llegar a disfrutar de un estado de serenidad y bien-estar requiere de nuestro trabajo en varios aspectos…

Alimentar nuestro espíritu es una de las tareas involucradas, con lo que eso signifique para ti. No siempre tendrá que ver con una práctica religiosa como se podría pensar prima facie, sino que, actividades que lo recreen como la lectura, mirar películas específicas, escribir y conversar con quien nos necesita puede motivarnos a sentirnos bien y en paz.

Una experiencia espiritual es sobre todo una experiencia práctica del amor. Paulo Coelho

El cultivo de pensamientos positivos es otra herramienta poderosa. Estar presentes en el presente para permanecer alerta a cómo estamos pensando nos ayudará a sostener una actitud de productividad magnífica

Los pensamientos positivos lo programarán hacia la victoria, la sabiduría, la paz y la felicidad. No ponga limitaciones a su mente. Usted se convertirá en lo que piensa. Kiplimo Chemirmir

Alimentar tu confianza (capacidad de creer), en cada momento, primero que nada en ti mismo, luego en la gente, con el sustento inefable de la fuerza del Universo, te proporciona el coraje y valor para elevar tu fortaleza.

La fe consiste en creer lo que no vemos, y la recompensa es ver lo que creemos.

Luego de alcanzado ese estado, te tienes que ocupar de mantenerlo. ¿Y cómo se mantiene? Sencillamente, realizando las mismas acciones que hiciste para conseguirlo.

Y… ¿Por qué es tan importante que lo mantengas?

Cuando estás ansioso, fuera de tu eje, sin equilibrio, desaparecen los colores del mundo, ves en blanco y negro y todo parece lo mismo.

¿Puedes ubicar algún momento de tu vida en el que atravesaste un estado así?

¿En qué te perjudicas con esto?

Puedes estar esperando que suceda algo… es probable que eso acontezca… y tú no lo veas.

Puedes estar ante una oportunidad… ¿Te parece que la vas a distinguir?

Y lo más importante… Puedes estar necesitando ayuda, una respuesta a un pedido a tu Dios o al Universo… puede inclusive, depender tu vida de ellas… y esto obstaculizará que seas capaz de comprender y recibir lo que estás reclamando.

Estamos recibiendo todo el tiempo, somos responsables de ver esta acción abundante que nos regala la vida. No es de nuestra responsabilidad el cómo se hará efectiva. Eso está fuera de nuestro control y confiar sin pretender ordenarlo nosotros, es otra condición de que los milagros sucedan.

Trabajar en nuestro desarrollo personal abarca este hacer nuestro de cada día por sentirnos plenos y mantener ese estado, así podremos comprender los caminos insondables por los que llega lo que buscamos.

Te lo darán en forma de semilla…

Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios, de la siguiente manera: «Dios todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme».

En ese momento, escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que estaba escondido, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada.

El hombre volvió a elevar otra plegaria, esta vez más angustiado: «Señor, te pedí ángeles, no una araña.” Y continuó: «Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme».

Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada y observó a la arañita tejiendo la telaraña.

Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior y el hombre quedó esperando su muerte.

Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva en la que se encontraba el hombre, ya la arañita había tapado toda la entrada, entonces se escuchó esta conversación:

– Vamos, entremos a esta cueva.

– No. No ves que hasta hay telarañas, nadie ha entrado en esta cueva por un tiempo largo. Sigamos buscando en las demás.

Una telaraña puede ser más que un muro.

Por el placer de compartir

 

 

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