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Home » Artículos » Apuntes del despertar

Apuntes del despertar

Por Renée Carbonell.- He sentido compartir las vivencias de este camino de consciencia a través de «apuntes». En este hablo de la importancia del silencio y la autoobservación como modo de conectar con la sabiduría interior.

APUNTES DEL DESPERTAR – desidentificar-nos de los pensamientos

Realmente no tenemos necesidad de estar siempre pensando. Lo hacemos por compulsión, por hábito, ocurre casi como algo “automático”.

Los pensamientos, simplemente aparecen y los vivimos como algo que tiene voluntad propia, se van y vienen sin control de nuestra parte. Es un verdadero desperdicio de energía.

La mente y todos los procesos intelectuales son una valiosa herramienta, pero nosotros somos los que elegimos el contenido, cuándo, cómo y cuánto dedicarle a cada tema.

Cuando practicamos el silencio, en verdad nos empoderamos, y a la hora de necesitar concentrarnos en alguna tarea o planificación, lo haremos sin distracciones, con toda nuestra energía puesta ahí.

Por otro lado, al practicar el silencio, el estado meditativo, y como consecuencia de acallar el barullo de la mente, comienza un proceso que es la escucha interna.

Aparecen las llamadas “inspiraciones”, que en realidad siempre han estado ahí, simplemente no las podíamos escuchar.

Inspiración = In spirit, en espíritu.

Existe una parte en nosotros que SABE qué es lo mejor en cada momento. Los hindúes hablan de discernimiento, una cualidad que desarrollamos cuando aprendemos a escuchar a nuestro maestro interior.

Los metafísicos hablan de la presencia YO SOY

Los cristianos lo llaman el Espíritu Santo

Otras corrientes se refieren al Yo superior. En todos los casos es nuestro yo más sabio, la divinidad que reside dentro nuestro

Cuando empezamos a conectarnos con esta dimensión del ser, sentimos una paz diferente a la “tranquilidad” que habíamos conocido. Aparece lo que los yoguis denominan “santosa”, estado de alegría permanente.

Dice un proverbio zen: ”Cuando la alegría tiene un motivo, no durará mucho. Cuando la alegría no tiene motivo alguno, durará para siempre.”

Nos damos cuenta que dejamos de quejarnos, de auto compadecernos, nos sentimos más “buenos” y vemos lo mejor de cada persona y situación.

Nos volvemos más sensibles a la belleza, y la vemos en donde antes no éramos capaces de hacerlo.

Con la práctica, estos estados se hacen cada vez más frecuentes, y vamos teniendo la certeza de que todo es perfecto, de que estamos donde debemos estar

Nos sentimos siempre guiados, amados, protegidos.

Renée Carbonell, desde el amor soy

 

 

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