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Home » Artículos » Caer por descuido

Caer por descuido

caer-descuidoPor José Antonio Cordero.- La rutina diaria cuando no es expansiva, cuando no existe un simultáneo crecimiento interno y externo, es arriesgada y se puede caer en situaciones desagradables por descuidos personales, por no atender las necesidades internas y el necesario crecimiento evolutivo.

Despreocuparse del descanso, de la comida sana y de los buenos momentos de compartir las alegrías conseguidas no es nada aconsejable.

El cansancio hace mella en la fisiología, como nos afecta los alimentos que provocan agresividad o malestar. Las reacciones expresan los tipos de estrés y alimentos, el resultado es que actuamos tal como nos sentimos.

Los descuidos suelen pagarse, cuanto más tiempo hayamos estado ‘ausentes’ de la realidad y responsabilidades adquiridas, y se sufrirán caídas dolorosas.

Cuando el problema ha aparecido ya no es cuestión de echarse en cara la actitud tenida, ni tampoco el flagelarse con pensamientos duros. Prevenir siempre es mejor que curar, pero la limpieza de la herida debe hacerse con cuidado, hay que evitar reabrirla con reproches que no sirven para nada, los comportamientos rudos son las costras de nuestras suciedades internas. La falta de sensibilidad viene por la rudeza que ha crecido por la falta del crecimiento interno y externo.

Trabajar mucho y disfrutar poco crea pobreza personal. El tiempo para disfrutar no debería ser únicamente el que se realiza fuera del trabajo, si el trabajo no aporta alegría entonces es mejor llevar la alegría al trabajo, y así deberíamos hacer con cualquier actividad que realicemos.

Peores caídas son las que llevan por delante a personas cercanas y ellas sufren las consecuencias del descuido o abandono personal, y son peores porque el dolor personal se repara antes que el dolor causado a otras personas cercanas. Una herida en la rodilla se cura en dos meses pero una herida emocional puede durar más de dos lustros.

Descuidarse es opuesto a darse. Una buena razón para vivir es darse, así mismo y darse a los demás, porque ¿cómo vas a dar aquello que no tienes?

La fatiga extrema, además del desequilibrio interno, puede llegar a causar aspereza o tensiones entre personas queridas. Para estos momentos de malestar interior el respeto profundo es el perfecto antídoto. Se puede estar agotado, malhumorado, pero si hay respeto se mantendrá una buena relación. En la falta de respeto se ven reacciones hirientes, malas respuestas y desprecios inesperados. Nuestro malestar no debería ser echado a nadie, porque eso producirá un efecto rebote.
Como el respeto ya es cosa rara, lo habitual hoy son los rebotes. A quienes cogen más rebotes diarios que Pau Gasol

No nos vaciemos en poseer sino en disfrutar, porque con la felicidad no nos desgastamos, nos llenamos.

Nada más aparezca el inmenso manantial de riqueza interior y la vida dará el giro más deseado.

Un abrazo familiar

Nerja, 6 de Marzo de 2015
JOSE ANTONIO CORDERO
Director
AGRICULTURA VEDICA MAHARISHI

Solicita tu cesta ecológica a: agriculturavedica@gmail.com

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