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Home » Artículos » Chiquilladas de niños y mayores

Chiquilladas de niños y mayores

chiquilladasPor José Antonio Cordero.- Los niños están sometidos a las costumbres, reglas y normas que establece su sociedad. Las travesuras son propias en la niñez y más cuando aún no tienen memorizadas las reglas que establecieron sus mayores.

Las sinsentidos mutilaciones genitales, y miles de aberrantes creencias dicen mucho del nivel social. Detestables pasados, pero inquietante futuro cuando vemos correr a miles de personas jugando con sus móviles. Si grave fue seccionar clítoris, ablación inventada, mucho peor es lavar cerebros. Hay criterios y normas que imponen los mayores que son chiquillerías tontas y otras muy crueles, pero como todo lo que crece retorcido cada vez se hace más retorcido y peligroso.

Nadie tiene derechos de propiedad ni de manipulación de masas; nadie tiene derechos de extirpación ni imposición de vestimentas o ropa de baño, sea como fueren. La imposición es síntoma de debilidad y torpeza.

La madurez es cosa rara en los niños, como también escasea en mayores. Afortunadamente cada vez nacen más niños con un nivel más alto, vuelven cargados de sabiduría y son los que sabrán guiar al mundo allí donde los mayores fuimos incapaces de llegar.

La madurez se demuestra en la capacidad de decisión. La inteligencia ganada en vidas anteriores no se pierde, la dirección adecuada es inteligencia aplicada, así como dejar de lado las herramientas o nociones estúpidas que tanto abundan.

Desafortunadamente hay niños que siguen la ruta establecida por generaciones pasadas, aún vigentes, y comenten los mismos errores.

Es una travesura robar dinero a los padres, son gestos bastante simplones y se les pilla con facilidad, si esa tendencia no se corrige de pequeño de mayor se hace con más profesionalidad, y de la misma forma que el niño no siente remordimiento por extraer dinero de la cartera, cuando se hace bigotudo, su mente genera mecanismos para no reconocer el daño tan grave que hace a los demás y mucho más así mismo.

La chiquillería abunda en pequeños y mayores. Los mayores inmaduros hacen chiquillos a todos. Hollywood ha promovido la chiquillería en jóvenes y mayores con cientos de películas. El mercado tecnológico ahora lo hace con sus jueguitos. Hay pasatiempos que no son horrorosos pero la mente que no evoluciona tiende a involucionar, es fácil presa. ¡¡Qué horror dirá aquel que se da cuenta del tiempo perdido!!

Afortunados aquellos que saben elegir bien su camino.

Tristeza sentimos por tantos jóvenes perdidos. Dolor sentimos por tantos mayores tan retorcidos y que tan difíciles es hacerles entrar en razones.

La culpa no la tienen los mayores, ni los gobernantes que pusieron los mayores, la culpabilidad recae siempre en el sistema de vida que hemos implantado y que tan difícil es desdoblar.

La sociedad que descubra que la solución no está en encontrar la culpabilidad en los seres humanos, sino en la falta de conocimiento, en la majadera ignorancia que ha prevalece durante siglos, será la que más evolucione.

Todos los delincuentes mayores fueron niños. La crueldad de la sociedad se ve porque permite crecer a los niños en el abandono y luego, cuando son mayores, los castiga duramente. Tremenda insensibilidad demuestran los duros castigadores. Curiosamente los autoritarios son mucho más crueles que aquellos que son más sencillos y parecen menos importantes de cara a la galería social.

Los padres robados por sus hijos no deberían sacar el cinturón, ni someterse al llanto de la culpabilidad, ahí, en los momentos duros es cuando hay que sacar el sentido común y el corazón porque su criatura necesita comprensión, cariño y apoyo. La rectitud no tiene por qué ser agría, fría o dura; la mano firme no tiene por qué ser castigadora. Ayuda más la mano segura, firme y tierna que un duro castigo, porque la represión nunca rehabilita, la educación sí.

Nuestras preciosas criaturas nos imitan ¿por qué les castigamos duramente? Qué más da el tipo de delito, lo importante es evitarlo. Se puede argumentar que el robo no se imitó en casa, bueno, está bien, pero hay que tener en cuenta que la bondad negligente no evita daños ni peligros. Hay millones de niños abandonados por padres abandonados a una vida recortada al trabajo y poco más. De esos millones de niños puede salir cualquier cosa.

Si en estos días llegan tiempos malos y dolorosos no empecemos a repicar las campanas de la culpabilidad y abrir las rejas de la incomunicación total o la sin-piedad pena de muerte.

Cría cuervos y te sacarán los ojos, un dicho duro de asimilar, que el autoritario no acepta, directamente saca el arma letal.

En los momentos difíciles es cuando debemos retomar la vida, nuestra propia vida, porque la leña sale de los árboles, nosotros somos los troncos donde se sustenta la vida.

Se tiende a desdoblar a los otros con esos ‘tornos’ que tanto gusta usar. Los tornos y castigos carcelarios para hacerles llorar no evitarán nuestras lágrimas en el futuro.

Si las cosechas que tengamos esta semana no son las previstas, empecemos a pensar en introducir la nueva semilla que hará cambiar la cosecha.

Las condolencias políticas ante los desastres no sirven para nada, dejemos los lamentos. No adoptemos más sistemas que siempre fracasan. Los estados de alarma nacional son insuficientes. Los ejércitos no han sido entrenados para ‘vencer sin tener que luchar’, la defensa nacional basada en las armas es vencible y siempre vulnerable… caprichosas chiquillerías millonarias de Hollywood, un pasatiempo dramático.

La naturaleza nos puede dar un limón y con sabiduría hacer una rica limonada, el arte del saber es la forma de cambiar la acidez por la dulzura, las lágrimas por alegrías, la miseria por la riqueza, la enfermedad por la salud perfecta.

Vendrán tiempos mejores, pero dependerán de las semillas que pongamos.

Hay olfatos inteligentes que distinguen si la comida será saludable o enfermiza. Hay ‘olfatos’ tan atrofiados que confunden la velocidad del tocino. Hay olfatos que detectan dulzura de lejos pero con una simple inhalación es suficiente para rechazar, porque hay envoltorios dulces que son amargos y venenosos, y aquí no nos referimos a alimentos.

A medida que vamos recuperando la salud y el equilibrio físico-mental, irá mejorando el olfato alimentario y el de la receptividad. A medida que vamos evolucionando irá creciendo el discernimiento.

¿Para qué luchar contra los elementos internos y externos? Luchar es una torpe cobardía.

Seamos valientes para evitar la lucha interminable.

La semilla, la semilla… ¡¡todo está en la semilla!!

***** CITA CON LOS GRANDES *****

“Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.” -Aristóteles

“¡Oh amor poderoso¡ Que a veces hace de una bestia un hombre, y otras, de un hombre una bestia.” – Willian Shakespeare.

“No se puede enseñar nada a un hombre; sólo se le puede ayudar a descubrirlo en su interior.” – Galileo Galilei

Recibe mi agradecimiento y amistad
Un abrazo familiar
José Antonio Cordero.

Director
AGRICULTURA VEDICA MAHARISHI.
agriculturavedica@gmail.com

Profesor
CIENCIA DE LA INTELIGENCIA CREATIVA y
MEDITACIÓN TRASCENDENTAL.
Universidad MERU 1979.

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