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Home » Artículos » ¿Cómo se construye una cultura de pobreza?

¿Cómo se construye una cultura de pobreza?

Por María de los Ángeles Gómez Calderón.- Desde tiempos pasados, a través de la historia se han producido diversos acontecimientos que dieron lugar a la aparición de la pobreza, como inundaciones, sequías, muertes masivas y terribles guerras que producían una miseria global, incrementando los crímenes, robos y el sufrimiento humano. En la actualidad, muchos países han logrado reponerse e incluso ser reconocidos como las ciudades más desarrolladas, entre ellas New York, Londres y Tokio; sin embargo, ni ellos se salvan de tener entre sus habitantes a cierta población en situación de pobreza. Se dice que la pobreza tiende a perpetuarse por sí misma, y que sin importar el esfuerzo que muchos gobiernos realicen, no lograrán acabar con ella.

La pobreza tiene características definidas, cual si se tratase de una cultura. Comenzando por el lenguaje, el cual suele ser bastante simple y con un vocabulario restringido, es decir, no emplean la gran variedad de sinónimos y antónimos que nos ofrece el idioma. Por otro lado, no le encuentran sentido a la planificación a largo plazo, por lo que son indiferentes a la idea de ahorrar para un futuro. Los pobres por lo general suelen creer que el esfuerzo y la habilidad propia no sirven de nada, que los factores externos son los únicos responsables de generar un cambio, y quizá por esta razón suelen quejarse con mayor frecuencia del gobierno y la falta de oportunidades, sin preocuparse demasiado de sus propias capacidades y aptitudes. Estas características son aprendidas por el medio social en el que desde pequeños se van formando.

¿Se aprende a ser pobre?

Todos los factores propios de la conducta humana que van forjando nuestra personalidad, tuvieron que ser aprendidos socialmente en algún momento de nuestra vida, ya sea directa o indirectamente, en los que intervienen la identificación con los modelos que decidimos seguir desde la primera infancia, con nuestras primeras experiencias. Un factor predominante en el aprendizaje psicológico de la pobreza se encuentra en el desamparo aprendido o indefensión aprendida, explicado por Seligman como el abandono de un sujeto ante situaciones que él entiende como inevitables y de lo que es imposible escapar. Si desde pequeño, el niño va creciendo con modelos de personas fracasadas y frustradas, cabe la posibilidad de que se identifique con ellos y adopte sus pensamientos y creencias respecto al mundo y la realidad. Pensará que el mundo nunca ha de cambiar, que la vida es dura y que es mejor resignarse a la suerte que les tocó vivir sin amparar siquiera un poco de esperanza. Es posible que de grande, el niño pueda encontrar oportunidades, pero no se atreverá a luchar por ellas, pues ha fracasado tantas veces que no querrá exponerse nuevamente al fracaso, así que preferirá resignarse a su destino.

La cultura de la pobreza

Oscar Lewis estudió la cultura de la pobreza y llegó a la conclusión de que va mucho más allá de la idea de falta de bienes materiales, privación económica o indicadores socioeconómicos bajos; la cultura de la pobreza es un modo de vida con valores, normas conductuales y características únicas.

Los pobres en una sociedad rica

En una sociedad cada vez más consumista, donde nos venden la idea de que una vida llena de ropa lujosa, viajes, automóviles, comidas y bebidas exóticas es poseer una vida de maravilla, los pobres resultan más pobres y con falta de confianza incluso para entablar relaciones interpersonales. La misma presión social lleva a la persona en situación de pobreza a desear aquello que sus recursos económicos no pueden solventar, e incluso desean adquirir bienes que no son de su utilidad, volviéndose presa fácil de los créditos o ventas a plazos. Los vendedores inescrupulosos no tienen la más mínima consciencia de la realidad económica de estas personas, exponiendo únicamente los beneficios que el comprador ingenuo obtendrá con la única finalidad de conseguir su firma. Luego los pobres se endeudan, entran en crisis y muchos de ellos optan por la delincuencia.

¿Y ahora, quién podrá defendernos?

Numerosos países se han preocupado por la situación de pobreza en la que viven muchos de sus habitantes, implementando programas como la educación compensatoria, programas destinados a crear nuevos empleos y el adiestramiento de personas en nuevos campos laborales; sin embargo, esto no es suficiente. Se debe hacer hincapié en la investigación de las causas más profundas que perpetúan el círculo vicioso de la pobreza, y cómo este contexto influye en el desarrollo de nuestros pequeños.

Es de vital importancia conocer que entre la gente pobre con espíritu de superación, también existen otros pobres que se sienten alienados e incapaces de cumplir con las normas que la sociedad les impone. Es posible cambiar las actitudes mediante la comunicación, también es posible hacerlo con las actitudes que los pobres tienen hacia sí mismos y hacia el mundo que los rodea.

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