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Home » Artículos » Conectar con el corazón

Conectar con el corazón

Por Carlos Andrés Camargo De Lavalle.- Esta, conectar con el corazón, es la frase que resume, engloba y explica todas las respuestas, a todas las preguntas de la vida. Esta, conectar con el corazón, es la respuesta a todo.

Pero qué significa conectar con el corazón. Conectar con el corazón significa seguir la intuición propia. Sentirla y seguirla, ignorando la voz del ego (seguir el corazón, así sea el puntico negro que existe en él).

¿Y qué es el ego? ¿De dónde salió el ego? Cuando uno nace, esa gran sabiduría del universo (Dios, vida, espíritu santo, fuerza superior, llámese como la quieras llamar) envía un alma a un cuerpo. Esta alma viene con una misión específica (misión externa), misión que al ser cumplida ayudará a incrementar la gran sabiduría del universo (razón, precisamente por la cual, esa alma fue enviada a ese cuerpo). Pero resulta que esa alma solo está llamada a ocupar el 50% de ese cuerpo, porque esa gran sabiduría que envió esa alma sabe, que el alma sola dentro de ese cuerpo no va a tener la capacidad de cumplir la misión encomendada. Porque necesariamente requiere algo más, necesita una ayuda. “Exacto”, dice el universo.

Te voy a poner a ti, entonces, alma dentro de ese cuerpo, en unas circunstancias: te voy a dar estos papás, esta familia, estas circunstancias económicas, sociales, amigos, etc., que a lo largo de tu vida van a generar miedos, miedos que a su vez van a generar un ego (el ego se traduce en miedo). Ego, que te ayudará a cumplir esa misión externa con la que viniste, al cumplir la misión interna que todos tenemos (sólo cumpliendo la misión interna, es que luego se puede cumplir la externa): mantener al ego en su justa medida: en el otro 50% que le corresponde.

No más de eso. Es como el Yin Yang: todo lo que existe, tiene una contraparte que es necesaria para la existencia (dos fuerzas opuestas pero complementarias a la vez). El Yin, la parte negra (para nuestro ejemplo, el ego, los miedos) ocupa solamente la mitad del circulo; y el Yang, la parte blanca (para nuestro ejemplo, el corazón, el alma), ocupa exactamente la otra mitad del circulo; y si no fuera así, mitad y mitad, el Yin Yang simplemente dejaría de serlo; ahora bien, si vamos a tomar como ejemplo el Yin Yang para explicar este teoría, no debemos olvidarnos del punto blanco que hay en el Yin y del punto negro que hay en el Yang: en el ego hay un poquito de corazón y en el corazón hay un poquito de ego. Conectar con el corazón significa seguirlo. Seguirlo, así a veces lo que se esté siguiendo sea el puntico negro (de ego) que existe en él.

Explicándolo de otra manera, se puede ver así: el ego juega en ambas partes: en su 50% y en el pequeño espacio que ocupa en el corazón. Es el mismo ego. Se dice que el ego es necesario y es bueno, cuando el que habla y guía el comportamiento es el puntico negro que ocupa ese pequeño espacio en el corazón. Y al contrario: el ego es malo, cuando el que tiene el control es ese 50% que busca siempre tomar más espacio. Pero es el mismo ego manifestándose de maneras diferentes. Es decir, cuando el pequeño circulo negro que está en el corazón (que generalmente me hace bien) se sale de control, es solamente una manifestación de que el ego grande está descontrolado, y por ende, ocupando más de su 50%.

Para explicar esto con un ejemplo, tomemos la película “Intensamente”. Cuando la niña protagonista de la película nace, Riley, nace con un alma, alma que estuvo ahí desde el momento cero del nacimiento, desde el primer respiro: Alegría (la parte blanca, el Yang). Con el pasar de los años (de los primeros años de vida), empiezan a llegar otros personajes a ese cuerpo (o mente), que son necesarios, tan necesarios como el alma que se ve representada por Alegría: el muñeco rojo que es la rabia; la muñeca azul, de gafas, que es la tristeza; la muñequita verde que es el desagrado; y el muñeco morado que es el temor. Y si ustedes se fijan, la única función que desarrolla Alegría durante toda la película es mantener a todos estos personajes a raya: “que no hagan esto, que cuidado con lo otro, que no te pases de acá”. Tu única función el día de hoy, le dice alegría a tristeza, es estar dentro de este círculo, no te salgas de acá, no te muevas. En eso se desarrolla entonces la película, sin dejar de lado por supuesto, que los otros personajes (o emociones) son igual de necesarios: es por ello q cuando Alegría y tristeza están yendo de vuelta al cuartel general, y Alegría en algún momento decide que tristeza no puede meterse en el ducto que los va a llevar de vuelta, ya que puede contaminar los pensamientos principales de Riley, y decide dejarla, le toca posteriormente devolverse a buscarla, porque se da cuenta que en algunas ocasiones de la vida, Riley logró obtener lo que necesitaba en ese momento, gracias a tristeza. Luego entonces ella, como Alegría, eran igual de útiles y necesarias, dependiendo del momento, de la circunstancia (esto también aplica para rabia, desagrado y temor). Vemos entonces cómo, cuando el ego le hace un bien a la existencia de las personas, estamos hablando del punto negro que hay en el alma o el corazón; y cuando ese mismo ego le hace daño a las personas, estamos hablando de esa parte negra que está tomando más del 50% que le corresponde, y que por ende hay que controlar (como cuando Alegría controlaba a las otras emociones).

Otro ejemplo: voy caminando por la selva y se me aparece un tigre de frente. Seguramente mi primera reacción será correr, huir para salvar mi vida. Claro, cualquiera lo haría. ¿Pero cuál fue la emoción que gobernó mi ser en ese momento? El temor. El miedo. Pero, como podemos darnos cuenta, fue precisamente ese temor o miedo lo que me salvó. Lo que le causó un bienestar a mi existencia en ese momento, fue una emoción negativa. Este es un claro ejemplo del accionar del puntico negro que se encuentra en el corazón.

Entonces, en el cuerpo humano hay dos entidades, ambas necesarias e igual de importantes para cumplir (al cumplir la interna, repito) la misión externa que cada cual tiene en la vida. Y el objeto entonces es mantener el ego a raya. A raya, como lo hizo en el primer ejemplo, Alegría con el resto de las emociones. Que nunca se tome más del 50% que le corresponde, ya que en eso va a estar toda la vida: tratando de tomar más de ese 50%. Y cuando al ego se le permite tomar más de ese 50%, es ahí donde empiezan los problemas en la vida (todos los problemas en la vida ocurren por un ego fuera de control). Empiezan los problemas porque la única función del ego descontrolado, ese que se ha tomado más del 50% que le corresponde, es quejarse y no estar contento con el presente. Siempre lo hará, ya que es lo único que sabe hacer. Entonces hay que ignorarlo y seguir al corazón. De otra manera nunca se será feliz con nada, con nadie, ni en ningún lugar.

Ahora bien, ¿cómo se sigue al corazón? Sintiéndolo. En muchas oportunidades de la vida uno se ha visto afrontado a situaciones en donde una voz en la cabeza dice que sí, “ve por ahí, eso es, hazlo”; pero a pesar de ello, uno siente que no debería. O, al contrario, la voz dice que no, que por ahí no es, pero uno siente como que sí, que no debería renunciar, que por ahí es el tema. Pues bien, esa voz, es la voz del ego; y lo que se siente, es el corazón. El ego tiene voz. El corazón se siente. El corazón es aquello que llamamos intuición. Eso que todos, pero todos tenemos, y que todos sentimos, pero que pocas veces le hacemos caso. Seguir eso que sentimos, eso que sentimos sin explicación aparente porque la cabeza nos está diciendo otra cosa totalmente distinta, se llama conectar con el corazón. Conectar con el corazón significa seguir la intuición propia: sentirla y seguirla, ignorando la voz del ego.

Y ¿cómo se sigue la intuición propia? Conectando con las emociones (con todas, no sólo con la felicidad (ejemplo del tigre)). Aquí hay que hacer un ejercicio adicional porque para conectar con las emociones, primero necesito determinar qué es lo que me da bienestar en ese momento. Después, necesito identificar esa voz (el ego), y también necesito identificar con claridad, qué es lo que me está diciendo. Posteriormente debo mirar y sopesar ambas posiciones, y decidir cuál es la que debo seguir de acuerdo con lo que estoy sintiendo que me producirá bienestar en ese instante. Así se sigue la intuición propia y se ignora la voz del ego (aunque en algunos casos, como en el ejemplo del tigre, este ejercicio adicional de conectar con las emociones ocurre automáticamente). Ahora bien, hacernos conscientes de que lo que nos dice el ego (una vez identificado) rara vez ocurre, es una manera efectiva para poder ignorarlo.

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