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Home » Artículos » Cuando el miedo es tu mejor aliado

Cuando el miedo es tu mejor aliado

Por Manuel de Mena.- En estos días cada uno gestiona emocionalmente la crisis del Coronavirus lo mejor que puede y sabe pero permitirme que haga la siguiente aportación… Todas las emociones cumplen una función muy importante, sobre todo las que consideramos emociones “negativas”. Su función primordial es la de ejercer como alarmas, avisarnos de que algo no va bien y que necesitamos actuar.

El miedo es una emoción muy poderosa, y junto con la rabia conforman, nada más y nada menos, que nuestro instinto de supervivencia. Pero por desgracia, nos educan en la represión emocional y ya desde niños aprendemos a esconder ciertas emociones, a negarlas, a no permitirnos sentirlas. El miedo es una de ellas, y precisamente por reprimirlo, nos negamos su función positiva.

Ojo, estoy hablando de miedo no de pánico. El pánico es una avalancha emocional incontrolada y disfuncional que no tiene ninguna función positiva. Y que suele producirse por no saber gestionar positívamente el miedo. El pánico solo te vuelve irracional y te hace, por ejemplo, comprar papel higiénico sin sentido.

Pero el miedo sensato sí tiene una función vital. Ese miedo juega a nuestro favor, nos avisa y nos protege de los peligros. ESE MIEDO ES NUESTRO ALIADO, es la emoción guardiana que lleva protegiéndonos desde nuestros orígenes. Es por el miedo por lo que podíamos correr como un rayo cuando llegaba un depredador. Es el miedo el que afina todos tus sentidos poniendote en alerta si tienes que atravesar una calle oscura, es el miedo el que nos impide lanzarnos del balcón a la piscina de abajo…

Esta pulsión ancestral agudiza nuestra intuición, despierta la atención, eleva la glucosa en sangre aumentando la fuerza física para huir o luchar eficazmente si fuera necesario… Y sí, también es la “que encoje los huevecillos”, es decir, la que retrae los genitales masculinos hacia el interior, no por falta de valentía, sino para protegerlos en caso de ataque.

El miedo nos potencia de infinitas maneras, lleva salvándonos de incalculables peligros desde antes de ser monos porque es la fuerza interna que nos moviliza a tomar medidas para cuidar tanto de nosotros mismos como de nuestros seres queridos. Por eso, no debemos negarla, no debemos negar nuestra maravillosa naturaleza emocional sino utilizarla para actuar. Debemos confiar más en nuestra biología emocional y permitirnos sentir ese miedo sabio. Porque aquel que no siente ningún miedo se vuelve un temerario, un imprudente, un insensato… El que se niega a escuchar al miedo puede creerse invulnerable y poner en serio peligro su vida.

Estos momentos críticos no son para darle la espalda al miedo pero tampoco lo son para dejar que se desaten los terrores. Ahora también es muy importante frenar a la imaginación para que no vuele hacia el futuro. Es tiempo de anclar la mente en el aquí y ahora para que no imagine más desgracias futuras. Y ocuparnos solo de lo que podemos hacer en el momento presente ¡Ya tendremos miedo del futuro cuando llegue, no ahora!

Además, la mejor manera de no caer en la garras del pánico es precisamente mirar de frente al miedo, permitirnos sentirlo, separar el miedo real del imaginario y escuchar atentamente… ¿De qué me está avisando esta emoción? ¿Qué me esta pidiendo que haga ahora? Una vez escuches su mensaje, ya está, actúa en consecuencia, toma las precauciones necesarias y dejalo ir, no te recrees más en el miedo. Esta es la verdadera función biológica del miedo, no la niegues, aprovéchate de millones de años de evolución y deja que tu naturaleza emocional juegue a tu favor.

Es tiempo de utilizar todas nuestras armas para vencer al virus, y el miedo, también es una de ellas. Es tiempo de reconciliarnos con nuestro miedo guardián, el miedo que mantiene despiertos nuestros sentidos, eleva nuestras capacidades y afina la intuición. El miedo del que nace una fuerza que nos hace luchar por los nuestros y por nosotros mismos. Permitámonos sentir hoy algo de miedo para poder disfrutar de ser los supervivientes del mañana. Porque mañana todo habrá pasado y será el momento de grandes fiestas y celebraciones. Pero ahora vamos a cuidarnos los unos de los otros.

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