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Despertando la conciencia

Por Luis Miguel Sellanes.- Estamos viviendo en un mundo que se mueve muy de prisa con permanentes cambios, y en el que nos encontramos cada vez más agobiados por la falta de tiempo. La humanidad  continúa haciéndose las mismas preguntas: quiénes somos, de dónde venimos, cuál es nuestro propósito de vida. Por tanto es importante tomar conciencia que las respuestas están dentro de nosotros mismos, y ello nos lleva a mirar en nuestro corazón y no en la mente. Así se produce el despertar a un estado de paz y a conectar con el campo de infinitas posibilidades.

Estamos asistiendo a un profundo cambio en el Universo, que nos indica que la transformación está cerca. Los más significativos son las explosiones solares, y las consecuencias en nuestro planeta son diversas, entre las que destacan la variación de la frecuencia vibratoria, la reducción de la capacidad gravitatoria y la aceleración del tiempo tal y como lo decía EINSTEIN y en línea con la teoría de los desdoblamientos de los tiempos. Por consiguiente nos conduce a un aumento del estado de nuestra conciencia,  lo que en la antigüedad se definía como el APOCALIPSIS, palabra de origen griego que significa DESCUBRIMIENTO, y que solamente es el final del desdoblamiento del tiempo. Es la expansión del Universo.

A su vez significa la expansión de nuestra conciencia, cuando al iniciar nuestro viaje interior nos deslizamos únicamente en el vehículo más potente que es el Amor, que es nuestro vínculo directo con la creación, donde se comienzan a producir milagros, es decir las sincronicidades, cuando nuestros miedos desaparecen y por tanto nuestro ego. El campo de visión se amplía rompiendo las barreras que nos impedían ir más allá, y descubriremos cuánto poder hay en nuestro interior ya que se abrirá una visión del mundo que estaba cerrada o perdida o simplemente en desuso.

Ya en la antigüedad se conocían todos estos conceptos, pero el acceso a la información se hizo restringido y se distorsionaron esos mensajes para que el ser humano no pudiese comprender y permaneciese dormido, así de ese modo se sometía dócilmente a un Sistema que nos hizo prisioneros durante siglos, y del que hemos sido sin saberlo co-creadores.

Sólo algunas ráfagas de lucidez de algunos, más la apertura mental de quienes han sufrido algún encuentro cercano a la muerte donde regresan con ese poder que tenemos desde nuestro nacimiento, y que vamos perdiendo por los condicionamientos de vida de la sociedad, son las señales de que estamos en este siglo XXI ante el despertar. Como dijo el famoso novelista francés André Malraux: “el siglo XXI será espiritual, o no será”.

Estamos llamados a abrir nuestros corazones, a recuperar la fe y la confianza, a cambiar nuestros hábitos mentales, a perder el miedo a la perfección, a integrar nuevamente la ciencia con el espíritu, a buscar la felicidad en nosotros mismos. Únicamente de ese modo recuperaremos todas aquellas capacidades que traemos incorporadas desde nuestro nacimiento, y que nos permiten dar respuesta a esas interrogantes que nos venimos haciendo durante siglos, y que nos llevan a vivir una vida plena de felicidad, paz y armonía. Todo está dentro de nosotros mismos.

Ya es tiempo también de aceptar y entender las verdades universales y dejar de cuestionarnos eternamente y sin sentido. Somos seres de energía, almas eternas envueltas en un traje carnal con fecha de caducidad, y en nuestra memoria celular se encuentra toda la información y conocimiento de nuestras vidas pasadas, es decir el campo no visible. Sólo que nos pasamos buscando respuestas en nuestra memoria terrenal, el campo visible según nuestra comprensión más básica y elemental. Os invito a buscar en el campo de lo no visible, cambiemos el paradigma de “ver para creer” por el “creer para ver”.

Como expreso en uno de mis libros: «En este mundo somos huéspedes temporales con fecha de caducidad, por tanto no debemos comportarnos como si fuésemos a vivir 200 años».

 

 

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