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El árbol de la unidad

mindalia-arbolPor José Antonio Cordero.- El Árbol de la Unidad no crece con bonitas palabras, ni por deseos, ni besos, ni abrazos, ni por nada que toque lo superficial, ni acariciando la corteza o delicadas hojas. La hostil sequedad del ambiente es tan absorbente que la húmeda palabra o beso permanece poco tiempo y apenas llega para mantener viva la raíz. El árbol es agradecido y reconoce todos los loables actos pero, si la raíz se seca se perderá y llegará la desesperación.

El Árbol de la Unidad inmortaliza todos los valores humanos. Su fuerte tronco representa la sostenibilidad, que mantiene inquebrantables las ramas de la amistad, la compasión, la felicidad, salud, bienestar. Los frutos estarán garantizados y nada faltará donde reine la Unidad.

Cuando la Naturaleza regala ningún otro regalo lo supera. Desgraciadamente el Árbol de la Unidad no se sabe cuidar ni regar. Todos los horribles sucesos de guerras, enfrentamientos y otros graves problemas sociales, suceden porque el tronco social está seriamente fragmentado y dividido.

La diversidad, desigualdad y descontento es muy grande. La falta de unidad empobrece cualquier sistema que desee establecerse. El drama social viene cuando no encuentran medios ni tiempo como para atender todas las necesidades y calmar tantas lamentaciones y sufrimiento. Los gobiernos no saben evitar todos los problemas que se les vienen encima.

La caída es inevitable cuando se crece fuera del tronco de la unidad.

El Árbol de la Unidad crece desde la raíz.

¡¡El tronco es el cuerpo!! La raíz es la Conciencia y todo lo que se experimenta se debe a la consciencia. El Sentimiento une la raíz con el tronco, las ramas son los sentidos y las hojas las emociones. El fruto es la combinación de todos sus elementos, y los frutos son saludables cuando hay unión entre todos sus elementos.

Estamos en la quincena del año que más se repite la palabra FELIZ, está en boca de casi todos, pero una cosa es la palabra y otra su sentimiento o experiencia real de felicidad.

El sentido de la palabra consciente no implica sabiduría, porque se puede ser consciente del sufrimiento tanto como de la mayor felicidad, y en cuestión de minutos se puede pasar de un extremo a otro, en mayor o menor grado.

La pequeñez de la ramita solo puede ser consciente de su pequeñez y nada más, y muchas veces ni eso, porque en el estado de vigilia se puede dar también una total inconsciencia, como no saber qué se hace ni las consecuencias de los hechos. Parece que ese mundo que alienta las diferencias y separación es muy inconsciente.

El árbol no necesita lecciones de supervivencia, ni ideologías ni creencias. Necesita que su raíz sea grande y profunda y que el sentimiento más fino sea la vía para unir lo interno con lo externo.

Todo está en la raíz, de ahí saldrá al tronco, para hacer que el intelecto sea inteligente de una vez y para siempre, porque ya ha crecido bastante el alcornoque de intelecto que hemos creado, diestro en fomentar problemas y divisiones

El bosque se puede regenerar. Hay un método infalible llamado injerto, que usa el flujo ascendente que va desde la raíz hasta el tronco, ahí se injerta el Conocimiento más delicado de la vida. La tecnología del injerto se llama “El Arte de Trascender” para conectar el tronco con la raíz y crear el árbol del fruto que sacia todo hambre y sed de conocimiento. Los injertos hay que saberlos hacer, de otra forma saldrán otros alcornoques.

Los abrazos y las palabras tocan la parte dura o corteza, para que calen lo interior debe estar abierto. Poco puede hacer aquello que viene de fuera si el tronco sigue hermético y sin voluntad de apertura. Gusta mucho la palabra Feliz, escrita o hablada, pero poco o muy poco llega a hacer en personas cerradas o duras.

Si el tronco humano no tiene ninguna intención ni voluntad de apertura poco progresará.

Los troncos mayores son resabios y son difíciles de llegar a ellos.

Millones de ramas han nacido y no saben ni para qué han nacido, su debilidad es alarmante. Una lástima morir sin saber el porqué del nacimiento.

Navidad viene de Nativitas que significa nacimiento, es una bonita tradición. Hay más alegría, aumentan los regalos y las cenas, todo lo que sea festejar es bueno siempre que sea saludable. Aun así esta festividad parece no tener mucha huella en el transcurso del tiempo, y pasada esta quincena comienza la dura cuesta de enero. No solo en lo económico, es también una cuesta anímica, quizás por la añoranza de la falta de continuidad de festejar juntos la vida, y de fomentar más la unidad familiar.

La desilusión posterior a los festejos llega, ninguna fiesta garantiza la continuidad de la alegría y de momentos felices, incluso una gran boda no garantiza la unión permanente de la pareja. Unir las manos, hacer corros y decir cosas bonitas tampoco tiene una repercusión duradera.

Unidad quiere decir que la parte personal está unida con la raíz o conciencia pura. La unidad no es la fusión entre ‘tú y yo’ o ‘nosotros con vosotros’.

El árbol no queda unido cuando se entrelazan las ramas, sino cuando todas las ramas y tronco están en buena conexión con la raíz que los sustenta.

Las personas NO se unen por estar juntos, ni por comer juntos y hablar mucho, se unen cuando los sentimientos están unidos en la misma base común, en la raíz que es la conciencia pura.

Las fiestas no son suficientes, ni cantar o bailar juntos, o los buenos deseos y felicitaciones, porque mientras falle la conexión interna, la frágil debilidad externa y emocional será una constante, y después de la fiesta vendrá la cuesta.

Crece dentro, haz que tus raíces encuentren todo lo necesario y lleva tu tesoro fuera, compártelo, sin descuidarte. Riégate cada día: trasciende, y luego actúa, sin entretenerse en la negatividad. Enfócate en crear vida y riqueza a tu alrededor.

Hay mucha sequía y carencias por todas partes, por eso no dudes ni un minuto en encontrar la forma de regar tu propia raíz y el fruto saldrá.

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