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El impacto del autosabotaje en la conducta humana

Por Dalila Saric Pardo.- SALIENDO DEL ROL DE VÍCTIMA.

Cada uno elige su destino y sólo responderemos a Dios por el uso de la vida. El autosabotaje es una de las conductas que más daña al autorespeto y la autoestima. La falta de confianza y la reafirmación externa del amor está tan lleno de autorecriminación ya que muchas personas no se creen dignas de ser amadas y respetadas.

Muchas personas pueden destacar profesionalmente, alcanzar incluso la fama y el éxito material, pero la falta de auténticas relaciones humanas amorosas, armoniosas y compasivas les impiden disfrutar de la paz y el amor. Lamentablemente habrán algunas personas que nunca lograrán reconciliarse ni perdonar a aquellas personas en nuestro entorno familiar o círculo íntimo y eso enferma el espíritu y nos coloca en el rol de víctimas.
Dejar ir, soltar, realmente hacer carne el desapego afectivo y aceptar a las personas tal como son y no como quisiéramos que fueran nos darán la paz y el alivio que necesitamos para seguir vivos y disfrutar la vida tal cual se va revelando. El autosabotaje se presenta cuando no aprendemos las lecciones de la vida. Sucede cuando la impulsividad vence a la consciencia, la gratificación inmediata se antepone a la satisfacción de las relaciones maduras, el alivio temporal a través de los vicios vence la resolución de combatirlos y frustra la conquista del autocontrol de una vida virtuosa.

El autosabotaje se presenta como una propuesta de superación y mejoramiento personal pero mal enfocado. Cuando enfrentamos una crisis, un desafío o una situación desagradable, intentamos protegernos. Nos aferramos a algo que alivie la tensión y nos impida dañarnos. La acción puede traer alivio al corto plazo pero tarde o temprano este enfoque inapropiado se nos devuelve de mala manera. Entonces nos autorecriminamos por haber sido tan tontos, ingenuos o débiles, cuando en verdad habíamos perdido la perspectiva en el momento de crisis.

Estos patrones recurrentes usualmente tienen sus raíces en nuestras experiencias tempranas. Cuando los niños son confrontados con traumas y reciben amor, apoyo y orientación paciente y tolerante, tienden a desarrollar mecanismos de defensa saludables. Cuando adultos tienden a ser resilientes, confiados e ingeniosos. Cualquier conducta de autosabotaje son mínimas y faciles de
revertir. Sin embargo, los niños que no fueron amados, abusados o dejados de lado, abandonados o excluidos, se sentirán desprotegidos y solitarios. También hay niños que recibieron amor pero
que crecieron sintiéndose incompletos, incompetentes, tímidos, vergonzosos o poco hábiles e incapaces, por lo tanto se sienten disminuidos, desprotegidos y con una muy baja autoestima y se
sienten incompetentes, frustrados y no saben cómo reaccionar ante la adversidad.

También hay aquellos niños afortunados, que gracias a su fortaleza interior y el apoyo de adultos idóneos desarrollan habilidades para enfrentar la crisis a pesar de la falta de contención amorosa
de los padres. Así quienes fueron abusados y maltratados se vuelven furiosos y vengativos; quienes fueron abandonados se aíslan del mundo; quienes no recibieron amor y contención tienden a ser inseguros e inestables carecen de confianza en si mismos y no logran manifestar aplomo. En cada caso hay una conducta de autosabotaje.
Para conquistar la plenitud humana y ejercer nuestra soberanía sagrada hay que reconocernos, redescubrir nuestra identidad y enfocarnos en realizar el propósito de nuestras almas.
Para caminar ligeros de equipaje por nuestro sendero espiritual hemos de liberarnos del miedo, la envidia, la obsesión, la rabia, la autocompasión, la compulsión, los sentimientos de carencia, culpa, rebeldía, desidia, dejadez y así lograr que los problemas se transformen en oportunidades y podamos sentirnos más a gusto con nosotros mismos t lograr relaciones íntimas más satisfactorias.

Lo importante es comprender nuestra naturaleza humana, sentir que no estamos solos en nuestras batallas personales y que a pesar de todas nuestras debilidades podemos tratarnos con mayor afabilidad, contención y comprensión sin autosabotearnos ni autorecriminaenos ni autoflagelarnos.
El mundo vive acelerado, las personas no tienen ni el tiempo ni la energía para sentirse mal. Es por lo tanto muy efectivo y valioso confrontarnos y resolver cualquier dificultad que interfiera con nuestro bienestar y éxito en nuestros emprendimientos.

El único y verdadero propósito de cada alma que se logra por vías únicas y diversas el regreso a la Casa del Padre, que se logra regresando al santuario interior que mora en nuestros corazones sagrados, allí donde nadie nos cuestiona y por fin hacemos las paces con nosotros mismos. Para reconocernos hemos de descubrir quiénes somos y para sentirnos adultos plenos hemos de destetarnos de la madre y aceptar a nuestro padre. Si vivimos atormentados por las carencias de nuestra infancia, nos pasaremos la vida entera buscando el amor que uno o los dos padres jamás pudieron dárnoslo y eso afectará la calidad de relaciones que tengamos con nuestros esposos, esposas, hijos, hijas, amigos, amigas e incluso colegas de labores.

Podemos ser corteses y amables con todos pero íntimos con muy pocos y esos pocos han de ser conocidos antes de darles confianza. Cuando uno es virtuoso atrae personas virtuosas. La naturaleza del propósito de nuestra alma, es seguir un camino que nos conduzca de nuestra pequeñez a nuestra grandeza, de nuestros miedos a nuestros retos. Todo crecimiento supone experimentar dolor que eventualmente se transformará en gozo. El dolor es la creencia que no somos amados. Pero incluso generamos más dolor por una reacción de negarnos a amar o recibir el amor cuando éste se nos ofrece. Negarse a recibir amor es inclusive más doloroso que no perdonar a aquellos que son incapaces de darte amor porque no saben o nunca recibieron amor por lo tanto desconocen lo es un amor sano. Eso crea una sensación de aislamiento y tratar de lidiar con la mente que juega con conceptos y no con el amor. El intelecto racionaliza y busca solución a problemas.

El conectarnos con Dios, lo resuelve todo pero eso no tiene nada que ver con la mente. La mente retiene toda la rabia, el resentimiento, la desolación y la guarda en el segundo cerebro o las vísceras donde reside el niño interior herido que ha quedado olvidado por incapacidad de hacernos cargo de nuestras carencias y asumir que somos adultos y hemos de hacernos cargo de nuestras heridas emocionales trayéndolas a la luz para reconocerlas y sanarlas. El amor es una energía dulce y alegre que fluye por la consciencia. El miedo y la duda deben ser reemplazados por confianza y apertura para que se produzcan cambios que nos coloquen en escenarios más saludables, vitales, positivos y prósperos. Poe lo tanto aprende a amarte y déjate amar, eso te hará comprender y sentir que eres UNO con la consciencia colectiva y eres parte integral del Amor Universal. Lo importante es que logres reconocer que todo lo bueno proviene de la Fuente.

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