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Home » Artículos » El «juanete» un tributo a la emancipación personal

El «juanete» un tributo a la emancipación personal

Por Olga Lucía Salcedo C.- Muchos de nosotros poseemos una deformación de la articulación entre el primer metatarsiano y la falange del dedo gordo del pie, se trata del Hallus valgus o más comúnmente conocido como «juanete». Este rasgo es atribuido popularmente a la acción de un mal calzado sobre el pie, a la herencia genética, por andar descalzo o, incluso, por mojarse los pies acalorados. Algunos de estos argumentos pueden tener alguna validez y otros pueden ser solo mitos; sin embargo, la presencia de esta deformidad en el pie, va más allá de todas estas posibilidades.

De acuerdo a la Biodescodificación y la Psicosomática, el dedo gordo del pie está relacionado con el deber y la obligación hacia la madre. Cuando ocurre esta laxitud de los ligamentos que sostienen la articulación metatarsofalángica del primer dedo del pie o dedo gordo, estamos ante la evidencia física de la vulneración, ante una historia de subyugación, que cuanto más pronunciado sea el juanete, más extrema fue la vivencia y cuando aparece en varios miembros de la familia, especialmente las mujeres, es porque el clan ha estado marcado transgeneracionalmente por la misma historia.

Aunque los juanetes son más comunes en ellas, los hombres no están exentos de padecerlos, pues también ellos pueden vivir experiencias de subyugación y abuso en la infancia y la adolescencia.

Los juanetes son retos que el individuo ha tenido que vivenciar, luchar y finalmente superar en relación a la dualidad de emanciparse y al mismo tiempo agradar y servir a la voluntad de la madre, en donde para ello se ha visto obligado a modificar su camino, el rumbo de su vida o, sencillamente, abdicar a sus ideales, a sus más íntimos deseos de superación y avance personal, en aras de obedecer y cumplir el mandato materno. Cabe anotar que la madre, para nuestra mente inconsciente, puede ser la madre biológica o bien, una madre simbólica, cualquier persona que en la infancia por no estar la madre real presente, haya fungido como proveedor de alimento y autoridad en casa. En ocasiones hasta el padre, los abuelos, los tíos, un hermano mayor, pueden haberse vivido o aún vivirse como la figura materna que alimenta y da sostén. En la adultez, el trabajo, la pensión, un auxilio económico, el cónyuge e incluso un hijo, pueden vivirse inconscientemente como el recuerdo de la madre subyugante.

El dedo gordo del pie, también nos habla de la dirección:¿hacia dónde voy? ¿cuál es el anhelo de mi alma para mí en esta tierra? ¿a dónde dirijo mis pies para encontrarme en esta vida? Por ello, cualquier tropiezo importante durante nuestro desarrollo como individuos, cualquier situación en relación a la madre que determine un giro traumático de nuestros más anhelados propósitos de vida, podría dar lugar a la aparición de un juanete, lo cual que no se da de la noche a la mañana, sino, paulatinamente, mandato tras mandato, agresión tras agresión, vulneración tras vulneración de la voluntad propia. Pero no todo es negativo frente a este sello presente en el pie, el juanete también grita: «¡que fuerte soy!», «fui capaz», «cumplí», «lo superé», «no me dejé», «no lo permití», «me caí, pero me levanté» «no pude realizarme en lo que quería, pero descubrí algo nuevo que me reivindica» «aún tengo tiempo» «aún puedo» «soy un/una guerrero/a de la vida» «ahora sé, hoy lo entiendo y me supero» «ya he pasado por aquí y sé cómo se maneja esta situación» «decido poner límites a los demás», «soy un/a sobreviviente», etc. Aunque también haya que lidiar con las cicatrices conscientes e inconscientes de tanto dolor, como los «me siento humillado», «no valgo nada»,»no sirvo para nada», «no lo lograré», «nunca podré pagar» «no merezco» «estoy sucio o sucia» «yo tuve la culpa», etc.

La personalidad de una persona con juanete, es casi invariablemente, la de un ser amoroso a pesar de todo, aun cuando tenga una rabia interna sin evacuar; por lo general, son personas resilientes ante la adversidad, que desde niños tuvieron que hacerse cargo de sus hermanos, de la madre o en general de alguien más, a veces de la familia entera. Se hicieron adultos prematuramente y a la fuerza, cambiaron el juego y la alegría de la infancia por el trabajo, los deberes, las obligaciones; algunos tienen una historia familiar que incluye los más variados tipos de abuso, desde la violencia verbal y física, pasando por el abandono, el desamparo y el abuso sexual. Son personas con un gran sentido de la responsabilidad, especialmente cuando se trata de responder por los otros, casi siempre tienen gente a su cargo ya sea en su núcleo familiar o en el trabajo, por ello son controladores, porque no se permiten la equivocación en esa tarea y tienden a olvidarse de sí mismos, todo y todos importan más que ellos mismos. Son generosos y sensibles, pero dueños de un enorme poder para esconder sus sentimientos detrás de un rostro duro; son personas que han logrado ser independientes emocional o económicamente (en ocasiones ambas).

Algo importante de resaltar, es que algunas de estas personas tienen gran dificultad para generar cambios importantes en su vida que les amortigüe en algo la carga de responsabilidad que generalmente soportan, o que les haga más amable su vida, les cuesta realizar cambios de lugar a los objetos, les es difícil abrir su mente a ideas diferentes a las suyas, pues, tuvieron que obedecer los pensamientos, ideas y mandatos de alguien más, antes de poder liberarse y actuar bajo sus propias convicciones. Son rebeldes, no desean ceder ni un centímetro de su bien lograda emancipación.

Las personas con juanetes deben poner especial atención a la salud de sus sistema osteomuscular y muy especialmente, a los huesos y articulaciones, también deben vigilar cualquier problema de circulación sanguínea.
Si tienes un juanete,ámalo, acarícialo diariamente con un aceite o una crema hidratante, usa un calzado cómodo y reconócete como un triunfador o una triunfadora, flexibiliza tu manera de pensar y de sentir,dale oportunidad a, nuevos comienzos, nuevas ideas y formas de abordar los acontecimientos.

Aprende a escuchar el susurro de tus necesidades tanto físicas como emocionales, resignifica tu experiencia, contándote una historia distinta de todo aquello que pasó y búscale sentido, porque lo tiene. llénate de un inquebrantable respeto por ti mismo, por ti misma, por ese camino tortuoso que ha hecho de ti lo que hoy día eres. Aprende a ponerte en primer lugar, a darte gusto, a pensar en ti, acostúmbrate a autoregalarte, autoatenderte; declárate merecedor/a de todo lo mejor que la vida, el universo tiene para ti y no temas mostrar tus pies, no los escondas, no hables mal de ellos, lúcelos con orgullo, los juanetes son una medalla y un tributo a la superación personal.

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