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Home » Artículos » El origen de la maldad

El origen de la maldad

Por José Antonio Cordero.- Una afortunada madre se preguntaba esta mañana: ¿por qué los niños no tienen maldad?

Después del terror sufrido siempre vienen condenas y lamentaciones, dolor y más dolor, algo que las madres no llegan a entender, tanto las madres de algunos delincuentes que con vergüenza no aprueban para nada la maldad criminal de sus hijos, pero mucho menos llegan a entender las madres de las víctimas que sufrirán el tremendo dolor el resto de sus vidas.

Deberíamos buscar el origen de la maldad. Un buen estudio científico de astrología podría determinar la carga de maldad con la que pueden venir algunos niños, este estudio es comparable al aviso de una fuerte borrasca que se avecina, pero el presente está para modificar y prevenir las cosas que puedan suceder mañana. Para prevenir y curar está la Educación y la Salud.

Un niño nace con un nivel bajo de estrés y acidez, a no ser que la madre haya comido tremendamente mal durante la gestación y haya padecido un altísimo nivel de estrés y ansiedad. El estado de los bebés se ven en el color y olor de su piel. Curiosamente la piel de los niños cambia cuando dejan la lactancia y comienzan a comer alimentos ácidos, como la carne, pescado, huevos, etc. Las madres lactantes que comen muchos alimentos ácidos provocan enfermedades a sus bebés. La acidez hace que los bebés empiecen a estar más excitados,  duermen peor y tienen pesadillas por la noche.

Hay estudios en personas adultas que demuestran la relación entre estrés y acidez. Un 38% de acidez estomacal está provocado por el estrés. Comer alimentos ácidos aumenta la tensión arterial, riesgos de infartos, aumenta la excitación y la ansiedad, que cuando se acumula termina en insomnio. Estrés y Acidez van a la par, el estrés adquirido o autogenerado aumenta la acidez y el consumo excesivo de alimentos ácidos provoca un aumento de estrés.

Los niños con altos niveles de estrés y muy mal alimentados, presentan más dificultades educativas, son rebeldes y agresivos, tienden al comportamiento antisocial; la delincuencia es el siguiente paso. Miles de niños que no han llegado a la edad penal ya comenten crímenes terribles. Millones de niños llevan el camino de la delincuencia y en todos se encontrarán altos niveles de estrés y acidez.

Los problemas graves existen porque no se toman medidas preventivas o paliativas eficaces. Tratar una úlcera sangrante sin eliminar la acidez es una tapadera inútil. Cuando las medidas que se deben tomar implican un cambio de hábitos alimenticios y medidas para reducir el estrés eso ya no es aceptado ni por la sociedad ni por la autoridad sanitaria, porque son cambios que implican barrer con un montón de costumbres enfermizas y se siguen oficialmente una alimentación tremendamente ácida. No se adoptan medidas para aliviar el estrés en los colegios, universidades y hospitales, aunque se demuestren pruebas fehacientes.

Si la bola no para de crecer y el estallido aparecerá por algún sitio, bien a nivel interno con una enfermedad terminal o bien con dramáticos sucesos de violencia. Eso quiere decir que el estrés y la acidez van juntos y se manifiestan tanto a nivel individual como a nivel colectivo.  Luego vienen las lamentaciones y las condenas públicas. Y luego aparecen las palmaditas, los abracitos, cadenas de mensajes que no alivian el estrés colectivo. Peor medida es la opresión y los ataques con armas, el uso de la fuerza, el bisturí manual, eléctrico o atómico, ese bisturí que se lleva cabezas y que nacen de cabezas sin mente educada y sana.

La acidez no se elimina con súper-ácido (bombas), ni el estrés con inyección paralizante y letal. Pero las “jaulas” consuelan a los ‘cazadores, acarreadores y consumidores de la caza’ que la ley no les permite matar.

Un mal análisis de la situación determina una inservible medida paliativa. Las reuniones de los jefes son totalmente inútiles cuando el análisis no encuentra el origen de la maldad.

Los niños no tienen la maldad de los mayores, les inculcamos nuestros hábitos y una educación paupérrima. El comportamiento antisocial es producto de una deficiencia de crecimiento, por una incapacidad de encontrar la salida a los deseos y aspiraciones personales que se convierten en tediosas ambiciones que menosprecian y aplastan a los demás.

Hay que dejar de ver la paja en el ojo ajeno. La ausencia de una educación saludable y de sabiduría está en la mayoría de los hogares, como lo está en creencias religiosas que después de largos ayunos hacen la fiesta del cordero, un acto sanguinario que por supuesto aumenta considerablemente la acidez en sus consumidores. Pero no nos vayamos lejos que por aquí cerca al festejar el nacimiento del Mesías se sacrifican millones de pavos.  La esencia religiosa se perdió hace muchos siglos. Y ahora ni un segundo damos para comentar las horribles guerras religiosas.

La justicia divina nunca viene ni se hace ver a través del brazo humano, el hombre nunca será un Juez de Dios que determine quiénes deben vivir y quiénes deben morir. Con seguridad no se pasa a mejor vida haciéndose  el brazo armado de Dios. Matar siempre y será opuesto a la voluntad de Dios. Matar como abusar, maltratar o empobrecer a un país es dar un paso atrás considerable.

La pérdida de la Voluntad de Dios es semejante al cambio de la sangre alcalina de un bebé angelical y transformarlo en un torrente ácido y lleno de hormonas del estrés. Es imposible pensar de acuerdo a la Voluntad de Dios o lo que es lo mismo de acuerdo a la Ley Natural si en la mente predomina la ansiedad, el estrés, la ira, y en el cuerpo predomina la acidez y el cortisol.

Salirse del flujo de la Ley Natural trae las consecuencias que vemos cada día y las que quedan por ver.

La savia es el flujo natural del árbol, cuando se modifica el árbol se empobrece, da frutos envenenados. El Ser o fluido de Dios es igual a la savia en el árbol. Los frutos de nuestra vida dependen de nuestro fluir interno, de la sangre y del funcionamiento neurofisiológico.

El origen de la maldad no está en la maldad ni en sus efectos. El origen de la sombra no está en la sombra sino en la falta de luz.

Señores jefes de estado, señores jefes de autonomías, señores jefes de hogares o familias con conflictos visibles u ocultos: el origen de la maldad no está en el nivel de la acción ni en el nivel de los problemas, ustedes no hacen más que remover las cosas de un lado para otro, pero así no darán soluciones porque no saben analizar la situación correctamente.  Y los medios de comunicación siguen las mismas pautas de desenfoque y ganan audiencia cuanto mayor sea el espectáculo dantesco. En resumen: desenfoque generalizado. Consecuencia: seguirá la amargura.

Sería tan fácil cambiar la vida como fácil es eliminar la acidez y eliminar el estrés. La Inteligencia y la Coherencia aparecen solas y cuanto más aumenta más se disipa la miseria y la pobreza.

¡¡Las personas auténticamente felices, sabias y sanas no crean conflictos, solo las enfermas y empobrecidas!!

CITA CON LOS GRANDES

“Para una persona no violenta, todo el mundo es su familia”. – Mahatma Gandhi

“Si somos arrastrados a Cristo, creemos sin querer; se usa entonces la violencia, no la libertad”. – San Agustín

“Toda reforma impuesta por la violencia no corregirá nada el mal: el buen juicio no necesita de la violencia”. – Leon Tolstoi

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