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Home » Artículos » El poder de la palabra escrita

El poder de la palabra escrita

Por Milagros Miyashiro Johnson.- Hoy por hoy, la humanidad esta atravesando por un proceso colectivo de despertar espiritual y expansión de consciencia como no se había dado nunca antes en la historia. Todo esto empieza a ocurrir, entre otras cosas, como resultado de los medios de comunicación masiva que existen hoy en día y que facilitan la transmisión de conocimiento que, durante mucho tiempo, había estado oculto o limitado a una elite que restringía o controlaba la manera en la que el conocimiento era impartido a los demás.

Mientras que estas nuevas formas de comunicación permiten el acceso de un mayor numero de personas a todo tipo de conocimiento, se ha empezado a perder la energía de la intención con la que dichas palabras son transmitidas. Cuando una persona comunica verdades espirituales con la intención de ayudar a los demás en su propio desarrollo espiritual, trasmite no solo el conocimiento necesario sino además algo mucho más sutil e intangible, que es una energía de vibración alta la cual ayuda al oyente a elevar su propia vibración.

El Poder de la Palabra escrita en estos tiempos en que la gente vive a mil por hora, tiempos en que la humanidad va olvidando la importancia del contacto humano y en que todo se realiza a través de una pantalla, los mensajes se vuelven frugales, las palabras se las lleva el viento y tan pronto como son dichas ya van quedando olvidadas. Muchas veces, aquel que te oye ni siquiera se preocupa en oír realmente lo que dices sino en lo que te ira a contestar. En una sociedad que se mueve a través de la tecnología y de las prisas, y con la fragilidad de los mensajes orales, la palabra escrita crea un testimonio más perdurable a través del tiempo. Cuando alguien te oye, se enfoca en muchas otras cosas más que solo el mensaje, es importante para la gente como suena tu voz, que entonación usas, y posiblemente también el pensar en cómo te irán a responder tan pronto como termines de hablar. Muchas veces, mientras tú vas diciendo palabras, la persona que las recibe ya va divagando en su mente sin comprender del todo el mensaje. Es en momentos como estos en que la palabra escrita hace una diferencia. A través de la palabra escrita, la energía queda capturada, se mantiene presente aun cuando el receptor este distraído y perdura en el tiempo.

En tiempos idos, la tradición oral era sumamente importante, aún más que la palabra escrita, ya que por generaciones se transmitía no solo el conocimiento de padres a hijos a nietos, sino que con cada repetir de las palabras había también una carga energética que se compartía en los núcleos familiares, la tradición oral alimentaba el alma de las familias y esta energía, aunada al conocimiento transmitido a través de las palabras, se convertía directamente en sabiduría compartida, pues es solo cuando eres capaz de integrar el conocimiento y la energía a un nivel interno, cuando el conocimiento se convierte en sabiduría palpable y aplicable en la vida diaria.

Lamentablemente, conforme el mundo ha ido evolucionando, muchas nuevas formas de comunicación han ido suplantando a la tradición oral. Primero fue la palabra escrita, luego la palabra impresa, vinieron más tarde medios de comunicación a distancia, medios de comunicación masiva, nuevos desarrollos tecnológicos que facilitan una transmisión de conocimiento a mayor cantidad de personas. Si bien todo esto tiene un lado positivo, también cuenta con la contraparte negativa. Conforme los medios de comunicación van cambiando y evolucionando, el conocimiento se vuelve más accesible pero la energía que era entregada junto con el conocimiento a través de la tradición oral se ha ido diluyendo. Conocimiento sin energía necesita del proceso energético del oyente para convertirse en sabiduría.

Un ejemplo obvio de como la energía influye en la recepción del conocimiento ocurre cuando oímos el mismo mensaje de dos personas diferentes, sin embargo, sentimos que mientras uno de los mensajes resuena con nosotros, el otro no. La gran diferencia se da en la intención con la que dicho conocimiento esta siendo impartido, lo cual crea una vibración energética que el oyente recibe ya sea consciente o inconscientemente. Es esta vibración lo que atrae o repele al oyente.

Desafortunadamente, con el cambiar de los tiempos y las vías de comunicación, la recepción del oyente ha cambiado también. El nivel de atención se vuelve cada vez mas corto. Existe un hambre de conocimiento rápido, impersonal y fácil de digerir, y muchas veces la sabiduría ancestral que era transmitida a través de la antigua tradición oral es hoy solo conocimiento. Cuando eres capaz de conectar con la energía del Universo y plasmar esas palabras por escrito, lo que estás haciendo es sirviendo de canal para que esa energía pase a quien las lee, es trasmitir no solo conocimiento sino sabiduría, una sabiduría practica que llegara a aquellos que la necesiten en el momento adecuado. Es por eso que mucho de los textos antiguos que han perdurado en el tiempo, transmiten una sabiduría que aun en nuestros tiempos es aplicable y resuena con nuestra alma, y nos ayuda a evolucionar espiritualmente. Es por eso mismo que me siento impulsada a escribir, porque descubro esta necesidad de compartir canalizaciones a través de la escritura que en algún momento llegaron a mi y trajeron paz y luz a mi vida diaria; con la esperanza que traiga también luz y paz para quienes lean estas líneas, pues en este camino de crecimiento y evolución espiritual, todos somos uno.

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