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El puente, de qué lado te quedas…..

puente-Cori-ladoPor María Corina Lifschitz.- El ser que no pueda reconocer que estamos en un gran proceso evolutivo de consciencia, todavía sigue muy dormido…. en la experiencia del ego y no puede abrirse a la interpretación de que la humanidad se encuentra en un parto. La luz saldrá a partir del cambio colectivo de consciencia, y las estructuras antiguas se desplomarán como un mazo de naipes y renacerá la visión aguda de nuestra verdadera misión y de quienes somos realmente en este mundo de las formas.

Somos seres eternos realizando una experiencia corporal en un traje para evolucionar en nuestro aprendizaje. La batalla se despliega en la lucha incesante de las energías viejas de la mezquindad del ego con su prepotencia y omnipotencia. Si se comprende que somos seres eternos y que uno va a seguir creciendo en las vidas subsiguientes, entonces el ser debe intentar llevar a su consciencia las mejores herramientas para sanarse y llevarse en su valija los conocimientos para la otra vida.

No hay dudas que el mundo se encuentra en un tornado y pegan fuerte las energías de dolor y castigo, pero otra gran parte de la raza humana se encuentra floreciendo en su corazón y comprendiendo para que vino a esta tierra, sintonizando que la existencia no es solamente para vestirse, tener una casa, poseer cosas y bailar en la distracción. La vida es una danza musical y debe uno animarse a transitar el puente. Hay dos lados el viejo donde persiste el miedo, el estado egóico, egoísta, mareado en su centro y al otro lado del puente se encuentra el fluir donde se representan las experiencias.

Escalando a cada paso en un aprendizaje, interpretando el porqué uno debe transitar situaciones agobiantes que rajan el alma, esa es la única manera que se frena al ser de su distracción y al golpearlo en las partes internas que más lo afectan comienza la reacción del porqué….qué hice….porqué me ocurrió a mí, ect…puede quedarse en víctima y pensar que el mundo está contra él o puede comprender que esa obra le dice algo muy profundo, donde se esconde el cofre de la evolución. Ahí es donde se debe hondar, sacando la paja que marea y aunque el dolor asfixie, mirar y, mirar hasta que se revele la verdad.

Las experiencias más terribles abren el alma a la comprensión, a la compasión y, al perdón. Cuando un ser no juzga, acepta y fluye todo se transforma, al no identificarse en el acto de los otros. Es un espejo, pero si el espejo del otro quiere penetrar y lo logra, es que se no se resolvió la dificultad interna y queda impactando afuera. Si uno simplemente lo deja fluir como un matinal de agua, donde el agua corre y no se detiene frente a una roca y sigue su sendero y, no acusa, ni juzga, de esa manera se resuelve el dolor, fluir sin ser impactado por las conductas de los otros.

La humanidad será golpeada uno y otra vez hasta que modifiqué sus actos internos y pueda evolucionar en tener una consciencia expandida, la cual es el secreto que vino a descubrir. La evolución se encuentra en el corazón y dejar durmiendo por milenios al ego impetuoso en acción. Si el ser se observa en el miedo…Entonces seguirá sus conductas limitantes, pero si fluye y cruza el puente teniendo confianza, soltando lo viejo de las energías estancadas y con certeza se abrazará a la nueva consciencia.

Del otro lado del puente encontrará su rosal de amor, no solo para su deleite sino también para ayudar al cambio evolutivo de toda la humanidad. Pone los miedos en una carta, escríbete todo tus dolores y entrégalos al universo con amor, realizando una despedida única de lo que ya experimentaste y aprendiste y, con paso firme y, gratitud, cruza al otro lado del puente fluyendo con fe en tu esencia divina, emanando amor desde el brillante maravilloso de tu corazón.

Del otro lado se encuentra el campo virtuoso de la comprensión donde el ser florecerá en su melodía interna de su labor, en ese juego fugaz de la vida, donde los tonos musicales se transforman en una experiencia grandiosa de amor. No dudes en cruzar tu puente, ahí se encuentra la magia de la vida y, abrirás el cofre secreto de tu alma, él corazón.

Con Amor y Luz

Cori

María Corina Lifschitz Derechos Reservados

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