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Encontrar el alivio

Por Mª Laura Martínez Ramírez.- La mente atrapada en sus pensamientos vive en el futuro o el pasado, y exige multitud de debería o no debería, pero la realidad es lo que es y supone que está sucediendo esto y no lo otro. La capacidad de aceptarlo tal como es,  nos permite actuar de forma libre, y coherente. Todas las expectativas generan de alguna manera frustración y son limitadoras.

Cuidar los pensamientos, es seguramente una de las mejores actitudes que se pueden tener en la vida, para ello es necesario mantenerse vigilante, observándolos, y especialmente las emociones que los acompañan. Porque solo si se siente paz, podemos estar seguros de estar actuando desde nuestra mayor verdad. Si el pensamiento es estresante, no hará que nos encontremos mucho mejor el intentar justificar esa reacción, por lo que nos han dicho o hecho otros, y por el contrario, si mejorará esa sensación de paz, el reconocer que estamos teniendo un pensamiento que no refleja nuestra mayor verdad, e intentar cambiarlo ascendiendo por la escala de pensamientos positivos, que nos haga sentirnos mejor cada vez, desechando los que actúen al contrario.

Pasar del estado de depresión a uno de gratitud es muy difícil, por esto no se pide más, que encontrar ese pensamiento que te devuelva algo de alivio. Así, puede que en un estado de profunda tristeza nos produzca un poco de alivio enfadarnos, pero sabiendo que esto solo es un paso, buscar luego otro que se manifieste como frustración, para posteriormente pensar en otra cosa en relación, que nos aporte esperanza, y así, hasta llegar en algún momento, a la benevolencia, a sentirse uno en el gozo de formar parte de todo. Si esto no puede ser, no permitirse bajar, mantenerse aferrado al pensamiento que realmente podemos sostener en ese momento como mejor, sabiendo que no es el último. Porque y esto es lo mejor, esa sensación desagradable, nos está diciendo que estamos equivocados, que esa no es nuestra mejor verdad. Las emociones son nuestro sistema de guía para seguir el camino de la verdad.

Esos pensamientos recurrentes, nos esclavizan, así, aquellos que nos llevan a sentimientos de culpa nos quitan poder, porque cada creencia que no ha sido construida, tras ser revisada por nosotros, puede ser una cárcel, ya que está formada por unos pensamientos típicos que nos mantienen encarcelados y nos aíslan de otros que podrían ser más liberadores. Teniendo en cuenta que cada una de esas creencias esta formada por unos debería.

Todo esto es importante, ya que somo creadores de nuestra realidad,  o dicho de otra manera, la realidad es una proyección nuestra, De modo que si creamos nuestra realidad con nuestros pensamientos, tenemos la responsabilidad de observarlos, para a través de ellos y como tarea fundamental, descubrir las creencias que encierran, desde las que actuamos sin ser conscientes de que están, porque muchas veces las componen introyectos de la sociedad, la cultura en la que vivimos y nunca nos hemos parado a analizar hasta que punto esas creencias sintonizan con lo que yo creo. Atrevernos a cambiar creencias en función de lo que me haga sentirme más en paz es una buena estrategia para recorrer el camino de la vida.

Llegados a este punto entra en juego la imaginación, con la que podemos ir más allá de nuestras creencias. Está muy unida al sistema de guía emocional, que actúa mediante la intuición, y es capaz de permitirnos buscar el pensamiento que nos aporte una emoción que nos haga sentir algo mejor, y así buscando pensamientos que nos den algo de paz, nos alineamos con nuestra mayor verdad, que permitirá que aquello que deseamos se manifieste, porque solo la alineación de alegría por sentir que ya lo tenemos, aunque todavía no esté, va a poder atraer por sintonía aquello que deseamos.

Cuando alguien se acerque a ti con una energía de negatividad, no le responsabilices, e intenta sintonizar rápidamente con emociones agradables, a través de pensamientos que te las provocan. Mantener esta constante vibratoria positiva, no solo será deseable para ti, sino que los que están cerca también, por resonancia, pueden contagiarse de ella, aportando al mundo lo mejor que se puede aportar y es esa buena vibración que no es otra que la que da el gozo y el agradecimiento. A partir de esa emoción domínate en ti se pueden atraer las cosas, siendo el caso contrario el sentimiento de escasez desde el que se pretende traer abundancia. Sentir lastima, dar lastima, no puede atraer abundancia, por eso, otra de las razones por las que hay que focalizarse en lo que se quiere, y no regodearse en lo que llega a tu vida que no quieres, es porque ese sentimiento atraerá más de lo mismo.

Lo que vives en la realidad corresponde a una proyección, donde se representa una réplica de tus patrones vibratorios manifestados en tus pensamientos. Tal como vibras atraes, esa es la cuestión.

Entonces si quieres cambiar, primero, has de encontrar cosas positivas en forma de pensamientos, donde estás, con tu pareja, en tu trabajo, con tu situación económica o de salud, para desde el agradecimiento que tienen la más alta vibración puedas atraer. Esta es la razón por la que se dice, que hay que hacer en la vida lo que a uno le guste en relación al trabajo por ejemplo, ya que es la forma más segura de tener éxito, puesto que si no estás feliz con lo que hacer no se podrá atraer felicidad, además de que todo cuesta mucho más esfuerzo y por tanto aparece antes el cansancio.

Lo mejor que podemos ofrecer al mundo es estar en estado de gozo, porque esa energía tan elevada beneficiará a todos los que entren en contacto contigo.

Creo que ha quedado claro que la felicidad de cada uno depende del equilibrio vibratorio en el que se encuentra, por tanto, no depende de ti la felicidad de los demás, porque por mucho que tú les des si no elevan su estado vibratorio, no podrán alcanzar la felicidad.

Así vista, la vida puede ser muy fácil, solo hace falta ir pasando todo por el observador y recoger su emoción, intentando, hacer solo aquello que nos divierte, comer aquello que nos devuelva nuestro cuerpo que le sienta bien, estaremos con gente que nos agrade y si no intentaremos estar lo menos posible etc. En general fluir moviéndonos con todo lo que sentimos que nos gratifica y nos beneficia. Entendiendo que cada acción ha de venir de un pensamiento que nos devuelva un sentimiento coherente y amable.

Para saber si estamos en nuestra misión de vida podemos notar si cuando estamos realizando ese trabajo notamos que nos expandimos, comprendiendo que podemos facilitar o bloquear el poder.

Otro aspecto es el de desarrollar y ofrecer nuestros talentos, para ello, sería deseable poner toda la atención en descubrir esos talentos, en expresarlos con la mejor voluntad y luego ofrecer los resultados, porque no sabemos realmente si florecerá lo que hemos sembrado, solo podemos hacer el mejor trabajo que sabemos con gozo y entusiasmo y dejar al designio celeste que florezca, aquí y ahora, o cuando crea oportuno.

Ofrecer nuestro trabajo al terminar una tarea, nos aporta una gran serenidad, movimiento de cierre. Supone tanto una ofrenda, como un desentenderse ya del resultado, y se percibe, como un torrente de energía que se nos devuelve tras haber sido utilizada en el proyecto. Esta energía, permanecerá con nosotros siempre que no volvamos a preocuparnos más de ello, y confiemos en que esas fuerzas superiores se encargarán de utilizar los resultados de la mejor manera para el bien de todos, permitiéndonos a su vez ir por la vida sin expectativas.

Solo hay que poner las manos hacia arriba en señal de ofrenda y decir gracias.

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