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¿Eres de los que fracasa constantemente en el amor?

Por Mónica Ramos Fernández.- Descubre como influye la infancia que viviste con tu forma de amar y de relacionarte con el mundo. La clave del porqué elegimos parejas con las que creamos relaciones que funcionan o no, está íntimamente relacionada con el tipo de apego que desarrollamos cuando éramos niños.
¿Qué es el apego?
El apego es ese vínculo duradero que se genera entre dos individuos y que está destinado a garantizar la supervivencia. Es, por tanto, la relación que establecimos con la persona que nos cuidó en la infancia. El “cómo fue ese vínculo” ha moldeado nuestra manera de ser y de actuar, ya que hemos aprendido a amar acorde a como fuimos tratados de niños.
En consecuencia, el tipo de apego que el niño desarrolla con su cuidador influye directamente en cómo este se enfrentara emocionalmente en el futuro con los demás y sobre todo con sus futuras parejas.
¿De dónde viene esa tendencia a fracasar en el amor?
Es hora de sacar a flote el tipo de apego que sostenía tu infancia para comprenderlo y dejar de elegir una y otra vez parejas que siguen alimentando ese amor inestable e inseguro que ya viviste de pequeño. Hay mejores maneras de amar y de ser amado, solo tienes que escoger personas que te aporten un apego seguro.
El tato que recibiste de tu cuidador ha sido lo que ha definido tu tipo de apego, si te hacía sentir seguro o indefenso, amado o rechazado, si estabas sobre protegido o te daba libertad para equivocarte, si te hacían caso o no, si tenías que reclamar atención, en definitiva, si te sentías o no querido, valorado y protegido.
Tipos de apego
Conocer los tipos de apego te proporcionará información reveladora sobre ti y sobre las parejas que eliges.
Ansioso
En la infancia no hubo una conexión directa entre las necesidades del niño y lo que el cuidador le aportaba. Posiblemente, eran una persona emocionalmente ausente por lo que el niño no confiaba en que le diera lo que necesitaba sin tener que reclamarlo, bien con una rabieta o cualquier otro acto que llamase su atención.
Una persona con apego ansioso vive haciendo equilibrios emocionales, es como si caminara por una cuerda floja sabiendo que si cae no habrá nadie que lo sostenga, lo que le hace vivir en un estado de “alerta constante” lo que le produce ansiedad y miedo.
Ya de adulto son personas emocionalmente dependientes, muy emocionales, detectan las emociones de los demás al vuelo lo que hace que a veces saquen conclusiones precipitadas.
Deben trabajar la autoestima y la dependencia.
Seguro
Un niño con apego seguro obtuvo lo que necesitaba, amor, seguridad y atención, sin estar sobre protegido pues también le dejaban espacio para desarrollar su autonomía, eso sí, en un entorno seguro. Aprendió a ser autónomo sabiendo que si lo requería su cuidador estaría ahí para ayudarle y no le fallaría.
Son adultos con estabilidad emocional, muestran sus sentimientos con facilidad, se sienten dignos de amor, cuidado y, lo cual hace que tengan una muy buena autoestima. No tienen miedo al rechazo ni a estar solos.
Suelen elegir parejas que les convienen, saben en quién confiar y a quién evitar.
Evasivo
El niño con apego evasivo en su infancia no se sintió querido ni valorado, asumió que no podía contar con su cuidador, pues este estaba ausente e inalcanzable, lo cual les provoco mucho sufrimiento y se encerró en sí mismo.
El niño ante ese distanciamiento emocional y el dolor que le causo, aprendió exageradamente a ser autosuficiente por necesidad “no le quedaba otra para sobrevivir”. Creció creyendo que no necesita a nadie más, negándose a sí mismo una necesidad básica, la de pertenencia.
Son adultos posiblemente poco empáticos, incapaces de comprender las emociones de los demás, se sienten a disgusto en las distancias cortas. En las relaciones son egoístas e inestables y ponen distancia emocional.
Fueron niños rechazados que en su madurez rechazarán a los demás.
A trabajar: la conexión con sus emociones, a compartir y a comprender a los demás.
¿Se puede cambiar el tipo de apego desde el que la persona interacciona?
La buena noticia es que si, según el individuo evoluciona y se desarrolla emocionalmente puede ir cambiando su forma de relacionarse con los demás. Para que se de este cambio es también importante el tipo de apego que tienen las personas de las que se rodea y sobre todo de las parejas que escoge.
Tips a tener en cuenta antes de volver a involucrarte emocionalmente en una relación. Este apartado va directamente dedicado al estilo de apego que más sufre, el estilo de apego ansioso. Plantéate lo siguiente:
  • Hasta ahora posiblemente cuando conocías a alguien te preguntabas ¿le gustaré?
A partir de ahora pregúntate ¿me conviene involucrarme emocionalmente con esta persona?
  • ¿Él o ella será capaz de darme lo que necesito atención, protección, amor y estabilidad?
  • Presta atención a cómo actúa y a todo lo que dice.
  • ¿Veo que tiene intenciones de acercamiento o me manda mensajes confusos? ¿Quiere intimidad y compromiso?
Las personas que dan una de cal y otra de arena son de apego evasivo.
  • Evalúa hasta qué punto le preocupa la relación, si teme al rechazo es apego ansioso, si muestra interés por la relación es apego seguro, si da mensajes confusos probablemente sea apego evitativo.
  • Si ves que rehúye deja de pensar que el problema eres tú, comprende que su actitud nada tiene que ver contigo y que es probable que no esté a gusto o cómodo en las distancias cortas.
Haz un balance de lo que interpretaste de esa persona antes de iniciar una relación, cuando eliges una pareja con necesidades afectivas opuestas a las tuyas siempre habrá un coste emocional y, por lo tanto, mucho sufrimiento.
Ahora sabes que el único responsable de elegir a un compañero con el que mantener una relación que funcione, eres tú.
Espero que esta información te ayude a comprender y a mejorar tus vínculos afectivos a partir de ahora.
Te mereces una relación basada en el respeto, el apoyo mutuo, la confianza, la honestidad y el amor.

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