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La enfermedad nos enseña

Por Mª Laura Martínez Ramírez.- Llevo más de 30 años intentando entender el por qué de la enfermedad. He leído y recogido información de múltiples fuentes. Todavía hoy no me encuentro segura de lo que ocurre, seguramente no he sido capaz de hacer la pregunta pertinente, para que el Universo me responda nítidamente, o me la está dando, pero mi mente no está suficientemente abierta o preparada para ello.

Aun así, quisiera en este momento de mi vida, exponer algunos de mis, hasta ahora conocimientos al respecto, porque si espero, tal vez nunca me encuentre en posesión de la verdad plena para poderlo transmitir, siendo su conocimiento demasiado importante.

Con todo y con eso, si me decido a hacerlo, es porque considero, que, con sus limitaciones, esta comprensión de lo que la enfermedad nos aporta, puede ayudar a muchos a darle sentido, a aceptarla e incluso a agradecer esta vivencia.

Existen unos conceptos previos que habría que aceptar.

  1. Que como sabemos desde Freud, existe en nuestra mente una parte consciente y una inconsciente. Que esta, es como la parte sumergida de un iceberg y actúa en nuestras decisiones en la forma en la que recibimos la información más que la consciente.
  2. Jung aporta el concepto de la sombra, es decir, toda esta parte inconsciente, que se encuentra escondida y de la que no somos conscientes.
  3. La vida si es algo es polaridad. Vivimos en un planeta que tiene esta característica, que al parecer otros no la tienen.
  4. De modo que el yin y el yang, del que hablan los taoístas, está y descompone en pares todas las expresiones de la vida. También lo podemos llamar, polaridades, categorías etc. Lo cierto es que por donde mires hay división sol-luna, noche-día, grande-pequeño, hermoso-feo, hombre-mujer.
  5. El ser humano que se mantiene inocente es capaz de vivir todas las polaridades, sin darle un grado de benevolencia o maleficencia, sin catalogarlas de buenas o malas, así vive el niño los primeros años, hasta que el desarrollo de la mente y con ella del ego, va relacionando que hay formas de actuar, decir, pensar que no están bien. Que, si lo hacen, dicen, incluso piensan no serán queridos.
  6. De modo que empiezan a reprimirlo mandándolo al sótano, donde se supone que no puede salir, pero está ahí y mantener la puerta cerrada, conlleva mucho gasto energético, este es el origen de la neurosis y otros desajustes psicológicos.
  7. El tema, es que esto no es así, no hay una parte de la polaridad que sea mala o buena, mejor o peor.Solo hay que saber fluir por el rio de la vida, viendo las señales y decidiendo en cada momento lo que toda que salga, a veces, dulzura, a veces, agresividad, a veces me insta a actuar, otras a replegarme. Reconocer que lo tenemos todo, y que ninguna es mejor que otra, cuantas personas se definen como poco dependientes, en lugar de otras que se definen como lo contrario, otras que necesitan soledad, mientras que la necesidad de compañía determina la vida relacional de otro gran grupo.
  8. Pero nada es mejor ni peor, en principio, Lo que no se puede hacer es hacer, decir creernos que somos lo que no somos, velar nuestros sentimientos, que nos están indicando por donde actuar mejor y con qué armas. El problema, es cuando yo siempre quiero aparecer como serena, por ejemplo y mi bulle bulle lo estoy reprimiendo por dentro, por el qué dirán. Pues que terminaré enfermando, si sigo sin escuchar a mi voz interior que me está indicando con la polaridad con la que debo enfrentarme a esta situación de la vida.
  9. Saber que tengo agresividad, no es nada negativo que haya que reprimir, disimular delante de todos, porque a veces es muy necesaria, es lo que utiliza un bombero cuando rescata a una persona de un edificio en llamas.
  10. Ahora entre en juego otro concepto, también aportado por Jung, el del inconsciente colectivo, es decir, todo lo que la humanidad, y más en concreto una cultura, ha ido llevando al sótano, porque no le parece correcto, entrando en juego, la moral.
  11. No hace mucho, todo lo relacionado con la sexualidad, era tabú, luego, se pasó a sobrevalorar y exponer esta polaridad en demasía, Así es la forma en la que se incorpora algo para normalizarlo, primero se vive un extremo “al límite” y luego el otro, para saber y reconocer estos límites, aceptar que puedo estar tranquilamente en un extremo si es necesario y ahora, sí, el punto medio es Virtus, es decir habiendo vivido los extremos puedo vivir desde el medio, pero no como los tibios, porque se que llegado el momento puedo ir al extremo.

Así, si la polaridad más valorada es la serenidad, no querré ver que estoy en conflicto, que tengo que dar una respuesta contundente, enfrentándome y eso se manifiesta en el cuerpo como una infección.

  1. De este modo se proyecta en el cuerpo lo que está en el inconsciente, en el sótano y tal vez pueda verlo, aceptarlo y reconocer en principio que está, para pasar a utilizar este recurso cuando sea necesario más adelante.
  2. La Biblia, ya dice “ay de los tibios”. Creemos que es a eso a lo que se refiera la frase de que en el término medio está la virtud, pero no es eso, no es no mojarse en la vida lo que hemos venido a hacer, tampoco coger todas las batallas como nuestras, pero sí, reconocer cuando toca o no toca y actuar en consecuencia. Si en algún momento no nos sentimos capaces de hacer frente a algo, al menos reconocerlo. De modo que vayamos conociéndonos a nosotros mismos. Porque estamos en la vida para esto y para vivir plenamente. Cuando la gente está a punto de morir, suele arrepentirse de no haberse “atrevido” a vivir más.
  3. Reconocer todas las polaridades en nosotros es el camino de la sabiduría y con ello de llegar a lo más valorado en el I Ching, la modestia. Que permitirá ver el mundo y poder ayudar desde la no acción sin querer haciendo, con compasión.

La enfermedad nos ayuda a ser más veraces, con nosotros mismos, para que en última instancia lleguemos a ser más sabios, luego agradezcamos ya de entrada sus enseñanzas con humildad, para poder luego asimilar sus lecciones y llevarlas a la práctica.

Todo esto lleva en sí un gran acopio de coraje, agresividad, al fin y al cabo. Es curioso que una de las polaridades más rechazadas de la sociedad, sea la que más se necesita, pero esta vez para ir hacia nosotros mismos y luchar con nuestro ego que no querrá que veamos la verdad.

 

 

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