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Home » Artículos » La enfermedad, pasos para aprender de ella

La enfermedad, pasos para aprender de ella

Por Mª Laura Martínez Ramírez.- Hemos hablado como la enfermedad es una maestra para nuestra evolución. Pero, ahora viene la pregunta del millón.

– ¿Cómo he de hacer para sacar esa lección?

En principio necesitamos lo básico, experiencia en mirarnos, en analizar lo que nos pasa, en recoger nuestros síntomas habituales. Es decir, un tiempo de mirada hacia dentro a nuestro cuerpo, a nuestras emociones. Un tiempo de introspección, sabiendo que ahí hay un tesoro de información mayor que el que me puedan dar tantos y tantos libros y otros recursos informativos como existen hoy en día.

A esto nos ayudan las emociones, puesto que, si observamos mínimamente, sentimos una emoción desagradable antes de que aparezcan los síntomas en alguna situación de nuestra vida, por más que el ego nos diga que estamos en lo correcto. Este indicador es muy válido nos está marcando en que área estamos desvinculándonos de la directriz de la fuente, que por cierto y por definición lo acoge todo.

Pacientemente ir haciéndose las preguntas oportunas,

1º Ante un síntoma corporal

– ¿Qué me obliga a hacer?

2º Ver su proyección en un área de mi vida. El primer pensamiento te dice por intuición cuál es.

– ¿En qué área de mi vida yo no hago eso?

3º Llevarlo a la vida.

Ir a esa área e intentar hacerlo si puede ser y si no es correcto, al menos saber que esa polaridad la tengo, y estar dispuesto a sacarla cuando haga falta

En otras palabras, lo que el síntoma hace es lo que hay que llevar a la con ciencia para acoger esa polaridad, darle sitio en nuestra conciencia y si es necesario llevarla a la acción.

Recordemos que solo es cultural el que una polaridad sea mejor que otra, podríamos poner mil ejemplos de actitudes que en un periodo de la historia eran las apropiadas y luego han sido las contrarias. Por ejemplo, durante la dictadura de Franco en España lo que estaba bien visto era que la mujer dejara de trabajar y cuidara a la casa y los hijos, tres décadas de democracia dieron al traste con esa creencia, para pasar a la contraria, de igual modo en ese mismo momento se cambión en la sexualidad, el número de hijos, etc.

¿Qué pasa hoy con una mujer que prefiera que la mantenga su marido, tener diez hijos y mantenerse virgen hasta el matrimonio? Pues que seguramente tendrá dificultades para expresarlo y esas creencias pasarán a la sombra, pero en realidad nada es mejor ni peor, solo cundo una polaridad se desvía del cauce ético para expresarse.

Una de las preguntas que me hacía y era equivocada, era, que si yo al ver un síntoma, tenía que actuar con una o con otra de las dos polaridades, me empeñaba en que el síntoma me obligaba a una de ellas, pero en realidad esto no es así, Descubrí que en realidad uno no está completo hasta que tiene las dos caras de la moneda, por eso en realidad lo que te dice el síntoma es que estés dispuesto a actuar de una u otra manera según toque, según te marque el flujo de la vida y que no te empeñes en pensar en que “siempre” es una la que está bien. Porque estaríamos otra vez en el mismo proceso de ocultar una polaridad.

Pongamos algún ejemplo

1º Síntoma corporal

Tengo diarrea y ganas de devolver

– ¿Qué me obliga a hacer?

Físicamente observo lo que el síntoma le obliga a hacer al cuerpo. En este caso, a que salgan líquidos que no me alimentan, que fluyan sin yo poder controlarlo por mucho esfuerzo que haga.

2º Ver su proyección en un área de mi vida. El primer pensamiento te dice por intuición cuál es.

– ¿En qué área de mi vida yo no hago eso?

En este momento mi intuición me lleva conectada con la emoción que me resulta incómoda, a donde tengo que llevarlo puesto que esa emoción conecta en principio con una situación vivida.

En mi caso entonces, por ejemplo, descubro que, mi principal problema en ese momento es que intento ayudar de más a otros, me sobre esfuerzo, quiero controlar con demasiadas exigencias, y además me oprimo con pruebas de valor y esfuerzo exageradas.

3º Llevarlo a la vida.

Ir a esa área e intentar hacerlo si puede ser

Voy a esa situación con esa o esas personas en concreto y me relajo dejando que “todo me resbale”, como en la diarrea, dejando que todo se resuelva sin implicarme, confiando en que hay que dejar que sucedan las osas sin darle tanta importancia al resultado.

En ese momento uno siente una liberación, esta es la prueba, otra vez la emoción nos lo muestra, ahora pasa de ser desagradable a agradable.

Comprendo que me había puesto pruebas de un gran sobreesfuerzo y no reconocía la otra polaridad la de que todo se hace solo, que estamos guiados todos. Dejar las responsabilidades que no son nuestras es una de las mejores lecciones de este ejemplo y fluir.

Es decir, ante la polaridad consciente del esfuerzo y la demostración del ego de valor, estaba en la sombra la de sin esfuerzo, con liviandad, sabiendo que estás siendo inspirado. Por tanto, no hay que hacer ninguna prueba de valor, sino actuar con entrega, ya que el valor no es tuyo. Entregando para terminar en el momento de dormir, si así lo deseamos, los resultados a la fuente. Reconociendo con esta acción que es de ella y no del ego de donde han partido mis acciones, de esta manera nos liberarnos de cargas innecesarias.

Vemos claramente en este ejemplo, como las polaridades esfuerzo y valor son en casi todas las culturas más valoradas que liviandad o entrega. Por esto el ego, se identifica con ellas y oculta las otras en la sombra. Solo que él no sabe que, para determinadas situaciones de la vida, estas polaridades son muy necesarias, por tanto. El trabajo final, pasa por reconocerla, ponerlas en valor, para poderlas tener disponibles cuando la vida las reclame sin que el guardián del ego las mantenga otra vez prisioneras.

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