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Home » Artículos » La escuela galáctica (cuarta parte)

La escuela galáctica (cuarta parte)

Por Francisco Menchén Bellón.- “Los campos son el medio de “acción a distancia” y a través de ellos los objetos se afectan entre sí aun sin estar en contacto material” Rupert Scheldrake (2006)

  1. CAMPOS ENERGÉTICOS

¿Sabes que el alumno es en esencia un ser energético y debe ser educado como tal?

Citado científico británico, postula que cada especie tiene un «campo» de energía propio. Este concepto está incorporado en este nuevo paradigma, con la intención de aplicarlo a la educación, siendo uno de los signos de identidad de la Escuela Galáctica. La escuela no puede estar aislada, está afectada por todo tipo de campos, ya provengan de la naturaleza, del mundo físico, biológico, psíquico o cultural; todos ellos campos energéticos. Nuestra vida transcurre constantemente en estos campos.

El cuerpo humano es un campo de energía e información estructurada de ondas estacionarias que se funden con el océano ilimitado de la energía de la naturaleza. Este campo está constituido por las formas y actitudes de todas las personas que vivieron en el pasado de dicha especie, y su influencia moldea a todos los individuos futuros: cada especie animal, vegetal o mineral posee una memoria colectiva a la que contribuyen todos los miembros de la especie y a la cual conforman.

La energía es vital para el funcionamiento del organismo, es el alimento esencial para las células, el cerebro y las funciones psicofísicas. El ser humano tiene el poder de incrementar, purificar y armonizar todas las energías, a través de la respiración, la relajación y la meditación. La energía entra y sale por todos los poros revitalizando el cuerpo y la mente.

Un campo energético de ondas está organizado proporcionalmente en niveles de jerarquía. El corazón irradia un campo que no solo influye en todos los demás órganos sino también en el entorno. El corazón está constantemente emitiendo ondas: sonido, calor, presión, señales electromagnéticas, luz y cada célula del cuerpo recibe en un determinado momento esta influencia vital.

Einstein al elaborar la teoría de la relatividad restringida (1905) empleó este término, indicando que existen de forma inmaterial en la naturaleza. No son objetos materiales, sino zonas de influencias. Por ejemplo, el campo que se crea alrededor de un imán es invisible, pero su existencia puede comprobarse esparciendo unas cuantas limaduras de hierro alrededor, son cuantos de energía vibracional.

Las formas de todos los miembros pasados de nuestra especie «resuenan» en nosotros, como ondas en un estanque, organizando la vía de nuestro crecimiento. A la vez, nosotros incorporamos nuestra forma a la memoria colectiva de la especie, engrosándola e incrementando así su influencia. Y al igual que las formas, también «resuenan» todo tipo de instintos y actitudes. A esto se le llama resonancia mórfica, un proceso mediante el cual el pasado se hace presente. Es el modo por el cual la información se transmite instantáneamente entre miembros de una misma especie, más allá del espacio-tiempo. Nuestras experiencias y nuestras habilidades adquiridas no se pierden. La información vuelve al campo donde es reutilizado por otros miembros de la especie.

La resonancia mórfica tiene fuerte implicaciones en la educación y abre caminos insospechables para un aprendizaje totalmente novedoso. Los niños de las sucesivas generaciones aprenderán con más facilidad las habilidades y conocimientos de sus antecesores. Nuestras ideas y actitudes influyen a distancia sobre otras personas, aún sin darnos cuenta. Nuestra mirada, sentimientos y experiencias modifican los campos mórficos y de energía, a su vez estos campos nos influyen y modelan constantemente.

  1. CONEXIÓN EN RED

“La red es un patrón común a todo lo vivo. Allí donde hay vida, hay redes” Fritjof Capra (2003)

La Escuela Galáctica debe contar con un centro de conexión en red, de tal forma que le permita estar unida al cosmos, por un lado, y al ser humano por otro. El pensamiento es una onda que transporta energía e información. Esta onda de información tiene el poder de crear, pero también de eliminar los programas nocivos y regenerar los tejidos.

El cerebro gracias a su plasticidad neuronal es capaz de dinamizar la energía y crear nuevas redes, con la consiguiente apertura de creatividad. La conexión en red permite la creación de nuevas semillas, de cara al futuro. El cerebro es una superbiocomputadora. Nuestro cuerpo no es independiente del cuerpo del universo, porque más allá de nuestros átomos y partículas elementales, las fronteras no están bien definidas. Nuestro cuerpo no está limitado por la piel. Estamos interconectados con todo. Este es tan solo un nivel que delimita un medio interno y otro externo, esto le permite al cuerpo funcionar y desarrollarse como organismo.

Tenemos que observar las estructuras y funciones de nuestro cuerpo, como resultado de la interacción de una enorme población de células inteligentes, y detectaremos que todas ellas conectan en red y armonizan con el resto y trabajan en conjunto, renunciando a su individualidad cuando las condiciones lo requieren, pero sin perder sus habilidades y su información. La conexión en red constituye un centro magnético muy potente que amplifica las probabilidades para innovar.

En una célula se producen cerca de 100.000 reacciones químicas por segundo, incluso la información acerca del lugar y el momento exacto en que estas reacciones químicas se han de producir. Un verdadero láser endógeno. Erwin Schröedinger, que recibió en 1933 el premio Nobel de física y es considerado como uno de los creadores de la física cuántica, declaró que un ser vivo sólo puede mantenerse en un nivel alto de orden porque recibe continuamente mensajes de su entorno. Es la luz del sol la que crea en definitiva este orden.

  1. CALIDAD SUPREMA

Ban Ki-moon, octavo secretario general de la ONU,en la presentación de la campaña la educación ante todo, destacó como una de las prioridades a realizar mejorar la calidad del aprendizaje (26 de Septiembre 2012)

La Escuela Galáctica debe dejar huellas, aunque muchas veces sean invisibles. Cuando el trabajo se hace con entusiasmo y devoción, los resultados trascienden, se valoran y alcanzan la calidad suprema, la expresión óptima, la excelencia. Somos seres llenos de pasión, pero la mayoría de las veces no se manifiesta.

Los pensamientos, cuando conectan con el corazón, si se le pone pasión, pueden alcanzar la calidad suprema. El alumno debe asombrarse y emocionarse, de tal forma que se ilumine su alma y se le ericen los pelos, para que aparezca el lado poético de la vida. La dimensión sutil está muy conectada con el plasma emocional.

La educación que se ha de ofrecer a los niños y a los jóvenes debe estar dirigida a pensar en las necesidades de la sociedad o en los anhelos propios, pero no, exclusivamente, en ser famoso y ganar dinero.

Si prestamos atención a algo le transferimos energía, ya que el pensamiento es una onda de energía e información y entonces el objeto de atención se manifestará con más fuerza en nuestra vida, consiguiendo la máxima calidad. Si dejamos de prestar atención, se marchitará, se desintegrará y desaparecerá.

El alumno que asiste a la Escuela Galáctica encontrará algo mágico que le sorprenderá. La tarea principal que tiene es descubrir, explorar e indagar, ignorando los caminos convencionales; esto es un juego muy divertido, porque el maestro no le da pistas. Cuando descubre algo bello que no esperaba, algo que estaba allí y que pasó por alto, le parece que hay magia. No tenemos que olvidar que el doctor Fleming descubrió la penicilina por accidente.

En las Escuelas Creativas los alumnos son como paleontólogos que cavan y escarban pacientemente, hasta que se topan con algo desconocido que es valioso. Los maestros galácticos reconocen lo mejor de sus alumnos que crecen por dentro y por fuera, buscando en todas las tareas la máxima calidad.

Sir Ken Robinson (2009), experto mundial en el desarrollo del potencial humano, a su interesante libro El Elemento, le ha puesto el subtítulo Descubrir tu pasión lo cambia todo. Este famoso autor nos recuerda, repetidas veces, que cuando disfrutamos haciendo aquello que más nos apasiona, se alcanza la máxima calidad, a la vez que se desarrolla la creatividad. El problema es que no somos conscientes de nuestros talentos e inclinaciones naturales.

Un pensamiento positivo puede ser muy poderoso. La calidad del pensamiento es la imagen de la posibilidad cuántica. En el reino de las posibilidades todo existe, solo que de manera no manifestada. Todas las posibilidades coexisten superpuestas y con el pensamiento escogemos una de tantas. Podemos identificarla y aislarla. Pero para poder insuflarle calidad de vida hace falta el sentimiento. Para que esa posibilidad cuántica se realice en la realidad cotidiana hay que agregarle el sentimiento: amor o miedo, los dos funcionan, aunque el miedo es menos poderoso y genera otros efectos adversos. No hace falta saberlo, es suficiente con sentirlo.

La escuela necesita un cambio orgánico y discontinuo para que produzca un impacto y sea una auténtica evolución, no un fenómeno de laboratorio, ni una tarea de despacho. Todo el progreso y toda la riqueza humana vienen de la mano de la creatividad. Las personas no creativas se convertirán en parásitos. La creatividad crea a(C)tividad.

Francisco Menchén Bellón

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