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Home » Artículos » La escuela galáctica (quinta parte)

La escuela galáctica (quinta parte)

Por Francisco Menchén Bellón.- “Creemos en una escuela que despierte los sueños de nuestra juventud, que cultive la solidaridad, la esperanza y el deseo de aprender, enseñar y transformar el mundo” (Palabras colgadas en la pared de las fincas agrarias ocupadas por el Movimiento de los trabajadores sin Tierra de Brasil)

¿Sabes que somos seres emocionales que aprendimos a pensar y no máquinas pensantes que sentimos?

Los maestros y profesores de los distintos niveles educativos no pueden soportar otro siglo XX, están desmoralizados, han perdido la ilusión por la enseñanza, pues el sistema ha destruido ese poder inmanente que le daba su experiencia, así como el sentido vocacional que le permitía modelar una mente sana, vigorosa, transparente y creativa. Todos ellos necesitan resetear su cerebro y empezar a conocer y enamorarse de los atractivos de la Escuela Galáctica.

La educación actual está diseñada para formar trabajadores válidos para la era industrial. Este modelo es inadecuado para la era del conocimiento y digital. Es necesario promover un modelo alternativo de educación que desarrolle los talentos del niño, adolescente y joven, para que puedan alcanzar su empoderamiento, mediante la formación del cuerpo, la mente y el alma. Hay que activar el cerebro y sanear las carencias del modelo tradicional, así como dar esplendor a los talentos naturales de los alumnos, intentando que cada uno consiga la mejor versión de sí mismo, tratando de optimizar los distintos niveles de aprendizaje.

Las Facultades de Educación, aproximadamente, durante un siglo, han crecido y se han desarrollado a luz de la doctrina de Newton y Descartes, figurando sus principios como verdades ineludibles de la enseñanza en todos los niveles educativos. Este modelo ya está acabado, ha tocado fondo, no es compatible con los nuevos descubrimientos neurológicos, científicos y tecnológicos.

Es urgente la necesidad de la ESCUELA GALÁCTICA que se preocupe de crear un hombre nuevo con una conciencia nueva, lo que supone enfocar la propuesta hacia nuevos indicadores: guiarse por la intuición, activar los dos hemisferios cerebrales, atreverse a entrar en espacios invisibles, desconocidos e imposibles, analizar las creencias limitantes, y confiar en nosotros mismos.

Los maestros y profesores galácticos deberán educar a los alumnos para que vivan no para competir sino para compartir, colaborar, cooperar comprometerse y conectarse con los otros, la vida, la naturaleza, el cosmos; donde el corazón no viva perseguido por el miedo, sino en un estado de confianza en sí mismo y en los demás, de tal forma que le permita crecer en armonía; donde el aburrimiento, la rutina y la escasez sean sustituidos por el entusiasmo, la abundancia y la creatividad. Todo ello es producto de una nueva conciencia, que integre lo físico, mental, energético, sutil y espiritual.

Para que se encienda la luz de una mente nueva deben cuidarse con detalle los elementos que componen el Sistema Creativo del ser humano:

  c erebro, c orazón, c onciencia, c reencias y c uerpo, (5 C s):

Todo un arte. Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, opinaba: “Todo ser humano puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro”

La Escuela Galáctica cumple los requisitos de la Escuela Creativa Transformadora: transciende porque busca ir más allá y deja huella; recrea e innova porque cada sujeto aspira a construir su propia vida; valora, porque los alumnos aprenden a dar sentido a la vida y a disfrutar de la belleza de nuestro planeta y transforma porque todos los actores del hecho educativo son conscientes de la importancia que tiene evolucionar.

La Escuela Galáctica dispone de un protocolo básico para aprender que integra los elementos siguientes: estimular el poder de “ser creador” de sus sueños y de sus circunstancias; aprender a manejar sus emociones sin juzgarlas; cambiar la imagen limitante que tiene de sí mismo; crear desde dentro la vida que desea tener; ser el director y protagonista de su propio destino. Todo ello, le conducirá a descubrir una conciencia sutil, culta y virtuosa que cambiará su vida para siempre.

¿Sabes que la excelencia no es un lujo sino una necesidad?

Los pilares de este modelo educativo nos muestran que es posible alcanzar nuevos estados de conciencia, es decir, evolucionar, permitiendo crear una nueva realidad, valorando la vida, el aprendizaje, las relaciones y alcanzando la calidad óptima, debido a las nuevas conexiones neuronales que se establecen. La plenitud del ser humano se alcanza cuando el cosmos, el cuerpo, la mente y la Madre Tierra están alineados y vibran en la misma frecuencia.

La Escuela Galáctica proyectará una nueva visión del mundo y funcionará como un todo, impregnando al alumno de una conciencia planetaria, donde su corazón sincronizará con el universo y experimentará el amor universal. El sentido de nuestra existencia forma parte de un engranaje colosal que se desarrollará en perfecto orden y armonía, pues el mundo existe dentro de nosotros, cuando funcionamos como un todo, pero no somos conscientes.

No habrá educación creativa si no pensamos que el alumno es creativo y necesita liberar su creatividad. No habrá alumnos creativos si no capacitamos a los docentes para que sean creativos. La creatividad no es patrimonio de unos pocos sino una característica central del ser humano que debe estar presente en todos nuestros actos y pensamientos para dar continuidad a la vida.

Los docentes tienen que ser conscientes de que los alumnos actuales se han transformado biológica, cultural y socialmente, pues sus padres y sus abuelos tuvieron que adaptarse también al tipo de cultura y a la sociedad de entonces; igual que el ser humano, desde el inicio de la vida, tuvo que desarrollar su capacidad de sobrevivir a su hábitat. Pero ahora con la globalización sobrevivir no es suficiente, es necesario vivir, evolucionar y desarrollar los talentos que están codificados en el ADN de cada discípulo, que a través del mensajero ARN hacen cambiar la forma de comportarse, pues en esas moléculas diminutas, en cadena, existe un registro de todo lo que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida.

¿Sabes que el alumno del siglo XXI aprenderá a través de la activación de redes neuronales  y no mediante la repetición de contenidos?

Todas las instituciones educativas, escuelas, colegios e institutos, están obligadas a transformarse y cambiar sus estrategias pedagógicas, didácticas y organizativas, con el objeto de poder ofrecer a las nuevas generaciones de alumnos el tipo de formación que exige una sociedad que vive en continuo cambio. Se necesita en los docentes un cambio radical de mentalidad.

Vivimos momentos sociales de grandes cambios y grandes transformaciones. Es el mejor momento para que la Escuela Galáctica florezca, reinvente la educación y así recuperar pronto la creatividad, el amor y la alegría de vivir. Se necesita una constante apertura hacia el renacimiento de un nuevo cielo y una nueva tierra. Los educadores del futuro necesitarán un BIG BLOOM (Gran Florecimiento).

Francisco Menchén Bellón

 

                                                                                                                              

 

 

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