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Home » Artículos » La felicidad de hacer

La felicidad de hacer

Por José Antonio Cordero.- Hace muchos años a un buen gitano le informaron que iba a recibir varios millones de pesetas por el accidente mortal que había tenido su esposa, y él contestó que no quería recibir ningún beneficio por su muerte. Hoy los juzgados están llenos de demandas por muerte de un familiar. Hoy los campeones de la copa van a recibir 1,5 millones de euros, y si hubiese ganado el otro equipo recibirían un Ferrari cada jugador. Muchos dicen que salen siempre al terreno de juego con las mismas ilusiones, entonces, ¿por qué se repiten esos astronómicos regalos?

Diferentes formas de ver la vida llevan a diferentes resoluciones. Parece que el interés por cumplir con la responsabilidad que cada uno debe asumir debe incentivarse con dinero.

Cuando la motivación está basada en alcanzar una meta la desilusión y la alegría van a la par y cualquier cosa puede pasar. La felicidad por llegar a una meta es pasajera y se olvida, pero cuando el hacer diario se convierte en felicidad la diferencia es abismal.

Cuando las metas a conquistar son materiales el resultado tiende al deterioro tal como le pasa a toda materia. La obsesión por la meta hace olvidar la importancia de disfrutar del camino diario, del paso a paso.

Si el dinero ofreciese una felicidad permanente, el que tenga mucho dinero no necesitaría recibir incentivos, primas o regalos lujosos.

Los niveles de felicidad están en relación directa con los diferentes niveles de consciencia. Un bajo nivel de consciencia tendrá un nivel bajo de felicidad. Y quien tenga un alto nivel de consciencia tendrá un nivel de felicidad muy alto.

La fuerza interior es muy superior a la fuerza física. Se puede ser mucho más de lo que se aparenta y se puede ser muchísimo menos de lo que se aparenta. La diferencia está en la capacidad interior.

La felicidad auténtica no necesita disfraces de ningún tipo, no es envidiosa ni se dedica a criticar. Criticar a los que tienen más es una muestra de debilidad personal.

Trabajar por incentivos o comisiones puede tener una repercusión positiva y beneficiosa para la empresa, pero no garantiza mayor felicidad ni en directivos ni en trabajadores incentivados. Se dan casos de personas que reciben un aumento de sueldo y trabajan mejor durante un tiempo, luego vuelven al nivel anterior. Trabajar por incentivos laborales puede ser bueno para la economía familiar pero quizás luego sea negativo para la salud personal y familiar.

Incentivar a los niños con regalos extraordinarios puede tener un grave resultado en su porvenir. Los niños caprichosos cuando son mayores no suelen ser buenos compañeros aunque algunas veces destaquen por organizar grande eventos para demostrar su valía, pero entienden poco de amistad profunda.

El problema de crecer por fuera y no crecer por dentro es asemejarse a un saco roto. Hay personas mayores que siguen siendo niños caprichosos, que no merecen nuestra crítica sino nuestra comprensión por no haber recibido la enseñanza ni la educación basada en el desarrollo de la consciencia.

El caprichoso nació, vivió y creció en el hogar de la insatisfacción. El pobre nació, vivió y creció en el hogar de la miseria.

La felicidad siempre ronda sobre cualquier hogar pero hay que saber abrir la puerta. Todos nacimos para ser felices, ningún hogar debería vivir sin felicidad.

La motivación no abre las puertas a la felicidad. La motivación no siempre es igual, es incierta y depende de los resultados. La felicidad auténtica da seguridad a cada paso, a cada acción.

La consciencia es la puerta que hay que abrir, cuanto más abierta esté más felicidad llega.

CITA CON LOS GRANDES

“Debe evitarse hablar a los jóvenes del éxito como si se tratase del principal objetivo en la vida. La razón más importante para trabajar en la escuela y en la vida es el placer de trabajar, el placer de su resultado y el conocimiento del valor del resultado para la comunidad.” – Albert Einstein

“El secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.” -Leon Tolstoi

“Desciende a las profundidades de ti mismo, y logra ver tu alma buena. La felicidad la hace solamente uno mismo con la buena conducta.” – Sócrates

Nota del Boletín: sin buen comportamiento no es posible encontrar la felicidad. De la irresponsabilidad brota la infelicidad.

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