Mindalia.com
Mindalia.com
Mindalia Televisión
Televisión
Mindalia Plus
Plus
Mindalia Radio
Radio
Mindalia Noticias
Noticias
Mindalia Music
Music
Mindalia Congresos
Congresos
Home » Artículos » La trampa de la postergación

La trampa de la postergación

Por Nuria Velasco.- Todos solemos postergar, dejar para otro momento lo que nos propusimos hacer. Es curioso que si otros nos mandan hacer algo o nos comprometemos con otra persona, no solemos postergar. Las obligaciones o las urgencias las hacemos de manera muy efectiva. Se trata más de las cosas nuestras, lo que nos gustaría hacer o sabemos de tendríamos que hacer. Este es el tipo de postergación que me interesa y el que más observo. Y, sinceramente, el que yo he practicado durante muchos años….

Según la RAE, viene del latín post tergum (“detrás de la espalda”) y significa “Hacer sufrir atraso, dejar atrasado algo”. En definitiva: es el mal hábito de aplazar. Pueden ser grandes cosas o pequeñas como pasar el aspirador. Tiene mucho que ver con la personalidad de cada uno, porque hay personas comprometidas, resolutivas y activas con su vida mientras que otros tienden a no encontrar placer en cumplir sus objetivos o no sienten un compromiso consigo mismo.

¿Qué sueles dejar para mañana?

Este hábito puede generar un alto nivel de interferencia en nuestro estado emocional, porque puede crearnos culpa, remordimientos, frustración, enfado o tristeza. Desgasta mucho lo que sentimos y lo que nos decimos cuando nos descubrimos habiendo “fallado” otra vez. Porque lo que dejamos para mañana, llega mañana y tampoco lo hacemos. Ahí es cuando nos sentimos mal. Curiosamente, en el momento de postergar, nos sentimos bien. En ese momento hay una cierta sensación de alegría. Menuda trampa, ¿verdad?

Esa sensación de alivio inicial es importante reconocerla. Tiene mucho significado. Por un lado nos libramos de lo que nos da pereza hacer hoy, creando un falso compromiso con nosotros para otro momento. Es muy posible que creamos que es verdad que mañana lo haremos. Pero mañana tampoco lo haremos porque seguiremos siendo la persona que posterga y eso no ha cambiado: al día siguiente volveremos a postergar. También hay un tremendo optimismo en la mentalidad que posterga. Optimismo que no suele ser realista, porque pone la resolución de problemas en el futuro, como si pudieran resolverse solos. Es una excusa para no salir de la zona de confort, porque deja la responsabilidad a la vida y no se hace nada hoy. No hay nada malo en ser optimista, pero como dice el dicho árabe: “Reza a Alá, pero ata tus camellos”. En Programación Neurolingüística (PNL) se llama a este tipo de programas mentales de Equivalencia Compleja. Básicamente nos decimos “si pasa esto, entonces yo…..”. Y desde ahí: “mañana ya lo haré”, “el lunes empiezo el régimen”, “el 1 de Enero dejo de fumar”, “cuando haga mejor tiempo haré ejercicio”….. Este modelo de éxito es muy pobre y poco realista. El auto-engaño es una mala estrategia para conseguir cualquier objetivo.

Hay que ser honestos con lo que estamos postergando y por qué nos da pereza hacerlo. Si es pereza, desgana o cansancio es porque creemos que hacerlo requiere mucho esfuerzo. Hay más asociación de dolor a hacerlo que a no hacerlo. Nuestro sistema tiende a evitar el dolor y perseguir el placer, por lo tanto no hacerlo tiene asociado más placer y la mente buscará una justificación lógica para postergar. Y la creeremos, porque así lo decidimos. Hay que crear una recompensa mejor para que la opción de hacerlo sea más apetecible que la de postergar.

Si es por miedo que se posterga, tendrás que averiguar qué es exactamente lo que te genera esa emoción. A veces es el miedo a fracasar o a que no sea perfecto. Tendemos a ser muy críticos y duros con nosotros mismos y ante ese panorama, el riesgo de sentir dolor es muy alto. Además estamos presuponiendo de antemano que vamos a fallar. Hay mucha inseguridad y dolor ocultos en este tipo de procesos de pensamiento, además de una tendencia a abandonar cuando las cosas se pueden poner un poco difíciles. A veces nos tenemos que esforzar un poco, no todo es fácil y se consigue en seguida. La frustración es una emoción muy útil cuando la escuchamos, porque nos está diciendo que de esa manera no hemos alcanzado el objetivo, que hay que probar de otra forma. Con lo que tenemos que volvernos creativos y pro-activos y no basar nuestra autoestima en los logros sino en el esfuerzo y la constancia.

En otras ocasiones se puede postergar porque esa tarea nos la hemos auto-impuesto, creemos que tenemos que hacerla, pero hay una evidente falta de deseo. Revisa si realmente es lo que quieres hacer o si la manera de hacerla puede estar más alineada contigo. No te dejes llevar por lo que te dicen los demás que tienes o no que hacer. ¿Es realmente algo que tú quierea hacer?

Si lo tuyo es una cuestión de mala gestión de tiempo, tendrás que aprender a planificar y priorizar. Pero recuerda dejarte un hueco en la agenda para ti y las cosas que quieres hacer. Además de las obligaciones, hay que hacer algo por nosotros o estaremos en un una vida rutinaria y gris.

Sea cual sea la causa por la que postergas, sé honesto contigo y date cuenta de que nadie va a hacer por ti lo que tú no estás haciendo. Sé consciente de que mañana no pasará eso que quieres si hoy no haces algo para convertirte en la persona que lo hará. La vida pasa y mientras unos resuelven sus asuntos, otros esperan que se obren milagros y relegan su felicidad de hoy a una promesa del futuro que nunca podrá llegar. Adopta un rol activo ante tu propia conducta. Eres el protagonista de tu vida, empieza a asumir ese papel. Si no puedes solo, pide ayuda a un Coach para que te ayude a crear una estrategia correcta, que genere la motivación y el entusiasmo que necesitas para arrancar. O ríndele cuentas a alguien de confianza, a veces funciona lo que meternos la presión de dar explicaciones a otra persona porque nos importa la opinión que esa persona tiene de nosotros. O únete a un grupo que tenga tus mismos objetivos, para aprovechar los mecanismos que utilizaron para alcanzar el éxito o simplemente para verte acompañado en el camino. Las excusas siempre son excusas no razones.

Recuerda: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

Nuria Velasco

www.tulibrodelavida.com

 

También te puede interesar

La educación está viva

Por Elene Chopitea.- Cada niño es diferente y necesita que sus adultos de referencia centremos ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *