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La vida a través de los ojos de un esquizofrénico

Por Gara Quesada Padrón.- No sé en qué momento pasó (o sí), solo sé que un día después de toda clase de abusos físicos, psicológicos y sexuales mi mente hizo: “Click”. Y empecé a oír voces. Voces que me decían todo lo que me habían dicho los abusadores. Todas las críticas, todas aquellas personas ahora estaban en mi cabeza. Y me decían cosas horribles. No sé de dónde vinieron esas voces.. En ese tiempo fui a la iglesia, y tuve mi primer exorcismo.

Yo era de esa clase de personas que veía relaciones tóxicas o una mujer maltratada y decía: “¿Como puede permitir que la traten así?” Yo veía a un enfermo mental y pensaba: “¿Cómo es posible?”

Lo mismo pensaba de las personas que se drogaban: “¿Cómo puedes quererte tan poco?” Después de unos años acabé en plena calle, sentada, tomándome varias litronas donde todo el mundo me veía y drogándome. No siento que me sintiera especialmente superior, ni mucho menos, pero jamás pensé vivir esas experiencias. Pero lo de la esquizofrenia realmente jamás lo imaginé. Creo que es de las cosas más horribles que pueda vivir un ser humano. Aquello realmente movió tantas cosas dentro de mí y entendí tantas otras que sin ella jamás habría entendido.. Creo que viví demasiadas situaciones, algunas muy tarde y otras antes de tiempo.

Recuerdo estar en el psiquiátrico totalmente abrumada, traumatizada y bloqueada, porque no sabía ni siquiera que me estaba pasando. Y había una mujer en silla de ruedas que había sufrido experiencias muy desagradables. Yo a penas podía psicológica o físicamente (tenía una rodilla muy mal), y en ese momento tuve una fuerza que nunca había conocido antes.. Fue la primera vez en mi vida que pensé en otro ser humano antes que en mí. Y recuerdo que a pesar de como estaba yo la paseaba todos los días por el pasillo. Curiosamente, la pierna nunca me dolió. No soportaba verla mal por algo así. Y tampoco al resto de internos. Algunos tenían experiencias desgarradoras y podía ver en sus ojos un reflejo de mi vida. Retablos, emociones y las mismas situaciones. Me dio tiempo para pensar en todo lo que había sido mi vida y mi infancia.

Algunos allí hablan de Cristo y otros hablan del Diablo. Yo sé a lo que se refieren.. Y supongo que ambos están ahí. En las pinturas en las paredes y en aquel sitio. Uno de ellos me dijo un día que era Jesucristo, y no sé si lo era, pero cuando lo miré yo vi a Jesús en sus ojos.

La esquizofrenia despertó en mí todos mis mayores miedos y pesadillas. Y viví un infierno que nunca voy a poder demostrar o explicarle a alguien. Porque, de hecho, nunca le he dicho ni le diré a nadie lo que vi. Nada era real pero mi cerebro lo registró como si lo fuese. Y recuerdo que me preguntaban como estaba y yo les decía: “Bien.” Y por dentro pensaba: “Nunca vas a poder imaginar siquiera lo que estoy sintiendo.” Porque no era humano, nunca había vivido o sentido algo así.. Todas mis estructuras se desmoronaron, la realidad cambió por completo y un día ya no sentía nada. Ni la brisa del viento, ni un abrazo, ni una puesta de sol.. Y veía el mundo como un lugar autómata, gris y sin esperanza. ¡Porque yo no sentía nada! Y cuando digo nada, es nada. ¿Cómo le explicas eso a alguien? Estás muerto pero respiras. Ahí entendí como ve el mundo un psicópata. Sin ningún tipo de emoción. Y te juro que es la cosa más horrible que le puede pasar a un ser humano. Ahora siento empatía por ellos porque lo peor de todo es que no saben que existe el amor o la felicidad. Me costó muchos meses volver a reconectar con mis emociones. Aunque yo sabía que era una persona empática y era cuestión de tiempo volver a la normalidad.

Viví una guerra mental o vine de una guerra y no tengo pruebas que confirmen lo que sucedió durante esas semanas. Lo perdí todo en mi cabeza, pasaron las cosas más horribles que un ser humano pueda siquiera soportar (recuerdo desvanecerme en uno de los baños del psiquiátrico y tener que inyectarme suero). Tenía miedo. Y no era un miedo normal. No fueron experiencias normales. Y nunca podré decirle a otra persona lo que viví porque se desmayaría.. Fue peor que cualquier holocausto. Mil veces peor. Vi como perdía todo lo que amaba y cuando volví a verlo y vi que aquello no había sido real yo ya no sentía nada. No podía alegrarme. Porque esas pérdidas mi cerebro las registró como reales. Y el trauma fue real. Fue tanto que ni siquiera pude vivir un duelo. Por eso mi cerebro se desconectó y dejó de sentir para protegerme.

No quiero autocompadecerme, solo quiero contar mi experiencia. Sé que viví muchas cosas que nunca debí haber vivido y esperaba que esas personas que amaba o que confiaba en ellas nunca me hicieran daño. Aunque no voy a quitar jamás la responsabilidad de mí misma.

Esto me ayudó a ver que existe más personas buenas de las que yo creía y más personas crueles de lo que jamás imaginé. Porque una enfermedad mental paradójicamente te hace ver la realidad. Quienes son tus amigos, tu familia, conocidos, la gente en general.. Los “profesionales” de la salud. Y que a veces por quien tú dabas la vida resulta que te traiciona y quien menos piensas te da la mano.

Sobre todo porque la gente cree que por tener esquizofrenia o estar medicado tú no te das cuenta de nada. Y hacen o dicen cosas creyendo que no te enteras. Y claro que te estás enterando.. O escuchas cosas y nunca mejor dicho, “te haces el loco”. Porque a veces es mejor hacerse el “loco” en esta vida. Para no perder la cordura.

PD: Si alguien me preguntase cuál es la causa de la esquizofrenia o de las enfermedades mentales le diría: “La falta de amor.”

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Un comentario

  1. Gara Quesada Padrón
    salieron lagrimas de mis ojos leyendo tu post, que valiente es plasmar en palabras algo indescriptible; a la vez una señal de la grandeza de un Ser.
    Coincido en totalidad con tu Pd; la causa es la falta de amor. también agrego ojala podamos en nuestro transitar aprender a experimentarlo desde nuestro interior ese amor y lograr ojalá satisfacer esa necesidad huimana desde nuestro propio sentir. Tea brazo a la distancia!.

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