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Home » Artículos » Las hormonas que regulan la felicidad

Las hormonas que regulan la felicidad

Por Francisco Menchén Bellón.- Desde la aparición de la Covid-19, la mayoría de los ciudadanos hemos sido incapaces de controlar todas las circunstancias que sucedían a nuestro alrededor, incorporando a nuestro organismo ansiedad y estrés, desasosiego e insatisfacción, desordenes y malestar. Estas experiencias han dejado a muchas personas frustradas, abrumadas y agotadas.

La vida nos ha brindado la oportunidad de abrir nuestros corazones, ser comprensivos y ayudar a los demás a atravesar estos tiempos tan singulares, especialmente en las decisiones difíciles. Por ello, he considerado que sería importante conocer, las sustancias químicas que están relacionadas con la felicidad. Nos referimos al poder que tienen las hormonas que controlan nuestra conducta. En realidad, los seres humanos somos pura química.

A la hora de estudiar la conducta humana, cada vez más, está ganando más importancia, sobre todo en el plano educativo, creativo y social, conocer cómo funciona las hormonas en nuestro comportamiento. Estas moléculas regulan la actividad celular de todo nuestro organismo. Cada molécula cumple con su función, y todas juntas permiten el correcto funcionamiento del cuerpo, según el estímulo que reciben.

Las hormonas son los mensajeros químicos del organismo. Viajan a través del torrente sanguíneo, transportando información e instrucciones a células, tejidos y órganos, influyendo en nuestro desarrollo, nuestro equilibrio interno y en nuestro bienestar. Estos mensajeros están controlados por el hipotálamo que es el encargado de la actividad endocrina, la actividad nerviosa autónoma y las respuestas conductuales.

Alrededor de 60 tipos de hormonas controlan el funcionamiento de nuestro cuerpo, desde el metabolismo hasta nuestra respuesta al estrés. No obstante, en este artículo veremos solamente aquellas que activan la felicidad. Hemos seleccionado el denominado “cuarteto de la felicidad” y mostraremos los efectos positivos de cada una de ellas.

• Serotonina, la hormona de la felicidad
• Oxitocina, la hormona del amor
• Dopamina, la hormona de la curiosidad
• Endorfina, la hormona de la euforia

LA SEROTONINA actúa como neurotransmisor en el cerebro, y en la sangre se comporta como una hormona. Es conocida como el neurotransmisor de la felicidad y genera optimismo, bienestar y sociabilidad; regula el estado anímico y ayuda a la digestión, el sueño y el humor; se encuentra en todos los seres humanos. Además, posee otras funciones como la regulación de la temperatura corporal, el apetito, la función sexual y la coagulación.

La concentración baja de serotonina está asociada al estrés, la depresión y a la agresividad; se relacionan con la sensación de tristeza, desánimo y puede llevarnos a la ansiedad y el trastorno obsesivo compulsivo. El nivel elevado de esta sustancia química en el cerebro correlaciona con la tranquilidad, meditación, trascendencia y experiencias espirituales.

Para que tu cuerpo produzca serotonina, lo mejor es tomar alimentos como queso, pollo, huevo o pescado. Las investigaciones realizadas nos indican que la vitamina D interviene en la producción de serotonina y se sabe que esta sustancia se aumenta con la exposición solar. Las actividades al aire libre aumentan la producción de serotonina.

LA OXITOCINA es la hormona del amor que se produce en el hipotálamo, desde la hipófisis o glándula pituitaria; segregan las madres después de dar a luz y durante la lactancia; modula nuestro comportamiento social, el patrón sexual y la conducta parental. Estimula los lazos afectivos entre padres e hijos y entre parejas. Nos ayuda a construir relaciones mejores, saludables y generosas. Cuando nos enamoramos nos sentimos llenos de alegría y la percepción de la vida es magnífica. El amor es una de las sensaciones más extraordinarias de las que puede disfrutar el ser humano.

Esta hormona es conocida también como el neurotransmisor de la confianza o de los abrazos. Se dice que «un abrazo vale más que mil palabras»; regula el cariño, la confianza y la compasión. Además, produce tranquilidad y reduce la ansiedad y el estrés. El proceso se guía por una pauta fija: más contacto, más oxitocina, más cooperación, más fortalecimiento de las conexiones neuronales. Las expectativas o la imaginación también siguen esta regla.

LA DOPAMINA es un neurotransmisor del sistema de recompensa que activa la curiosidad y nos lleva a lograr objetivos. El tándem sistema de recompensa-hipocampo hace al cerebro más receptivo para aprender y retener información. Las sensaciones de bienestar, placer y optimismo refuerzan y fortalecen los neurocircuitos asociados, y forman una barrera al pesimismo. La dopamina es necesaria para aprender, memorizar y organizar el tiempo, crear y tomar decisiones. Para tener alto niveles de esta sustancia se recomienda comer fruta de temporada.

La curiosidad surge de forma natural cuando nos sumergimos en una novela, una obra de teatro o un paisaje, que nos lleva a recordar hasta los más pequeños detalles y nos permite seguir el espectáculo. Cuanto mayor es nuestra curiosidad por un tema, más fácil es aprender o retener información. Los docentes deben poner el cerebro de sus alumnos en un estado de curiosidad, de esta forma podrán asimilar mejor los conocimientos que imparten.

LA ENDORFINA es una hormona proteica que se libera al torrente sanguíneo y está involucrada en situaciones de euforia, bienestar y alegría; son sustancias químicas producidas por el cerebro y dotadas de una potente actividad analgésica y excitante; se producen en el sistema pituitario, suprarrenal y gastrointestinal; tiene la capacidad de regular el estado de ánimo y brindarnos placer, gratificación y felicidad.

Desde el punto de vista fisiológico, las endorfinas nos ayudan a soportar mejor la fatiga, el dolor y situaciones de adversidad. Durante situaciones particularmente estresantes nuestro cuerpo intenta defenderse liberando endorfinas que por un lado ayudan a tolerar mejor el dolor y por otro tienen un efecto positivo en el estado de ánimo. Bailar, cantar, hacer deporte son actividades que influyen en el aumento de las endorfinas.

Conocida las hormonas que regulan la felicidad, y en este momento con menos restricciones, conviene señalar cómo gozar de una buena salud y un estado de ánimo adecuado, pues es muy importante que las hormonas se encuentren en equilibrio y no se produzcan desajustes. Cualquier desequilibrio hormonal puede ocasionar una depresión o sentir la realidad de un modo muy diferente. Sin embargo, cualquier trastorno puede regularse favoreciendo un correcto estilo de vida: alimentación sana, ejercicio físico y mental.

En definitiva, es un verdadero tesoro contar con productos químicos naturales como la serotonina que regula las emociones, la oxitocina que favorece las relaciones sociales, la dopamina asociada al disfrute de las emociones fuertes y la endorfina que tiene un efecto relajante en el cuerpo.

Las hormonas de la felicidad son indispensables para la vida

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