Mindalia.com
Mindalia.com
Mindalia Televisión
Televisión
Mindalia Plus
Youtube
Mindalia Radio
Radio
Mindalia Noticias
Noticias
Mindalia Talleres
Talleres
Mindalia Congresos
Congresos
Home » Artículos » Los disfraces que posee el ego

Los disfraces que posee el ego

Por Beatriz Álvarez.- La manera más lógica de empezar este artículo sería explicando que se entiende por “Ego” o cuál es su significado. Pero a estas alturas, las definiciones están tan desvirtuadas y cargadas de connotaciones negativas, que prefiero que entiendas lo que es el “Ego”, que significa y que poder tiene sobre la vida que están experimentando.

Desde el instante en que encarnamos en la tierra, comenzamos a tener infinidad de vivencias que van dejando huellas en nuestra memoria inconsciente. La manera de imprimir estas huellas o marcas, no es otra que a través de las emociones que dichas experiencias nos causan.

Las emociones pueden tener una carga positiva o negativa. Las positivas son aquellas que nos hacen tener registros y comportamientos ecológicos (sanos para nosotros y para el entorno) y nos proporcionan unos estados altos de vibración, como por ejemplo: la alegría, el entusiasmo, la amorosidad, etc.  Y luego están las emociones de carga negativa que son las que nos llevan a generar lo que se denomina “Ego”.

De esta manera, podríamos entender el “Ego” como un disfraz creado por nuestro Yo auténtico, que da lugar a unos mecanismos compensatorios, para evitar volver a sentir una emoción de carga negativa que nos causó dolor y sufrimiento.

Este es el motivo por el que debemos de comprender los comportamientos patológicos de algunos individuos, aunque no comulguemos con ellos; y entendamos que detrás de toda aptitud hay siempre un beneficio compensatorio para la persona que lo lleva a cabo, aunque no sea ecológico desde el punto de vista ético o social. Pero para este individuo, esa conducta es lo mejor que sabe hacer para preservarse o sentirse a salvo a nivel emocional.

Para comprender mejor como llegamos a convertirnos en nuestro “Ego” o el disfraz que queremos mostrar al mundo exterior, pondremos un ejemplo que pueda entenderse.

Imaginemos que hemos nacido en el seno de una familia numerosa y traemos  como experiencia de vida, aprender a querernos y a valorarnos (algo más común y habitual que lo que creemos). De esta forma, el entorno en el que crecemos es el adecuado para este aprendizaje. Papa y Mama no paran de trabajar para mantener el núcleo familiar y empezamos a sentirnos solos y abandonados, como resultado de experimentar estas emociones de abandono, soledad, etc, (nuestro propio filtro mental que distorsiona la auténtica realidad, ya que mama y papa si nos quieren, pero nosotros necesitamos más). Cierto día observamos que poniéndonos a llorar y actuando con un rol de víctima, obtenemos la atención de papa y mama y además estos se hacen cargo del sentimiento de culpabilidad que les hemos proyectado y se vuelcan más, a nivel afectivo, sobre nosotros.

¡¡Voilá!! Tras la repetición inconsciente del mecanismo, éste queda implantado en nosotros como si esa etiqueta o rol definiera qué somos y quiénes somos, o incluso quiénes podríamos llegar a ser sin la posibilidad de cambiarlo. Estas pautas se activarán automáticamente  cada vez que reclamemos atención o necesitemos que nos den cariño (para compensar el que no sabemos darnos a nosotros mismos).

Hasta aquí parecería que el disfraz no tuviera mayores consecuencias y si muchos beneficios, ya que mediante la interpretación de un rol de nuestra personalidad, obtenemos los que necesitamos. Pero nos olvidamos que ya se ha implantado en nosotros el mecanismo compensatorio de forma inconsciente .Hemos empezado a crear el disfraz del personaje con una baja autoestima, que vive de la caridad emocional, que recibe de los demás, al posicionarse como una víctima.

Está etiqueta acaba teniendo tanto peso en nosotros, que nos impide vivir nuestra vida libremente, viéndonos obligados a  repetir patrones patológicos que acaban enfermándonos , (a nivel físico, emocional y/o mental), ya que se produce una incongruencia entre lo que sentimos, pensamos y hacemos ante las circunstancias que acontecen en nuestra vida.

Nuestra auténtica naturaleza lucha por salir y nosotros nos empeñamos en disfrazarla para sentirnos a salvo.

En conclusión, podemos entender el concepto de “Ego”, como el conjunto de etiquetas o de roles, que adoptamos para amortiguar nuestras experiencias de vida (interpretadas como dolorosa), y que utilizamos para mostrarnos al mundo de la manera que consigamos obtener los mayores beneficios compensatorios. Todo esto sin llegar a  ser conscientes de que actuamos ,en piloto automático, para paliar nuestras carencias emocionales.

Además a su vez estos roles o etiquetas, nos limitan de experimentar la infinidad de vivencias y aprendizajes que podemos adquirir, por el mero hecho, de estar encarnados en esta vida humana.

Un cordial saludo.

 

También te puede interesar

Sanando con Ho’oponopono

Por Chuchi Gonzalez.- ¿Has escuchado alguna vez hablar de Ho’ oponopono? Refiere a una tradición ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *