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Home » Artículos » Los maestros de ayuda

Los maestros de ayuda

Por Ramiro Calle.- Los Maestros de Ayuda serían todos aquellos que nos han legado una serie de métodos, de enseñanzas, de técnicas, de mapas espirituales para acompañarnos en nuestro camino hacia la autorrealización. Todos tenemos recursos para irnos autorrealizando, todos disponemos de ese potencial, pero lo que sucede es que los maestros de ayuda facilitan y señalan el camino, entregándonos mapas espirituales, brújulas orientativas, enseñanzas para que podamos tener más certeza y eficacia en nuestro viaje interior.

Hay una serie de maestros que no son anónimos, como Buda, Mahavira, Lao-tse, Jesús, Tilopa y tantos otros, pero hay infinidad de maestros –muchos más- que son totalmente anónimos, pero que han contribuido a aportar sus enseñanzas a lo que llamamos “el río de la sabiduría perenne”. Estos maestros de ayuda, no solamente son de carne y hueso, sino que también sus textos, sus enseñanzas, han quedado aquí y son como lámparas en la senda hacia adentro. Pero es más, cada uno puede ir encontrando sus maestros incluso en lo más cotidano, porque todo puede constituirse en un maestro. La vida ya es una maestra por sí misma, y un animal doméstico, y la Naturaleza, y nuestros amigos; todo se puede convertir en un maestro si sabemos aprovechar las enseñanzas de las personas, de las situaciones, de las circunstancias con las que vamos relacionándonos a lo largo de la vida. Han existido grandes maestros de ayuda, lo que se ha venido en llamar “grandes iniciados» , porque se han perpetuado sus nombres y enseñanzas desde la más remota antigüedad pero, a la larga, todo es un maestro y cada uno va encontrando maestros de acuerdo a su grado de entendimiento, y, a veces, hasta un hecho fortuito, una coincidencia, es un maestro si sabemos orientarnos a través de ello o mediante lo que se llaman sincronicidades, esas causalidades o esas coincidencias cargadas de sentido que, muchas veces también, si desarrollamos la intuición, nos permiten elegir unas u otras vías.

En realidad, todo puede instrumentalizarse y, como dice el Tantra, el mismo suelo que te hace caer es en el que tienes que apoyarte para levantarte; la misma espada que te quita la vida, es la espada que te la salva. Nisargadatta decía: “Dale la bienvenida a todo lo que te ayude en la autorrealización, descarta todo lo que no te ayude en la misma”. Si uno sabe instrumentalizarlo todo, todo nos puede ayudar: el trato con tu jefe que es horrible pero es tu maestro de paciencia y ecuanimidad, la vida con sus enormes problemas, todo, pero ese todo depende de la actitud. Hay un adagio en el Tantra que dice: “Lo que a unos les lleva al cielo, a otros les lleva al infierno”. Todo depende de la actitud, de cómo tomas las cosas.

Toda la vida es un péndulo: el yin y el yang pendulando hacia uno y otro lado pero si uno lograra subir por la varilla del péndulo y situarse arriba, veríamos como el péndulo va a la derecha y a la izquierda pero estaríamos perfectamente sosegados, no estaríamos siendo zarandeados de uno a otro lado. Ese subir por la arilla, hacia la parte alta de la misma y situarse allí, es lo que llamamos en el yoga “el sereno observador”, “el contemplador sosegado”, capaz de ver pero no de implicarse en lo que ve. Es una conducta muy interesante, no implicarse, porque si vamos a intervenir para perjudicar la situación es más sabio no intervenir y por eso la enseñanza del wu-wei del taoísmo, el no hacer, que no quiere decir que no hagas, quiere decir haz desde la calma y la quietud; no es ser pasivo sino activo, pero que una parte de nosotros conserve esa calma o wu-wei, que como nos aconsejara Buda, podamos estar sosegados entre los desasosegados y libres de ansiead desde entre los que ansían.

Ramiro Calle

www.ramirocalle.com

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