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Home » Artículos » Meditación con o sin simiente

Meditación con o sin simiente

 

Por Breda A. Calzada.- En la actualidad todas las ramas del auto conocimiento coinciden en que el camino más próspero es por medio de la meditación puesto que ésta representa el sendero más sano y efectivo a corto, medio y largo plazo. Esto, bien sabido, se logra dominando las técnicas primeramente de respiración puesto que ocultamente el alma humana se conecta con los pulmones, que a su vez acompañados del latido del corazón vibran a la par de la Tierra, que a su vez es el cuerpo de manifestación del Logos Planetario; estas verdades mantenidas en secreto y hoy tan accesibles son las causas por las cuales si a nosotros nos duele, a nuestro planeta también.

Lo primero y más importante a la hora de delinear una meditación es tener un objetivo, éste por supuesto que sólo es un recordatorio para nosotros, los practicantes, de que lo único y primeramente más importante es el despertar a una conciencia superior que, para lograrlo, debemos lograr un alineamiento perpetuo de los que se conoce principalmente cómo el Triple Hombre Inferior.

Para poder comprender de una forma más práctica estos conceptos es necesario recordar que nosotros estamos constituidos principalmente por energía que a su vez es una manifestación vibratoria que cómo una melodía, tiene sentido cuando cada parte respeta su compás. A medida que valla explicando tendrá más sentido; cuando nosotros, los iniciados en la meditación trabajamos arduamente por mantener estabilidad integralmente hablando, en nuestro interior suceden una serie de hechos que explican una parte del trabajo a realizar; detallaré de una forma breve:

Estimulación de los centros energéticos a saber:

  • Base de la columna vertebral o Chakra Raíz.
  • Centro Plexo Solar.
  • Centro del corazón o Chakra cardíaco.

Aunque trabajemos la meditación con cualquiera de sus variantes, indudablemente estos tres centros son los que en mayor o menos medida se encuentran siendo energizados. Esto es a causa de la evolución actual que tenemos cómo raza humana que dentro de  todos nuestros cuerpos de manifestación los más predominantes son:

  • Cuerpo físico; centro de las experiencias del plano más denso.
  • Cuerpo emocional o astral.
  • Cuerpo mental, respectivamente.

Este ternario, cor-relacionado con el anterior, es el conocido como el Triple Hombre Inferior y si tratamos de encontrar similitudes verán que es una pequeña expresión de una energía mayor. Esto se debe a la Ley de Correspondencia dónde cada uno de nosotros es un microcosmos dentro de un macrocosmos o, que es lo mismo decir, somos un pequeño universo dentro de otro universo mayor y más basto donde «vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser».

Junto a este conocimiento tenemos la primer parte de todo trabajo meditativo: la Simiente.

La Simiente es una base mental o más técnicamente hablando y de una forma más específica, es una construcción hecha con materia del plano mental que a su vez se retro-alimenta y crece, tiene la particularidad de poseer una naturaleza mutable y por lo tanto a medida que ganamos experiencia y aprendemos la simiente crece junto a nosotros porque es una pequeña expresión, muy rupestre y arquetípica de nuestras propias pulsiones espirituales.

Un pensamiento simiente expresa nuestros anhelos en poder alcanzar la autonomía espiritual y para ello se presenta dependiendo de la línea de menor resistencia para cada uno de nosotros; puede ser un mántram, una melodía, un color, etc. Toda esta versatilidad de opciones a la hora de elegir no determina otra cosa que el camino por el cual optamos que, ocultamente hablando, también revelan una parte muy importante con la que debemos desempeñarnos en la vida. Cómo consejo se podría decir que para toda persona bien intencionada el uso de una simiente debe tener por característica principal el estímulo de centros energéticos mucho más elevados y de orden vibratorio muy superior, pero ésto depende de la intención de la búsqueda de cada practicante meditativo.

Hay algo que es muy necesario aclarar, cada uno de nosotros tiene un tiempo que es distinto e individual, respetando éste principio es importante entender que no todos los practicantes meditativos deben profundizar en el trabajo si no quieren; para ellos el trabajo nace y termina cuando logran despertar la semilla crística dentro de sus corazones y si ésa es la intención, no es necesario seguir leyendo pero si la misma práctica, por el continuo ejercicio, intuyen que debería ser más profundizada quizás lo que se detalle más a continuación de alguna forma pueda ilustrarlos.

Para trabajar con la meditación sin simiente deben tener en cuenta conceptos como:

Aquietar las formas mentales; queda entendido que la idea de una «mente en blanco» es un error de concepto. Dentro de las leyes de la naturaleza no se permiten espacios vacíos o por lo menos no cómo nosotros podemos llegar a interpretarlos y por lo tanto, cuando alguien pretende vaciar la mente de pensamientos, ésta crea la sensación de rebalse puesto que la intención no acompaña al pensamiento y debemos ser muy claros con esto. Aquietar las formas quiere decir que como en una película tenemos la opción de detener momentáneamente la acción y de esa forma contemplar el todo con un detalle que hasta ese momento no era posible. Cómo la mente se encuentra serena y expectante, tampoco se generan pensamientos nuevos y, cuando la permanencia en el ser espiritual se mantiene en continuidad con el trabajo, los pensamientos no brotan y las imágenes mentales no irrumpen, así comienza el nuevo paso; el trabajo constructivo de la meditación.

A diferencia de la primer parte, dónde el objetivo consiste en trabajar la sublimación de los impulsos instintuales para que no sea el cerebro reptiliano el principal actor en nuestro normal desenvolvimiento, éste nuevo proceso requiere de la continua actividad y estimulación de centros energéticos más elevados que formando una nueva triplicidad, podrán poner en manifestación aptitudes y actitudes de naturaleza más elevada.

Los centros que deberán ser estimulados son:

  • Centro coronario o Chakra Corona.
  • Centro ajna o tercer ojo.
  • Centro laríngeo o Chakra garganta.

Con el estímulo de los centros superiores damos paso a un nuevo principio que es la utilización del cuerpo cómo un instrumento de la Buena Voluntad. Psicológica-mente hablando, el cerebro, manifestación física del Chakra corona comienza un proceso de síntesis subjetiva dónde su mayor característica es la abstracción. Es muy importante que tenga esto presente porque hasta el momento cada pensamiento es acompañado de una imagen mental que representa la idea en cuestión, la mente humana trabaja de forma tal que cuando algo le es ajeno a la comprensión automáticamente busca algo con qué compararlo para así darse una idea de lo que se trata, ese nuevo concepto se impregna del anterior y se cristaliza. Con el pensamiento abstracto la realidad del todo se percibe con una inocencia particular; todo se re aprende constantemente.

Al estimular la Glándula Pineal, expresión física del Ajna Chakra en el cuerpo, la segregación hormonal permite la captación de realidades hasta éste momento ignoradas por el sujeto; la regulación de los ritmos circadianos permite que podamos lograr un descanso reparados y al mismo tiempo, recordar los sueños. Esto es quizás lo más cognitivo de todo el trabajo porque los sueños en si mismos son el único acceso real al mundo del subconsciente de una forma vívida y por lo tanto, decodificando de forma fragmentaria cada uno de los factores de influencia que en éste aparecen podemos tener una idea mucho más acertada de qué lugar estamos ocupando en el mundo y por sobre todo, sobre nosotros mismos. Hay un dato muy curioso a tener en cuenta y es lo que sucede cuando dormimos, entre las diez de la noche y las cuatro de la mañana al acceder a cierta información que estando despiertos no podemos o no está a nuestro alcance. Y por último al estimular la zona de la garganta ocurren cosas ciertamente interesantes; comprendemos el poder de la palabra tal y como es, esto en la vida práctica es de suma importancia porque muchos trabajadores en la actualidad hacen uso de la inofensividad,  ellos entienden que el máximo poder creador – y destructor – se encuentra en el habla humana.

Este proceso que irá despertando gradualmente se centra en la toma de decisiones sin otro objeto que la consciente percepción de la vida como un todo unificado. Cuando aceptamos la responsabilidad de trabajar consciente mente con nuestros centros superiores, aceptamos consiguientemente despertar al Triple Hombre Superior y con esto el control total pertenece a nuestra expresión del orden superior. Me explico, mientras que normalmente las ideas creadas y las decisiones se toman en base a la experiencia adquirida o por medio de la semejanza de tendencias cómo la repetición; con el ejercicio del estímulo al Triple Hombre Superior podemos romper con la cristalización de las formas y por ende creamos repulsión a todo aquello que es dañino a nuestro ser y alrededores. El estímulo a estos centros energéticos es el que provocó la llegada de las diversas técnicas de sanación con las que contamos en la actualidad; así mismo nos pone en contacto con estructuras mentales de orden superior, construidas de materia mental menos densas y por la radiación misma que vamos adquiriendo. La falta de simiente no quiere decir que no hay una base con la cual apoyarnos, si no que ya fue trascendida para dar paso a una dimensión superior.

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