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Home » Artículos » ¿Para qué insistir en el pasado?

¿Para qué insistir en el pasado?

mindalia-pasadoPor José Antonio Cordero.- Tener un jabón en las manos deja una huella que permanece en tiempo. Siempre deja su perfume y textura. Algo que hemos tenido deja sus huellas. Nuestro cuerpo al pasar por la tierra deja huellas, como nuestra alma toma las impresiones recibidas en cada etapa vivida. Unas etapas son muy pasajeras y se disipan, pero otras permanecen en tiempo indefinido.

Las huellas o marcas del pasado retoman en su tiempo el presente, y pueden aparecer también en el futuro. El tiempo no es lo que importa definir, lo importante es la vuelta de la huella dejada. Las cosas importantes que se hicieron vuelven a tomar su cuerpo y su espacio. Volvimos a la vida con las marcas del pasado, marcas que no son reconocibles, como el jabón que ya no está en las manos pero que dejó su perfume y composición.

Dar más importancia a las huellas negativas es una mala costumbre. ¿Para qué sirve averiguar las cosas del pasado? Cómo fuimos hace 20 o 30 años puede que no tenga nada que ver ya con nuestra vida actual, se ha cambiado. Entrar en nuestro pasado antiguo podría ser como entrar a cotillear en la vida de otros. Además de ser una pérdida de tiempo puede ser nocivo.

¡¡AGUA PASADA NO MUEVE MOLINO!!

Entrar en el pasado puede ser tan nocivo como entrar en una habitación donde hay humo, al salir la ropa huele a humo. Entrar en el pasado se quiera o no, trae consigo reavivar situaciones que posiblemente sea traumáticas y esas experiencias se pegarán nuevamente. ¿Para qué mirar hacia atrás? Esas cosas pasan porque no se mira bien hacia el futuro, porque la proyección no es positiva, fuerte, ni consistente y al presente le falta alegría y le sobran pesadillas.

Las manos están para abrir nuevos caminos y no para recrearse en las huellas del pasado. Aquello que tuvimos y ahora no tenemos no debería ser motivo de lamentación porque se pierde enfoque, se distrae la mente y podemos perturbarnos de ‘perfumes o recuerdos’ no deseables en el presente. Disfrutar el presente tiene muchísima importancia. La mano está para abrir nuevas etapas, la mano es una proyección física de la mente y del corazón. Entrar continuamente en el pasado no mueve ninguna etapa del presente, ninguna. El jabón que no está en la mano, ya no la limpia, ni siquiera su perfume (recuerdo) es capaz de limpiar las manchas que hemos adquirido.

Hemos dado siempre demasiada importancia a las cosas y personas que nos rodean más que a nuestra propia vida.

Regresar al pasado es añorar o descubrir aquello que se tuvo. ¿De qué sirve tanta obsesión en ver qué tuvimos en las manos o por qué nos las atraparon?

Sí, agua pasada no mueve molino. Se ha metido en la cabeza que hay que cerrar etapas del pasado, que hay que entrar para sellar y para cancelar. ¿Con qué se entra en el pasado? ¿Con qué analizamos el presente? ¡Con el Intelecto! Sí, con ese instrumento analítico que nos crea más problemas que felicidad. Entrar en el pasado para sanarlo, ponerle ‘amor y luces feriales’ es propio de la imaginación, de las fantasías mentales, para luego adoptar una nueva forma de vivir. Las cosas del pasado las sana el corazón presente, que no necesita entrar en los detalles, su buena, sana y amorosa presencia al latir barre con todo el pasado. Nada hay que sellar del pasado, ni pedir perdón. Si algo del pasado aún está afectando negativamente es porque ni la mente ni el corazón están evolucionados, por tanto lo que interesa es avanzar, evolucionar, estar mejor cada día y ser más felices.

El destino se abre en cada amanecer, y si vivimos es para abrir nuevas etapas. La capacidad de movimiento es fundamental para ir en la dirección correcta. Tenemos que decidir hacia dónde queremos ir, tal como la mano mueve el ratón del ordenador para ir a la pantalla, esa pantalla donde nuestra vida va a ir encaminada.

Confundir los movimientos de la mano es por disfunción cerebral, por falta de coordinación mente-cuerpo. Deambular es por falta de coordinación en nuestra vida, por un exceso de toxicidad en el cuerpo y por una fatiga mental extrema.

Los ojos miran hacia delante, mirar hacia los lados cansa la vista, mirar hacia atrás es tan peligroso como ir conduciendo hacia adelante mirando el espejo retrovisor. Importa más mirar hacia delante para manejar bien el presente.

La brusquedad no hace el trayecto cómodo, los bandazos son peligrosos. La brusquedad lleva el perfume de la hiel.

Es nuestra mano, movida por el corazón y por la mente, la que abre nuestro destino, no fueron las personas que nos acompañaron o nos acompañan. Su ayuda fue buena, incluso extraordinaria, pero es nuestra mano la que toma el volante del vehículo de nuestra propia vida. Somos responsables y dueños de nuestro propio destino. Las huellas están y estarán siempre, y pueden suceder heridas que correspondan a la conciencia colectiva más que a la nuestra. Un pedrisco afecta a un colectivo y se librarán aquellos que estén bien protegidos. La naturaleza reacciona a la acción individual y protege al que se protege, cuida lo necesario al que se cuida lo necesario.

¡¡No tener objetivos es como tener siempre las manos metidas en el bolsillo!!

La mano tiene sus dedos, que abiertos indican muchos caminos, muchas posibilidades abiertas, y cada una de esas avenidas dependen de un leve deseo mental. Una ligera intención nos lleva hacia dónde queremos ir. La mano que es ayudada por otra mano tiene más fuerza para lograr objetivos sociales más que personales, pero cuando la mano dice: ‘sin ti no soy nada’, realmente menosprecia la fuerza interior, que es la que gobierna nuestro propio destino. Por eso, no nos anclemos en el pasado ni nos sintamos inútiles por no tener la mano que nos ayudaba.

Es el momento de movernos en la dirección adecuada, y al final nos daremos cuenta que cuando nuestra propia mano desaparezca de este mundo, habremos dejado atrás una huella, y hasta nos habremos quitado un peso de encima, la huella física que nos hacía más humanos que Divinos.

CITA CON LOS GRANDES …..

“Pobre discípulo el que no deja atrás a su maestro”- Aristóteles.
NOTA: Preciosa cita que nos muestra también otro detalle: el maestro o la persona amada tiene su momento en la vida, desesperarse o sentirse inútil porque se fue, muestra pobreza de voluntad y objetivos, no sabiendo que el maestro o la persona amada está esperando felizmente y sentado en nuestra meta.

“LA FELICIDAD SE ALCANZA CUANDO LO QUE UNO PIENSA, LO QUE UNO DICE Y LO QUE UNO HACE ESTÁN EN ARMONÍA.”- Gandhi

“El rico no es siempre sabio, pero el sabio siempre es rico” – Tales de Mileto

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