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Home » Artículos » ¿Qué determina la historia de la familia en nuestra vida?

¿Qué determina la historia de la familia en nuestra vida?

Por Chuchi González.- Nuestro árbol familiar lo determina todo. Somos menos libres de lo que creemos. Nuestra mente subconsciente es un almacén de recursos que los antepasados nos han heredado para que nos mantengamos vivos. Pero esas herencias no son «lógicas», son de supervivencia y puede que en el presente representen un obstáculo a nuestros sueños. Conocer la programación familiar es un paso a la exploración del autoconocimiento.

Estamos tan acostumbrados a ser quienes somos, que no cuestionamos paradigmas ni hábitos mentales. Tenemos la vida resuelta al estar clasificada y etiquetada por nuestras creencias, y no nos percatamos que muchas de ellas pueden estar boicoteando la realidad actual.

Los bisabuelos por ejemplo, son los encargados de estables las estructuras mentales de las próximas tres generaciones. Sus conflictos no resueltos, sus traumas, su tenacidad, su terquedad, apegos e inercia, cimentará la vida de los bisnietos. ¿Por qué si no tienen la culpa? Porque la culpa es una artimaña del EGO que se ve separado del todo, lo cierto es que el bisabuelo y el bisnieto en esencia SON LO MISMO, y por lo tanto comparten la información. Para que el bisnieto transforme los datos, deberá vivir situaciones puntuales que lo llevarán a tomar decisiones diferentes basadas en el contexto histórico social en el que vive, en su propio temperamento y en la música personal que trae.

Si bien el 99% de nosotros somos materia subconsciente y respondemos a la conciencia colectiva del árbol, cada fruto llega con una impronta especial, como un secreto dotado por la Consciencia Universal que lo impulsa a recordarle que es mucho más que un cuerpo limitado. Cuando a través de las vidas, vamos retomando la magia de quienes somos, la mente humana tiene mayor disponibilidad a «comprender» y «perdonar» y desde esa nueva percepción, las generaciones cambian la información heredada para influenciar en las próximas.

Si venimos de familias con matrimonios fallidos, sufrientes, insatisfechos, quizás toque divorciarnos, y podemos creer que repetimos la frustración amorosa de los padre o abuelos, sin embargo, nuestro divorcio podría ser la forma de reparar años y años de sometimiento e infelicidad de los que vinieron antes.

Si en el árbol existen muchas adicciones, tal vez seamos terapeutas, médicos, voluntarios en asociaciones o trabajemos con niños ignorando que la profesión o la acción elegida es una necesidad del árbol de liberarse de los conflictos del niño interior herido.

Cuando sólo creemos que somos nosotros y nuestras circunstancias, dejamos de ver el inmenso paisaje en el que hemos sido puestos. Al recobrar la mirada, el corazón se regocija y comprende que la vida es una labor en comunión con el todo.

 

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