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Home » Artículos » ¿Qué es escuchar para tí?

¿Qué es escuchar para tí?

Por Sandra Cano.- Escuchar es aceptar lo que el otro nos comunica sin juzgarlo, sabiendo que aquello que nos dice forma parte de su vida, que tiene sentido para él.

Rafael Echeverría señala: “A un nivel muy general la escucha es una de las competencias más importantes en un ser humano. En función de la escucha, construimos nuestras relaciones personales, interpretamos la vida, nos proyectamos hacia el futuro y definimos nuestra capacidad de aprendizaje y de transformación del mundo.

A través de la escucha prestamos atención a los sonidos que percibimos. La fórmula que plantea Rafael Echeverría es: “Escuchar = Percibir + Interpretar”, siendo así la interpretación aquello que hacemos de lo que oímos (u olemos, vemos, gustamos o tocamos). Es decir, escuchamos con todos nuestros sentidos y cada elemento percibido incide en la interpretación que realizamos.

En todos los ámbitos de la vida hablamos para ser escuchados. Si la escucha no ocurre, nos sentimos frustrados. Habitualmente, esta falta de escucha es recíproca; es decir, quienes no se sienten escuchados probablemente tampoco escuchan a los demás.  La escucha por tanto, es bidireccional o recíproca, es decir, participa tanto el Emisor como el Receptor. Es una escucha paralela, que consiste en escucharme a mí al mismo tiempo que escucho al otro.

Los factores fundamentales para percibir si hay una escucha activa y profunda son: la postura corporal, los gestos de la cara, de las manos y del resto del cuerpo, la mirada, el patrón de respiración. A través de la corporalidad se puede reafirmar o contradecir nuestro lenguaje.

Escuchamos desde nuestras propias expectativas sobre lo que debería pasar. Es decir, cada uno hará una interpretación que nunca será idéntica a la de otro, aunque haya escuchado el mismo discurso y/o aunque haya presenciado el mismo evento.

INTERPRETACIÓN DE LA ESCUCHA

La escucha activa también es interpretar. Dotar de significado aquello que el otro nos transmite. Esta escucha está influida por nuestra manera particular de ser. Desarrollamos la habilidad de preguntar para comprender mejor y elaborar interpretaciones que tengan sentido para nuestro interlocutor.

Es de vital importancia que hagamos una interpretación coherente de lo que el receptor nos transmite, puesto que en función de lo productivas que sean dichas interpretaciones se abrirán unas posibilidades y se cerrarán otras.

3 DIRECCIONES EN LA ESCUCHA

1ª) ESCUCHA INTERNA (A MI)

Es como me escucho a mí mismo. Es la capacidad de mirarte hacia adentro, y tomar conciencia de ti. Es la voz que escuchamos dentro de nosotros, que en ocasiones está haciendo juicios. Se trata de observar nuestros pensamientos y emociones, y darnos cuenta de que, esas reacciones y juicios nos llevan a experiencias de nuestra vida.

Esta escucha interna, nos hace conectar con el Corazón. Cuando decides escuchar hacia dentro, aparecen las barreras en forma de bloqueos, inseguridad. Todo esto son resistencias para no sentir algunas emociones dolorosas que intentamos ocultar. Es muy importante escuchar activamente lo que estas emociones expresan, para observarlo desde otro lugar.

Dentro de la Escucha Interna, hay 4 ASPECTOS:

  • CUERPO. Es escuchar mi corporalidad (gestos de manos y cuerpo, expresión facial, mirada, sonrisa, postura: sentado, tumbado o de pie, brazos y piernas abiertos o cerrados, echado para atrás, o hacia adelante). Cuando no escucho lo que me dice el cuerpo, aparece la enfermedad, porque esa emoción que sentimos, no la identificamos, y no podemos integrarla, y por eso se somatiza y da lugar a la enfermedad.
  • MENTE. Se refiere a escuchar nuestros pensamientos, que me digo a mí mismo y como me lo digo. Es mi dialogo interno.
  • EMOCIONES: Es identificar que emoción sientes y en que parte del cuerpo la sientes. Las emociones me avisan de algo, son adaptativas a la situación.
  • SENSACIONES: Son la forma física, en como siento esa emoción; por ejemplo, un picor, temblores, respiración lenta o entrecortada, nudo en la garganta, nervios en el estómago, pinchazo en el pecho, dolor de espalda.

2ª) ESCUCHA A OTRAS PERSONAS.

Es como escucho yo a los demás. Cuando escuchamos nuestra atención se dirige hacia un mensaje específico, es decir, hay una intencionalidad, y todos nuestros sentidos están enfocados a lo que estamos recibiendo.

Cuando estamos hablando con otra persona, ambos podemos tener dificultades para escuchar, pasando de escuchar a oír, pues estamos pensando que vamos a decir cuando el otro acabe, en vez de prestar atención a lo que nos dicen. Si todos queremos hablar a la vez y no se escuchamos, no habrá diálogo como tal sino monólogo.

Para  escuchar de forma profunda debemos saber guardar silencio (tanto de forma interna con nosotros mismos como de forma externa de cara al otro) para captar el mensaje de la otra persona de forma correcta.  Mientras no callemos nuestro diálogo interno y prestemos atención a nuestro interlocutor, no aprenderemos a escuchar.

Si escuchamos al otro, este sentirá que le están dando la importancia que merece y se abrirá a nosotros con facilidad. Por tanto, la escucha es una habilidad que exige apertura, transparencia y ganas de comprender. Únicamente cuando somos capaces de escuchar al otro, abrimos la puerta para que la comunicación se dé.

3ª) ESCUCHA AL ENTORNO.

Primero tengo que darme cuenta que tipo de entorno es; pues no es lo mismo estar en un sitio cerrado (una casa) o uno abierto ( el campo); se trata de observar si hay silencio, o hay ruidos externos, por ejemplo, un coche, el canto de los pájaros, el agua de la  lluvia, voces.

Tiene que ver con la INTUICION, y se asocia con las percepciones que se producen a través de los sentidos.

TE ESCUCHO Y ME ESCUCHAS

Hay gente que no sabe escuchar.  Aquí hay que aprender a poner límites. Yo tengo el mismo derecho a escuchar y a que me escuchen. Al marcar límites, hay que ser asertivo, sin ser violento ni pasivo, por ejemplo, a la hora de mandar callar a alguien.

También hay que tener empatía, es decir, ponerme en el lugar del otro para entender cómo se siente. Para ello es importante elegir bien la forma y el momento de hablar con el otro, para no interrumpirle, no tener prisas en ese momento. Y también es entender cómo se comporta la gente aunque yo no lo comparta, pero se trata de respetar al otro en sus diferencias, aunque piense de forma distinta a mí.

Al poner límites, podré negociar con el otro un tiempo para hablar y escuchar, exponiendo cada uno sus razones.

En definitiva se trata de escuchar y hacerme escuchar. Por eso es bueno decir cómo te sientes cuando no te escuchan.

La incomunicación se produce cuando no somos sinceros con el otro, ni conmigo mismo. La comunicación verbal y emocional va junta, porque la mente debe corresponderse con las posturas del cuerpo.

ESCUCHA PROFUNDA

Si realmente queremos escuchar bien tenemos que ir más allá y escuchar de una forma global y profunda. La escucha  profunda es la que nos une, nos conecta y nos transforma.

La Escucha Profunda es un cambio de paradigma, que va más allá de los elementos de la comunicación: emisor, receptor, mensaje canal.

Parece sencillo pero escuchar también significa aparcar todos nuestros pensamientos y prejuicios.

Haz la prueba: aparta un momento la vista de la pantalla y escucha lo que su mente te está diciendo. Tus pensamientos no cesan de fluir. Lo quieras o no. Te guste lo que piensas o no.

CLAVES PARA PRACTICAR LA ESCUCHA PROFUNDA

  1. Sentirse interesado por la persona que tienes delante y abrirte a ella. Nuestros gestos comunican si estamos dispuestos al diálogo o no. Es primordial tener  una postura abierta y una expresión acogedora que invite a la confianza.
  2. Transmitir que tenemos tiempo para el otro, aunque sea escaso. ¡En pocos minutos se puede estar muy presente!
  3. Adoptar una actitud receptiva. Implica estar atento a nuestras reacciones y opiniones, y contener nuestras opiniones para escucharel punto de vista del otro.
  4. No juzgar. Si la persona que habla se siente juzgada se distorsiona la comunicación, porque no se siente comprendida. Podemos no estar de acuerdo, pero tenemos escuchar sin culpabilizar al otro. Prestar atención a los gestos, muecas y miradas.
  5. No dar consejos ni precipitarnos a resolver sus problemas. Cuando alguien se siente escuchado, va encontrando por sí mismo ideas que le ayudan. Otras veces, expresar emociones o pensamientos ayuda a clarificarlos.
  6. Dar signos a la persona de que la comprendemos.De vez en cuando asentir o reformular alguna frase o idea. Alguien que no da ningún signo de comprensión es muy desagradable.
  7. Expresar nuestro punto de vista con respeto, solo cuando la otra persona lo pida, aceptando que la misma realidad puede verse de maneras distintas y esto enriquece las relaciones.

 “Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y acallar cuando no tengas nada que decir”. (Johann Kaspar Lavater)

 

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