Mindalia.com
Mindalia.com
Mindalia Televisión
Televisión
Mindalia Plus
Youtube
Mindalia Radio
Radio
Mindalia Noticias
Noticias
Mindalia Music
Music
Mindalia Congresos
Congresos
Home » Artículos » ¿Qué hacemos aquí?

¿Qué hacemos aquí?

meditacionPor Ramiro Calle.- Las razones que inducen a una persona a adentrarse en la larga marcha de la autorrealización son variadas. El momento en que por fin se desencadena en una persona el mecanismo misterioso de la Búsqueda es imprevisible. A veces ni uno mismo puede descubrirlo. Toda persona con inquietudes y sensibilidades  es asaltada en algún instante de su vida por interrogantes existenciales como ¿quién soy yo?, ¿por qué la vida y para qué?, ¿a dónde voy?, ¿tiene todo esto algún sentido?

Todo buscador comparte espacios comunes, pero cada uno puede expresar sus inquietudes o propósitos de un modo diferente. Puede resultar interesante y motivador preguntarnos a nosotros mismos cuándo fue que empezamos a interesarnos por temas espirituales. Utilizo el término «espiritual» con todas las reservas, pues entiendo la espiritualidad como una especie de «instinto» o impulso hacia un modo más elevado de ser, al margen de cultos, creencias preestablecidas, religiones o tendencias teístas o no teístas.

Como conozco a Víctor Martínez Florez desde  hace muchos años, tras él descubrirme años antes por la lectura de mi novela El Faquir y otros libros, y dado que mantenemos vínculos muy estrechos de amistad y tras escribir juntos varias obras relacionadas con la búsqueda interior (El Camino de la Hormiga, Donde Meditan los Árboles y La Perla Azul), me he decidido a hacerle la pregunta: «¿Por qué empezaste a interesarte por los temas del espíritu? A continuación comparto su respuesta e invito a nuestros seguidores del Facebok que quieran hacerlo a que también dejen su comentario al respecto.

 «Creo que mi inquietud fue por la curiosidad típica de la infancia, pensando de la misma forma ingenua en que debieron pensar los primeros hombres: que hacemos aquí? ¿De dónde venimos?… El porqué de la existencia y la angustia, ya temprana, de la idea de una muerte sin retorno, el sueño definitivo

Lo que sí recuerdo, de forma muy viva, es que fue contemplando un cielo estrellado, intensamente azul, en el que se recortaba la negra silueta de los picos afilados de una montaña.

… Y ese sentimiento de una mano gélida ciñéndose alrededor de mi corazón al descubrir que era un ser incipiente que por mucho que creciera no dejaría de ser tan insignificante como una hormiga.

Ahora sé que montaña, hormiga o estrella nunca he dejado de ser yo y que ese sueño definitivo, irremediable, no es sino la meditación más profunda, la más insondable razón del ser y lo que dará sentido a mi vida».

 

También te puede interesar

Mirar nuestro Árbol familiar

Por Flavia Torregiani.- Nuestra manera de mirar e interpretar al mundo que nos rodea y ...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *