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Home » Artículos » ¿Queremos la paz?

¿Queremos la paz?

mindalia-queremos-la-pazPor José Antonio Cordero.- En dos minutos se firma un acuerdo de paz y en un minuto se rompe.

De la bonita ceremonia del acuerdo de paz en Colombia, resulta chocante que reciba la negativa de una gran parte de su propio pueblo. Más de 50 años de guerra se pueden esfumar en menos de 50 días.

Los argumentos para conseguir la paz se ven casi tirados por tierra por otros argumentos. La razón de la paz tirada por el orgullo de aquellos a quienes gustan ser los líderes Victoriosos, esos hombres fuertes que quieren demostrar el sentido de la ley y del honor, el sentido de que con los asesinos siempre hay que ser duros y nada de sentarlos a ‘mi’ mesa o en ‘mi’ trabajo.

En todos sitios cuecen las mismas habas. El lavado de cerebro que recibieron niños y jóvenes para usar las armas contra su propio pueblo, es igual al lavado de cerebro que recibieron los mayores con ‘ni olvido ni perdono’.

Los cocineros de la paz desean empezar con los entremeses (propuestas) para ir abriendo boca, dejando ver que luego viene lo mejor. Luego vienen aquellos que ambicionan el poder y se llaman Justicia, que te quitan el mantel floreado para la paz. Nada de flores, pero sí mucha firmeza y mucho orgullo patrio.

El orgullo, la vanidad, el no doblar la rodilla ante el enemigo y mucho hablar de Justicia, que se cumpla siempre, llegaron a colgar el falso axioma de Justicia y Paz, creyendo que con mano dura se consigue la paz. LA PAZ NO NACE DE LA JUSTICIA, es al revés, LA JUSTICIA NACE DE LA PAZ. La acción que nace de la paz es justa y fomenta el bienestar entre todos. Allí donde hay paz siempre reinará la justicia y equilibrio social.

Allí donde no hay paz hay injusticias, asesinos, chorizos y mangantes.

Viene el recuerdo del hombre que mostraba a otro una yegua joven, preciosa, nerviosa, inquieta y con ganas de correr. El otro le dijo: ’quita, las estás maleducando; cogió una vara y le dio dos golpes tremendos a la cara de la yegua; tienes que demostrar quién manda y quién lleva las riendas’… y brotaron lágrimas de la yegua golpeada por un bruto animal irracional.

El uso de la fuerza nunca conquista nada. Tendríais que haber visto a ese animal suelto y corriendo por carriles, siguiendo a la persona que la amaba y cuidaba. El amor atrae a cualquier ser, no atrapa, no necesita ataduras, ni varas de castigo. Cualquier relación que muestre la paz desde el corazón hace justicia a la vida misma. La justicia nace de la Paz, así es, señores dirigentes del mundo injusto.

En la Paz del corazón no existen rencores ni deseos de ajusticiar, la mente en paz tiene una perfecta memoria que funciona para aquello que llena la vida y no para aquello que la destruye. Así que a la mierda con el lema ‘ni olvido ni perdono’, o volverá a oler mal a vuestro alrededor.

El cuervo está a la espera de que alguna víctima caiga y pueda así sacar sus alas a revolotear (revolver) el mundo. Hay cuervos por todas partes. Y cómo les gusta la carnaza, y hacer sangre con sus publicaciones y comentarios.

Qué lástima vivir y morir guerreando y no encontrar nunca la paz. Qué pena de vida perdida, qué pena vivir así aunque sea chulapa y bien trajeada. Y qué pena de niños con harapos, hambrientos y sin educar, que ante tanta desgraciada vida luchan como vía de supervivencia.

Así como crea adicción la corrupción y la dictadura, igualmente crea adicción delinquir por la calles.

¿Realmente queremos vivir en Paz? …Parece que no

Se hacen llamadas para la paz que no se consideran, se invita a sentarse para tener un ratito de paz y se reacciona con que no hay tiempo, que hay que hacer muchas cosas. Esa reacción impulsiva es producto de la dictadura del estrés y de la ansiedad que domina y somete al cuerpo y a la mente.

Lástima que sean las orejas del lobo cancerígeno las que hagan recapacitar, y detenerse a razonar cuando espera a un paso. Esas trincheras que hemos forjado en la vida son una porquería. Y el orgullo de la tropa repite mil veces y mil años después: mirad como sacó pecho el general antes de morir, así debemos ser nosotros camaradas, sacad pecho y luchar por la justicia que hemos establecido. ¡¡Viva Raticulín, nuestra patria indivisible!! ¡Qué cabecín tan ridiculín!

¡¡Las guerras que vemos fuera son las mismas que tenemos dentro!! La bomba no dio comienzo a la guerra, fue la guerra interior, fue la lucha interna. ¿Qué se puede esperar de cuerpos enfermos, llenos de cólera, avaricia, celos, y odio? Guerra, mucha guerra, sea guerra fría o caliente. Miseria, mucha miseria y sufrimiento.

Cualquier sistema de gobierno que necesite abrir más hospitales, más cárceles, más policías y más ejercito moderno, es un sistema absolutamente ridículo y torpe, sin criterio y de inteligencia cero. Porque un euro de prevención es mucho más que millones de curas, porque aniquilar al enemigo hoy, no evita que mañana vuelva a nacer uno nuevo y más peligroso.

¡Justicieros de la vida!, sabed que la justicia es acción y la paz es sentimiento. La acción no mueve ni altera al sentimiento puro. El sentimiento es la base de la acción y de la vida entera. ¡¡EL MUNDO ES COMO SOMOS!!

Labremos nuestro jardín de la amistad, que está muy dentro de nosotros mismos, saquemos fuera las malas hierbas, la mala leche, y las zarzas que gustan de enzarzarse con todos.

La semilla de la Paz germina dentro de nosotros, no fuera. Pero si alguno está poniendo ‘entremeses’ para atraer y apaciguar al guerrero hambriento, es de auténticos malvados impedir las buenas intenciones de paz. Los impedimentos llevan ‘condimentos’ de celos, envidias, rencor, ansias de poder y vanidad apestosa.

El desequilibrado rechaza la paz.

Seamos cuidadosos, seamos honestos, porque si no lo hacemos bien estamos impidiendo la llegada de la Paz permanente, porque es nuestra lucha interior la que mete la nariz en todas partes.

Orgullo no es levantar la cabeza por encima de los demás, es saber esconderse en lo más íntimo de la vida, allí donde nadie puede entrar. Qué más orgullo que entrar y habitar permanentemente donde nada ni nadie puede entrar, solo el Yo. … y el YO desvaneciéndose completamente en la más clarividente consciencia descubre que TÚ y ELLOS somos más que una familia.

Un abrazo familiar

***** CITA CON LOS GRANDES *****

“El pretexto para todas las guerras: conseguir la paz.” -Jacinto Benavente (1866-1954)
“Llaman falsamente paz a una servidumbre miserable” –Tácito

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