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¿Se borra el pasado?

Por José Antonio Cordero.- ¿Se podrían borrar los datos acumulados en el cerebro?  Si ya resulta difícil borrar completamente los datos de un disco duro, hasta un informático lo borró cinco veces y no quedando contento utilizó un martillo. Para el cerebro se usaba el electroshock, pero causaba más daño que beneficio.

Tendría mucho éxito poder eliminar informaciones e imágenes de nuestro cerebro tal como hacemos en el ordenador. La responsabilidad de los hechos pasados forma parte de nuestra vida, pero no es posible fulminar nada del pasado. Se leen diariamente deseos de olvidar acontecimientos del pasado pero esos deseos resultan difíciles de cumplir, aunque el autoengaño puede ser importante.

Ahora se dice mucho: “empezar de cero”, o “comenzar nuevamente”, pero esto tampoco funciona.  Hay árboles y arbustos que se quedan pelados, parecen estar secos y muertos, pero luego vuelven a rebrotar. Aparecen nuevos brotes, hojas similares, gran semejanza puede haber, pero ninguna hoja del pasado renace, lo único que sí aparece es la misma savia. Para nosotros la savia sería el Alma que reaparece muchísimas veces. Esto quiere decir que la individualidad no se pierde nunca, y cuando reaparece viene cargada de las impresiones de la última vida y anteriores. El alma reaparece pero el mismo cuerpo no renace.

Una antigua frase védica dice: “Sólo el Absoluto puede conocer su propia historia”.  Es muy difícil conocer la historia de nuestra creación individual, ya que ha podido pasar por cientos o miles de etapas, y puede que muy diferentes. El árbol conoce su origen en la savia y entrando en la profundidad de la semilla. Nuestra savia es obra de la conciencia pura, de ahí brotó nuestra semilla o individualidad, pero conocer el momento de nuestra creación individual se muestra complejo.

Hay cosas que pasan al olvido, por ejemplo, no recordar qué fuimos en vidas anteriores porque nuestro cerebro nace sin impresiones, sin registros. La conciencia individual toma un nuevo cerebro para seguir evolucionando, ahí aporta su sello kármico y personal, así es como el pasado influye sobre el presente. El karma del pasado conforma la conciencia individual actual, y para reconocer bien el pasado habría que entrar en la corriente invisible e inmortal de la conciencia pura.

Un magnífico proverbio dice: “Es una bendición de Dios no recordar los días de la pobreza”. Es una suerte no recordar los días amargos o de sufrimiento. Los días de la pobreza pasan al olvido cuando llega el bienestar y una vida digna y feliz.

Agua pasada no mueve molino, esto quiere decir que las intenciones por remover el pasado y los días de sufrimiento para sacar algo positivo no suele tener éxito.

Una característica de la conciencia pura es que cuando realmente se experimenta aparece la felicidad pura, en sánscrito es Ananda. La felicidad pura es una consecuencia del estado puro de la mente. A mayor profundidad de la mente mayor felicidad.

La fuerte curiosidad por querer entrar en los laberintos del pasado podría ser dañino, es como entrar en una habitación con humo, aunque no tragues humo mucho se quedará pegado en el ropaje de nuestra actual vida. Esto desequilibra más que satisface al intelecto.

La intención de empezar hoy desde de cero como ilusión mental sirve un poco, pero nunca sería real. Borrar el pasado es harto difícil.

El sabor de la amargura permanece tiempo, el amargor queda en la boca y disminuye con lo dulce, esto quiere decir que las amarguras van desapareciendo con las dulzuras que vamos creando.

A medida que vamos avanzando en la dirección de la felicidad y salud estable los recuerdos del sufrimiento y enfermedades van desapareciendo. Pero el hecho de que no aparezcan en nuestra mente momentos amargos del pasado no indican que esos impactos se hayan borrado. Indagar en los errores del pasado reaviva el dolor y el cuerpo vuelve a sufrir las descargas de adrenalina y hormonas del estrés por la indagación en el pasado con la creencia de resolver los conflictos.

En días de pleno Sol a la oscuridad no se le ocurre salir. Las zonas oscuras de nuestra vida pasada no aparecerán si la luz de la felicidad predomina en lo cotidiano. Un descuido y se cuela algo, muchos descuidos y volverán los oscuros golondrinos.

La oscuridad no es constructiva, los palos y las cañas no mimbrean la vida, es la sabiduría humana la que construye. Los mimbres de la evolución están en la sabiduría y no en cientos de palos.

Es incorrecto decir que nacemos para sufrir, como no es correcto decir que se aprende del sufrimiento. Saber hacer mimbres es muy diferente a almacenar caña tras caña. La memoria es el almacén de las impresiones, ahí están las cañas, los barros y demás, pero es el conocimiento inteligente el que ordena de forma selectiva y eficaz. Se puede ordenar la vida sin necesidad de entrar en el dolor del pasado.

Desaprender es una teoría muy imaginativa, aunque sea una palabra tentadora. Siempre es mejor aprender conocimientos completos y no usar métodos que fragmentan la vida.

Conocer los rincones externos no sirve de mucho, ¿de qué sirven tantos almacenes? De enredos y entretenimientos, porque hoy acumulamos aquí y mañana allí y de nuevo comienzan las mudanzas. Las mudanzas son las encarnaciones. ¿No estás cansado de tantas mudanzas?, ¡¡¡qué fastidio tener que cambiar de casa –cuerpo- continuamente!!!!

Volver a nacer no es empezar desde cero, porque el karma es adhesivo en todos los estados de consciencia menos en la conciencia pura. Si el karma es adhesivo es inútil tratar de eliminar el pasado o tratar de sacarlo de la memoria.  Cansarse de una vida y añorar una nueva no garantiza una vida mejor.  Tirar la casa para volver a reconstruir con los mismos errores y la misma actitud no sirve de mucho.

Los planos perfectos de la construcción están en la conciencia pura, no en las artimañas constructivas y antojos lujosos. Se pueden hacer casas preciosas pero sus influencias y los baúles adhesivos del karma pueden tener consecuencias nefastas. Se puede volver a nacer y volver a pasar por situaciones indeseables.

La redirección hacia la ley natural no se basa en desaprender lo aprendido, ni en borrar el sufrimiento pasado. Se redirige la vida cuando se experimente la Conciencia Pura y es luego cuando consciencia es retomada por el poder de la sabiduría y de la inteligencia. Así se descubre el diseño original de la propia vida y no entrando en el pasado.

Mejor no invertir tiempo en borrar, porque se invierte el progreso, es mejor invertir el tiempo en aprender cómo ampliar la consciencia para ser más felices. La felicidad, símbolo de la conciencia pura, brota sola, no necesita animadores ni animación con coraje.

El Sol aparta la oscuridad en la tierra por un fenómeno de ‘elevación’, pero en realidad no se movió. La felicidad no se mueve ni se escapa, siempre está en el mismo sitio. Nos elevamos por encima de los problemas al ir muy dentro de la conciencia pura.

Los asentados en ese estado tan sublime ya no necesitan más mudanzas, porque habrán entrado en su Palacio de Paz.

CITA CON LOS GRANDES

“No hay que empezar siempre por la noción primera de las cosas que se estudian, sino por aquello que puede facilitar el aprendizaje.”  -Aristóteles

“La primera obligación de todo ser humano es ser feliz, la segunda es hacer feliz a los demás” – Cantinflas.

“El comienzo es la parte más importante de la obra”. – Platón.

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