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Home » Artículos » Ser una media naranja o un melón entero…

Ser una media naranja o un melón entero…

Por Erika Goyeneche.- En la búsqueda de descargas de endorfinas, los seres humanos nos involucramos en situaciones externas que activen esa sustancia interior. Nos vemos desde pequeños forjados a los estándares de una sociedad que demanda obtener el mayor título universitario, obtener el mayor reconocimiento, ser considerado como el número uno..the choosen one..

Y así la vida se pasa buscando esa respuesta externa que nos haga sentir bien, reconocidos, recordados, mencionados, promovidos, identificados. Desde pequeños esta misma sociedad nos genera un vacío al contaminarnos con  publicidad, películas, libros que nos gritan al inconsciente, debes buscar a alguien en tu vida, debes completar tu felicidad con personas, si no tienes a alguien en tu vida. Eres una fruta incompleta, te falta algo.

Y esa incapacidad se va creando en nuestra psique, nos sentimos medio contentos, medio satisfechos, medio felices, medio agradecidos, medio medio medio…entonces que hacemos… vivir el día a día esperando y buscando ese otro que nos ayude a ser completos, que nos ayude con esta discapacidad existencial, que nos ayude a ser uno, a ser normales.

Nos levantamos una mañana, con toda la motivación, nos inscribimos en páginas de onlinedating, descargamos aplicaciones, participamos en eventos sociales, asechando, buscando, esperando, que ese otro exista y si en toda esa búsqueda..ureka…encontramos a alguien empezamos a salir, desde el primer momento vemos en frente de nosotros ese otro con cara de media naranja, de media fruta que nos va a ayudar a sentirnos por fin completos, que nos va a ayudar a conocernos.

Depositamos energía, mental, sexual, física, desequilibrando nuestra espíritu con tanta adrenalina, con tanta descarga de endorfinas. Hasta que el otro se convierte en una droga, la aparición del miembro fantasma que pensábamos no estaba. Esta.. Pero que pasa. La relación está llena de vacíos. Los dos espíritus vacíos. Tratando de buscar en el otro su plenitud, responsabilizando al otro. Tú debes valorarme, tú debes amarme. Tú debes completarme es tu misión. Estas aquí por mí. Para saciar mí sed de plenitud.

Y así vamos y caminamos hasta que un día nos levantamos y nos vemos al espejo y vemos en nuestros ojos el reflejo de que algo falta, de que ese ser que está reflejado no lo conocemos a profundidad, quién eres???

Quien soy y hay comienza la verdad… esa puerta que habíamos dejado cerrada. La abrimos y nos damos cuenta de que no es en el otro, que no es en el título, que no está en la posición social que se construye el ser completos, que el sentimiento de plenitud debe pasar, al amarnos completamente, no a medias, al conocernos con todos los matices, no solo la superficie, al comprendernos y ser compasivos con nuestro corazón, al darnos un tiempo para mirar al interior y encontrar esa chispa interna que vive en nosotros y que está esperando que abramos esa puerta.

Y te dan ganas de conocerte, de escucharte, de ver que yace en esa mitad desconocida, que hay, que necesidades cobija…y un día después de un tiempo te miras al espejo y ya no te ves a medias, ya no eres una media naranja. Eres una fruta completa…deliciosa, jugosa integra….y te conviertes en un melón entero. La fruta de tu preferencia y estas en calma y estas en amor.

 

 

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