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Home » Artículos » Seres vibrantes

Seres vibrantes

Por Beatriz Álvarez.- Somos conciencias encarnadas en materia física, pero nuestra esencia es un condensado energético, una vibración.

Existen dos clases de vibración: la correspondiente a nuestra conciencia, que viene determinada por nuestro nivel evolutivo adquirido en diferentes planos y existencias, y la vibración en la cual se encuentra nuestra conciencia una vez encarnada en la tierra.
No necesariamente suelen coincidir ambas vibraciones. De hecho no es lo habitual, ya que cuando encarnamos, venimos con todas las memorias patológicas para sanar, y toda nuestra evolución no cabe en tan poquita materia en la que nos proyectamos como humanos.

En esta ocasión, solo vamos a hacer referencia al estado vibracional en el cual nos encontramos en nuestro día a día.  Este puede cambiar, ya que fluctúa con las diferentes emociones y estados de ánimo que vamos sintiendo.
Retomando la idea de que somos una vibración, es decir, una onda elástica en continuo movimiento o fluctuación, nos movemos en los entornos por resonancia, es decir, porque tienen la misma frecuencia y longitud de onda que nosotros.
Así podemos entender el porqué congeniamos con unas personas y con otras no; el porqué hay lugares que nos resultan agradables y otros no; y por qué tomamos un tipo de alimentación y no otra.
Desarrollaremos estos puntos a continuación.

Los estados de ánimo que tenemos como consecuencia de las emociones que experimentamos son los responsables de nuestro estado de vibración. La forma en la que nos tratamos y nos hablamos a nosotros mismos es clave para tener un estado sano y elevado de vibración. Si asociamos esto, a la idea de que atraemos a nuestra vida lo mismo con lo que vibramos, porque nos movemos con la misma frecuencia, lo que venga a nuestra vida será aquello con lo que estemos resonando, interna y externamente.

La resonancia con las personas no solo está ligada a nuestro estado de vibración, hay más factores que influyen; pero esa es harina de otro costal, que trataremos en otra ocasión. Pero a grandes rasgos, cuando nuestro estado vibracional se encuentra, por ejemplo, a nivel 5 (testado del 1 al 10) y la otra persona se encuentra en la misma vibración numérica (para entender el ejemplo), es cuando sentimos un estado de bienestar y la armonía, porque ninguno de los dos seres pone mayor cantidad de energía, para promediar la interrelación.

Otro factor que determina cómo es nuestro estado de vibración es el tipo de alimentación que ingerimos. Lo que conocemos como “comida basura” son esos alimentos artificiales, manipulados industrial y químicamente que no nos aportan ningún beneficio nutricional, pero además, poseen un nivel vibracional muy bajo. Los alimentos cuanto más naturales sean, mejor. Sin hacer enaltecimiento de ningún tipo de alimentación específica, los alimentos de origen animal o de los propios animales llevan impresa la vibración que éste poseía antes de su sacrificado. Así que es importante, si van a decidir ingerir carnes, que sean impecables con el origen, la cría y el sacrificado del animal; piensen que van a consumir además de su carne, las emociones que tuvo en vida. Todos los alimentos poseen un nivel energético que puede ser testado.

El lugar donde vivimos también refleja nuestro estado vibracional, tanto nuestra casa como el lugar geográfico de residencia habitual o incluso el vacacional (nada es fruto de la casualidad y sí de la causalidad). Como excepción entenderemos que el lugar geográfico de nacimiento viene dado por el nivel evolutivo de nuestra conciencia y los aprendizajes que debemos adquirir para nuestra evolución; pero permanecer residiendo en esos países, ciudades o pueblos, después de adquirir la edad adulta, sí va a depender de cómo sea nuestra resonancia con el lugar, cómo vibremos o, en otras palabras, lo a gusto que nos sintamos allí.

Resaltar que el nivel vibracional no solo nos puede hacer sentirnos incomodos en ciertos lugares, con ciertas personas o comiendo ciertas comidas porque sean más bajos de vibración, también se produce desarmonía porque esos mismos factores estén más altos. Aunque no cabe duda de que, lo más elevado, siempre sumará a promediarnos al por mayor, subiendo de alguna manera nuestra propia vibración a un estatus superior.

Un caluroso saludo.

Beatriz Álvarez

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