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Home » Artículos » Somos duales

Somos duales

Por Víctor Polo.- El amor propio es la base del crecimiento personal. Necesitas escuchar a todas las partes de ti mismo para poder avanzar en equilibrio y emitir esa señal de «yo me reconozco, me respeto y me amo». Pero no basta con escucharlas. Tienes que anular el juicio hacia todas ellas. Escucharlas y comprenderlas para poder abrazarlas con el amor que eres en esencia.

No hay cosas buenas y malas. No hay culpables. Hay diversidad, personalidades distintas que nos ayudan a conocernos mejor. Somos seres duales cuando vivimos en la Tierra y las energías socialmente conocidas como «buenas» y «mala » viven en nosotros. Hay que dejar que se expresen. Si reprimimos las emociones que no nos gustan comienzan a llegar a nuestra realidad experiencias que nos las despiertan, una y otra vez.

Agradece las experiencias que te ayudan a ver esa parte de ti que no te gusta. Al estar sumergidos en el mundo espiritual hay ciertas creencias en nosotros que nos dicen que tenemos que ser buenos, que no podemos tener ciertos pensamientos o emociones, y eso nos aparta de ser nosotros al cien por cien. Nos mermamos la capacidad de expresión en ciertos momentos, reprimimos lo que sentimos para no hacer daño o para que no nos juzguen.

Precisamente, esa falta de transparencia genera muchos conflictos, que acaban haciéndonos sentir aquello de lo que queríamos huir: el sufrimiento y la sensación de que no somos buenos o suficiente.

Desde pequeños nos educaron con esa creencia: «Tienes que ser un niño bueno, si no, no te querrán». Muchos de nosotros, todos, buscamos amor, porque nuestra esencia está llena de él, pero no nos dijeron que somos perfectos tal como somos y que lo único que necesitamos para obtener amor es dárnoslo a nosotros mismos. El efecto colateral que esto causa es que los demás comienzan a darte amor, porque irradias esa energía. Ya no necesitas mendigar amor, dejando de ser tú para agradar a otros. Eres tú mismo y eso es como un imán que atrae hacia ti a otras personas que se aman a sí mismas.

Las personas que se aman a sí mismas se aceptan como son, no necesitan fingir, ni mentir. Son sinceras con ellas y con los demás, porque muestran su humanidad abiertamente, del mismo modo que su divinidad. Son personas creativas y atractivas, porque emiten satisfacción personal. Son personas capaces, porque ellas lo consideran así.

Son personas queridas, porque se aman incondicionalmente y eso hace que otros lo hagan también.
Son personas felices, porque saben lo que quieren y lo llevan a cabo. Son responsables de sus creaciones, porque saben que todo lo que llega, en parte, ha sido atraído por ellos. No culpan a otros; reconocen su implicación en el asunto y aceptan todo lo que llega, porque confían en la magia de la vida y en la perfección de todo lo que sucede.

Adquirir esta perspectiva requiere un compromiso personal y una actitud de evolución constante.

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