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Home » Artículos » ¿Somos libres?

¿Somos libres?

20161120_234431Por Carlos Gómez Casuso.- ¿Somos libres?. Esta cuestión parece que tiene una respuesta fácil. Cualquier persona que se plantee esta disyuntiva dirá: «Pues claro que somos libres». Miramos a nuestro alrededor y pensamos que nadie nos priva de nuestra libertad. Vivimos, en teoría, en una sociedad democrática donde representa que tenemos unos derechos y unas libertades. Eso pensaba yo hasta hace poco. ¡¡Qué equivocado estaba y qué equivocados estamos todos!!. Nos hemos convertido en esclavos del sistema y nosotros mismos nos hemos hecho prisioneros de nuestra propia realidad. Vivimos en una cárcel que han creado los gobiernos y los barrotes nos lo colocamos nosotros mismos.

Nos han educado desde la infancia para que no pensemos por nuestra cuenta y nos han dado una enseñanza en la que se nos ha inculcado cómo llevar nuestra vida, y nosotros como zombis lo hemos aceptado sin más. A partir de aquí nos empezamos a crear nuestra propia prisión. Ya desde muy pequeños se nos ha desconectado de nuestra esencia que traíamos bajo el brazo cuando nacimos.

A los padres se les alecciona que hay que educar a los hijos bajo unas directrices que nos marca el sistema, sin plantearnos si eso es bueno o no para ellos. Desde este punto empezamos a ver coartada nuestra libertad personal porque no conocimos otra cosa. Si lo dice el sistema está bien. ¿Y si todo ésto no es así?. ¿Si lo que se pretende es tenernos esclavizados?. Pensará usted: «Yo decido por mí mismo…Nadie me dice lo que debo de hacer…». Hasta aquí tiene usted toda la razón. Pero vaya un poco más allá.

La sociedad considera que lo lógico es hacer lo que se nos enseñó desde la infancia hasta llegar a la edad adulta: tienes que ser alguien en la vida, es decir, sacarte una carrera universitaria para obtener un status social, mientras más elevado mejor, con un trabajo bien considerado y remunerado, aunque en muchos casos estas titulaciones no te llegan a servir de nada ya que finalmente acabas en un empleo indeseable, con un sueldo miserable; compras una casa con hipoteca, o un coche, ambos con su correspondiente seguro que tienes que pagar; nos ‘enganchamos’ a las tecnologías más vanguardistas propias del siglo XXI, adquiriendo un teléfono móvil último modelo, o bien, una televisión en 3D, por ejemplo; pagar las facturas de agua, gas, luz, teléfono, o unos impuestos elevados que muchas veces nos dejan con la soga al cuello… En definitiva, si se dan cuenta todos estos aspectos que les he ido relatando, hace que ‘hipotequemos’ nuestra propia existencia.

Si se paran a reflexionar sobre todo ello, nosotros mismos nos hemos convertido en ‘adictos’ al consumismo, creándonos una continua necesidad y de la que difícilmente nos cuesta salir. Además, aceptamos unas leyes desorbitadas que nos imponen los gobiernos y que acatamos sin rechistar, aunque lo consideremos injusto, en vez de defender nuestros derechos. Estamos atenazados por el miedo y las represalias que se pueden tomar sobre cualquier ciudadano, si se pone en cuestión la autoridad que siempre nos ha dirigido como si fuéramos un ‘rebaño’ de ovejas, o lo que es lo mismo, nos instalamos en nuestra zona de confort, sin hacer nada por revertir la situación. ¿Dónde está aquí nuestra libertad?. En ningún lado. Todas estas circunstancias nos ocasionan mucho estrés y ansiedad, al quedar atrapados en un callejón sin salida, privándonos totalmente de nuestra libertad personal, algo muy preciado que tiene todo ser humano, pero que nos la dejamos ‘pisotear’ continuamente.

Después de llegar a esta conclusión me viene a la cabeza una cuestión importante que hay que plantearse: ¿Por qué no peleamos por cambiar esta estructura que ha creado la matrix?. En esta tela de araña bien tejida por el sistema, entra en juego no sólo los gobiernos, con los políticos a la cabeza, sino también los bancos, que se han enriquecido a lo largo de muchos siglos a costa del gran esfuerzo y sacrificio de cada una de las personas que habitan este planeta, a base de generar una continua deuda que tenemos que cubrir todos nosotros, dejando a familias sin hogar de forma despiadada, con desahucios injustificados al no poder pagar afrontar el pago de una hipoteca por no tener trabajo, o cobrando unos intereses abusivos que la mayoría aceptamos porque desde hace muchos años se consideraban como normales.

Pero por encima de todos ellos, tanto del Estado como de las entidades financieras, están los grandes magnates que manejan desgraciadamente los hilos del mundo, como la familia Rockefeller, los Morgan, el Club Bilderberg (en este círculo elitista se encuentran clanes influyentes que dominan los grandes emporios financieros, la industria petrolífera, farmacéutica y de otros ámbitos, o miembros poderosos de algunas Casas Reales), o sociedades secretas con mucho poder, como los Illuminati o los Masones, entre otras.

La religión también está en este entramado oscuro creado por el sistema, ya que, aprovechándose de la buena fe de muchos creyentes y de la ignorancia de otros tantos, han adquirido demasiada autoridad a lo largo de muchos siglos porque sus seguidores se lo han entregado en buena medida. El Vaticano, la máxima autoridad eclesiástica católica, representa este poder que ha hecho tanto daño en el mundo, convirtiéndose en una especie de multinacional financiera que se ha enriquecido impunemente a consta de dejar caer en la miseria al pueblo. Este organismo, cada vez más politizado, cometió muchos delitos a lo largo de la historia y ha provocado muchas guerras en nombre de Dios, como otras religiones, y de Jesucristo, generando mucha pobreza.

Por fortuna, coincidiendo con este despertar de conciencia que está viviendo la Humanidad en la recién entrada Era de Acuario, se arroja un rayo de luz y de esperanza en el ‘contaminado’ Vaticano con el actual Papa, Francisco, quien ha destapado muchas verdades que se han mantenido ocultas durante muchos años y que lanza un esperanzador mensaje de paz.

Me quedo con una frase de Jesús de Nazaret -para mí, uno de los grandes maestros espirituales, aunque la Iglesia se encargó de manipular todos sus mensajes fomentando el miedo para mantener a buen recaudo a su ‘rebaño’-, que es la clave para encontrar, a mi juicio, nuestra libertad personal: «Conoced la Verdad y ella os hará libres». En otras palabras, la llave para terminar con la esclavitud, para romper ataduras o para salir de esa cárcel con barrotes en la que estamos instalados, es adquirir sabiduría, o lo que es lo mismo, salir de la ignorancia estando bien informado de todo, a través de los libros o de internet [una herramienta muy útil bien usada, viendo vídeos del canal youtube (conferencias, documentales o películas que te hagan reflexionar), leyendo artículos sobre diferentes temas, aunque algunos hagan un mal uso de ella].

Otro consejo que les doy es que mientras menos vean la televisión mejor perspectiva tendrán de todo lo que nos rodea. E incluyo en el lote a otros medios de comunicación convencionales, además de los audiovisuales, como son los radiofónicos o la prensa escrita. Y dirán: «¿Por qué?». Pues muy sencillo. Porque es el instrumento que emplean los grandes empresarios o entidades financieras para manipular a la opinión pública, dando informaciones sesgadas sobre lo que sucede a nuestro alrededor.

En la mayoría de cadenas televisivas emiten programas de entretenimiento ‘basura’, de los que no hacen pensar. Somos sus ‘cobayas’. No quieren que razonemos, sino tenernos distraídos. Que nos sentemos delante de la ‘caja tonta’ para mantenernos ‘hipnotizados’ o ‘idiotizados’. Los partidos de fútbol (Ligas, Eurocopas, Mundiales…), las Olimpiadas u  otros grandes acontecimientos deportivos de distinta índole son el ingrediente perfecto para sus intereses, así como otros shows televisivos.

Debido a su corporativismo, se mueven por sus creencias ideológicas. En los noticiarios se dan muchas veces las verdades a medias, con contenidos negativos y altamente catastrofistas. Se lo aseguro: es deprimente. Por ello apenas enciendo apenas la televisión en casa. No lo comento por frivolidad. Y se preguntarán: «¿Qué sabrá este tío sobre ésto que habla?». Este mensaje lo doy por experiencia propia y con conocimiento de causa, porque trabajé 14 años en este sector (prensa escrita) y sé lo que se cuece desde dentro, y les aseguro que no me gustó lo que observé. No sólo a mí, sino a muchos profesionales con los que compartí esta profesión, no se nos dejaba expresarnos cien por cien libremente. Había una línea editorial que seguir y, según qué casos, te marcaban unas pautas por las que guiarte a la hora de escribir un artículo. Les aseguro que ésto no iba con mis valores.

Afortunadamente, por circunstancias de la vida, me desligué de este campo y pude adentrarme en dos escenarios que me están abriendo el camino de la libertad: las terapias naturales y el periodismo de investigación independiente, sin que nadie me manipule, ya que puedo escribir con total autonomía de lo que pienso y de mis investigaciones sobre diferentes temáticas (misterio, espiritualidad, ciencia, historia, fenómeno ovni, religión, salud…).

En cuanto a las terapias naturales, complementarias o alternativas, como lo quiera llamar cada uno, he estudiado algunas técnicas, que me han sido beneficiosas para mi vida personal y en lo profesional: reiki, gemoterapia, cromoterapia, limpieza del aura o las terapias emocionales y psicológicas. También he leído algunos libros de autoayuda -me han servido para trabajarme internamente, lo que me ha llevado a respetarme y a ser honesto conmigo mismo-, y otros ejemplares considerados tabú en la sociedad hasta hace muy poco, como la muerte o la reencarnación, además de conocer otras filosofías interesantes, como la del budismo o el taoísmo.

Tampoco me ha faltado tiempo para ver muchos contenidos audiovisuales por internet a través del canal de youtube sobre conferencias, documentales o películas que me ayudaron a abrir los ojos y a despertar mi conciencia. Además, me han servido de inspiración y son un referente para mí algunos periodistas de investigación independientes, que dan un punto de vista diferente a lo que nos ofrecen los medios de comunicación tradicionales. Entre ellos destaco a J.L. Camacho, David Parcerisa, Iván Martínez, Salvador Freixedo, Vicente Fuentes, Joan Tudela, Enrique de Vicente, J.J. Benítez, entre otros. Les aseguro que les harán ver las cosas desde una perspectiva distinta a lo que nos presentan los mass-media convencionales.

Como podrán observar, primero me pongo yo como ejemplo para que ustedes vean que he buscado herramientas para encontrar mi verdad, que pienso que me está dando la llave de la libertad y les certifico que se sentirán mejor consigo mismo.

Si cada uno de nosotros  hacemos ésto de forma individual lograremos construir entre todos un mundo libre y sin barreras. Es un modo de alcanzar la unidad y que formemos una sociedad más solidaria e independiente. Que todos luchemos por defender nuestros derechos, no por separado, sino unidos. Ya lo mencionan tres citas textuales que a mí particularmente me inspiran: «El pueblo unido jamás será vencido», «La unión hace la fuerza» y «Uno para todos y todos para uno».  Dejemos de lado lo que quieren los gobiernos y los que manejan los entresijos de la Humanidad con el lema «Divide y vencerás». Ésto no nos llevará a ninguna parte, creánme. ¡¡SEAN LIBRES!!.

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