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Home » Artículos » Suspendidos

Suspendidos

Por Andrea Vallejos Campos.- Cuentan las historias transmitidas de una conciencia a otra en la multidimensión, que hace eones, en algún lugar de los confines del universo, existía en la dimensión de la forma, un planeta llamado por sus habitantes como “Tierra”. Cada cierto tiempo en su existencia, este planeta debía dar saltos cuánticos para ampliar el nivel de conciencia de sus habitantes. El evento había sido preparado por muchos años lineales terrestres previos, por muchos seres, de los cuales algunos encarnaban para ayudar a sostener desde dentro este proceso, porque los saltos cuánticos en masa provocaban caos. Este gran evento galáctico era esperado y apoyado con paciencia por cúmulos de conciencias universales y milenarias, desde distantes partes y dimensiones del universo.

Cuenta la historia que un ser vivo microscópico se introdujo en su realidad; algunos seres humanos enfermaron, otros murieron, pero finalmente fue el miedo quién arrodilló, sin distinción, a todas las naciones que conformaban el planeta ante la inmensidad del universo. Sus líderes sometieron a los habitantes a un retiro obligatorio, como una medida de contención sanitaria; sin saberlo, este retiro llamado “cuarentena”,  tenía un fin más elevado, programado desde el primer latido del universo, ya que cada ser humano, consciente o no de ello, vio cómo su vida quedaba suspendida en el tiempo, mientras  en sus mentes solo serpenteaba una palabra: “miedo”.

No hubo habitante en ese planeta que no sintiera preocupación o miedo; miedo a morir, miedo al abandono, miedo a la soledad, miedo a enfermar, miedo por sus seres amados, miedo a la crisis económica, miedo al hambre, miedo a perder el trabajo, miedo a la falta de tiempo, miedo a sufrir; era una oportunidad sin precedentes de tomar conciencia, de escuchar su corazón,  abrir sus ojos, de ver su alma en completa desnudez; muchos revisaron el recorrido de su existencia sintiéndose apenados, pues simplemente habían comprendido lo alejados que estaban de sus sueños. El caos que desató el miedo fue tal, que los humanos mostraron su peor sombra, juzgándose unos a otros como mecanismo de defensa y sobrevivencia, faltando indistintamente a la compasión y tolerancia de los unos con los otros. Mientras esta emoción era sentida por sus habitantes, grandes masas negras emanaban de este planeta, siendo simplemente el drenaje de todos los miedos reprimidos y grabados en sus genéticas, transmitidos generación tras generación, manifestándose como ira, rabia, miedo, falta de amor y respeto a ellos mismos, frustración, arrogancia, pena, violencia, apego, culpa, tiranía, miedos derramados por guerras, por desastres naturales y humanos, por colonizaciones violentas, miedos internos, miedos infringidos, miedos grabados a fuego en el inconsciente colectivo.

Luego el planeta quedó en completo silencio, un largo silencio…. solo entonces, bajo ese silencio lograron escuchar el sonido como de un cuerno, profundo, grave y lastimero, que emergía de las profundidades del planeta; era el quejido desesperado que hacía la madre tierra…la madre naturaleza, que por siglos había sufrido en silencio un confinamiento o cuarentena por la desconexión, inmadurez y arrogancia de la especie humana.

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