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Home » Artículos » Trabajando mi felicidad (Ho’Oponopono)

Trabajando mi felicidad (Ho’Oponopono)

Por Rosa Francés Cardona (Izha).- ¿Cuántas veces te das permiso para disfrutar tu felicidad?
¿Cuánta atención le pones a lo qué te hace feliz?
¿Cuánto tiempo te regalas para poder hacer lo que te da felicidad?
¿Cuántas cosas te permites hacer qué realmente te apetecen?

Ciertamente si volvemos al pasado cuando éramos pequeños y no teníamos la presión actual de ser, tener, conocer, poseer… cuando salíamos a la calle hasta el anochecer, cuando nuestra madre nos daba un bocadillo de chocolate y nos íbamos a jugar, cuando nos tirábamos a la acequia o río más cercano y tal vez no teníamos siquiera bañador, cuando mamá o papá nos contaba un cuento, cuando nuestros ojos se abrían enormes ante un mago en la calle o contestábamos a la marioneta de la función y creíamos que podíamos volar en sueños…

Creo que personalmente esos momentos son los más perfectos y más llenos de vida y felicidad que disfrutamos.

También podemos recordar a la persona que nos decía que:

-No, las marionetas no hablan.

-Es figura que has pintado te has salido de la raya.

-El sol no es verde, es amarillo.

-Tienes que hacer las cosas así.

-Etc.

En esos momentos cambiamos, pues creíamos que siendo como los mayores decían no les decepcionaríamos, seríamos “buenos”.

A modo personal recuerdo una anécdota que me paso con uno de mis hijos cuando tenía apenas 7-8 años:
El maestro nos llamó a clase y preguntó:
– ¿cuántas personas viven en su casa?
-“Tres.” Conteste. Es que su hij@ pone en sus dibujos a lo menos 15 personas (abuelos, tíos, primos…) y además cuándo pregunto sobre el fin de semana me contesta cosas como que se ha ido a buscar hadas, a comer a casa de Pedro Picapiedra…
– ¿Y…?
-¿Cómo qué y…?
-Su hij@ no vive en el mundo real y este es muy duro y así no llegará a ningún lado, siento decirle que su hij@ nunca será nada en la vida.
-¿Qué? ¿Sabe usted lo qué dice? Mi hij@ tiene 8 años y, sí, cree en hadas, seres mágicos, incluye a toda su familia en su casa y muchas cosas más que se llaman: imaginación. Y la imaginación si no se tiene con 8 años no se tendrá nunca. Y, sí, puede que la vida sea dura, pero quitar los sueños a un/a niñ@ es peor.

Dicho lo cual me fui, sabiendo que desde luego no dejaría de ir a buscar hadas, a pasear con duendes, ni dejar de ir a comer con la familia Picapiedra solo porque este señor lo dijera. Y ya os digo que mi elección no fue mala y si, si que llegó a algo mi hij@; llegó a mucho y no solo a ser buena persona, terminó sus estudios y la Universidad con una de las mejores notas de su clase.

Esta es la clase de gente que rompe sueños (al menos para mí).

Pues bien, ha llegado el momento de borrar todas estas creencias erróneas:
-No pasa nada si pinto el cielo verde, rojo, azul…

-Me permito salir de la raya del dibujo.

-Quiero hablar con mi muñeco y no es malo.

-Me apetece leer un cuento de nuevo.

-Etc.

¡Hoy puedo y lo voy a hacer! Puedo hacer lo que me hace feliz, por pequeño y tonto que a alguien le pueda parecer.

Quiero recuperar hacer las pequeñas cosas que me fascinaban y que deje de hacerlas pues eran una pérdida de tiempo, no eran productivas, era muy mayor para hacerlas, no era el momento…

Voy a disfrutar de nuevo de las pequeñas actividades que me aportan felicidad. Voy a volver a conectar de nuevo con mi creatividad, esa que a todos de pequeños nos cortaron y que sin darnos cuenta nos teletransporta a un lugar llamado: felicidad, donde el tiempo no existe y tampoco el juicio ni nada que no sea amoroso.

EJERCICIO PARA TRABAJAR MI FELICIDAD:

También hay que practicar una vez a la semana este sencillo ejercicio:

Busca un lugar cómodo.

Cierra los ojos.

Haz 3 respiraciones profundas.

Rememorar 3 cosas que me hayan hecho feliz esta semana (ver una flor, un pequeño paseo, un empleo, haber podido superar algo, haber contestado a alguien que nunca habías podido hacerlo…)

Las digo en voz alta.

Las vuelves a decir en voz más alta y sonriendo.

Ahora puedes decir alguna de estas afirmaciones: soy capaz, valgo, tengo más fuerza de la que pensaba, puedo hacer lo que me proponga, estoy en el camino.

Lo siento, te amo, gracias, perdóname…

Gracias por borrar en mí las creencias y memorias que causan que mi mente se apodere del control de mi realidad haciendo creer que vivo en una eterna infelicidad.

Gracias, Gracias, Gracias.

Agua de vida limpia y purifica.

Fuente perfecta elimina pensamientos negativos.

Lo siento, te amo, gracias, perdóname…

Ahora esas tres cosas que has dicho en voz alta que te han hecho feliz escríbelas en papelitos y ponlos en un lugar que puedas ver como un espejo, el armario…

Haz este ejercicio una vez a la semana.

Rosa Francés Cardona (Izha)

 

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