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Home » Artículos » Tú das el significado a la realidad

Tú das el significado a la realidad

Por Nuria Velasco.- ¿No creerás que ves la realidad tal cual es? No puedes. Yo tampoco, claro. Sólo captamos una fracción de la realidad y además, ese trocito pequeño lo interpretamos. No hay objetividad en la percepción. Parece que sí, pero no. El cerebro es un órgano ciego, así que procesa las señales y estímulos que le mandan nuestros sentidos. Los descodifica y nos devuelve a nuestra conciencia una imagen, una reacción, un pensamiento, un recuerdo…. Pero el cerebro está modelado, no es objetivo tampoco. ¡Está completamente lleno de subjetividad! Tu vida, las cosas que te han pasado, las que no, tus vivencias, deseos, traumas, tu educación, la cultura del país en el que has nacido, tu género, tu familia, tus experiencias…. todo eso es único, ¿verdad? Nadie más ha tenido exactamente tu vida. Nadie es exactamente tú. Todo eso ha conformado tus creencias. En tus primeros años de vida se creó esa parcelación de la realidad, esa interpretación de qué es la vida y cómo son las cosas. Pero ya ves: otra persona con otras experiencias tendrá otras creencias. De las creencias nacen los pensamientos. Así que lo que piensas sale de un lugar muy concreto, de un marco de referencia muy tuyo. Y lo que piensas genera lo que dices, lo que haces y tus hábitos. Es decir: tus creencias determinan tu vida y cómo la vives. Pero ninguna creencia o pensamiento tiene la cualidad de ser verdad: sólo son lo que crees verdad, no lo que es verdad.

Seguimos. Esos pensamientos no son expresados de cualquier manera. Se convierten en palabras, y tú dices las cosas de una manera muy concreta. No hablas igual que nadie, aunque usemos el mismo lenguaje. No me refiero a muletillas o localismos, sino de cómo se expresan los pensamientos. Hay personas que hablan siempre en segunda persona. Otros cuando cuentan algo lo explican hasta el más mínimo detalle; otros generalizan mucho. Hay gente que repite las cosas varias veces en la misma frase. Conozco a alguno que cada vez que dice algo, sentencia como si cada frase fuera una norma que debe ser respetada. Hay decenas de programas de pensamiento que hace que nos expresemos de manera concreta. La forma de hablar de las personas, nos dice cuál de esos programas está usando. Es una información muy útil porque en función de cómo pensamos, así nos representamos la realidad y si usamos pocos programas de pensamiento, quiere decir que nuestra representación es muy pobre. En Programación Neuro-lingüística lo llamamos “mapa”. Ese mapa no puede ser tan detallado como la realidad, obvio. Un mapa es un esquema útil. Piensa en el plano del metro, por ejemplo. Sólo necesitamos que nos señale las líneas y las paradas. No representa la ciudad entera. No existe ningún mapa que lo contenga todo. Pues tampoco nuestra cabeza puede tener toda la realidad dentro. Ahora bien, podemos tener el mapa más completo que podamos. ¿Cómo?

Primero hay que hacer un acto de humildad para poder ser consciente de todo eso, para poder asumir que quizá no tengamos la verdad, sólo opiniones sobre la verdad. Que quizá estemos más condicionados de lo que creemos. Que quizá nuestros pensamientos nos limitan para tener otros pensamientos diferentes.

Después hay que ver qué crees tú sobre la realidad. Porque eso te dará tus creencias. Muchas de ellas vienen de la infancia, de la familia, de la cultura… ¿siguen siendo válidas?, ¿te siguen sirviendo?, ¿te las sigues creyendo?, ¿son útiles e impulsoras?, ¿te limitan de alguna manera? No te de pena deshacerte de algunas, porque ya te lo he dicho antes: ninguna de ellas es verdad. Así que lo que no sirve fuera. Instala otras que sí formen parte de tu presente, que te ayuden, que te liberen, que te lleven a ser tu mejor versión. Si amplias tus creencias, amplias tus pensamientos y tendrás otras posibilidades para tu vida.

Sé consciente de dónde apunta tu atención todo el tiempo, porque es el rayo láser de tu cerebro. Te está diciendo lo que es importante para él. Pero puede que no lo sea para ti. O puede que no te sea útil. Un ejemplo: hay personas que son incapaces de decir algo positivo de si mismas o de los demás, siempre están criticando, viendo el error y el fallo. Eso es lo que ven primero, de manera que les resulta tremendamente difícil decir algo positivo cuando se les pide. ¿Es que sólo hay cosas negativas en el mundo? No, pero eso es lo que ven esas personas, no pueden ver otras opciones porque su atención está dirigida hacia ahí. De nuevo, no es la verdad, ven lo que pueden, Su atención continua en lo negativo (por la razón que sea), hace que se haya convertido en un hábito. No es más que eso.

Si pensamos diferente, vemos la realidad diferente y por lo tanto vivimos diferente. Las cosas no son como son, sino cómo las piensas.

¿Cómo quieres ver la vida?, ¿cómo quieres vivirla? Pues piénsala de esa manera. Ponte esas gafas y verás de ese color.

Nuria Velasco
www.tulibrodelavida.com

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