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Home » Artículos » Un otoño en mejor salud: prepárate con un détox

Un otoño en mejor salud: prepárate con un détox

Por Irazu Sanchez.- Eres de los que pasa el otoño con fatiga o con cierta depresión? ¿Atrapas todos los virus del invierno, encadenando un resfriado tras otro? ¿Tu nivel de vitalidad baja y te cuesta mantenerte activo? Estos podrían ser signos de un organismo debilitado por una sobrecarga de toxinas. Si este es tu caso, hacer una limpieza de tu organismo en los cambios de estación — especialmente en primavera y en otoño— será muy beneficioso para ti. En este artículo aprenderás por qué es importante hacer curas de detoxificación con la llegada del otoño.

El drenaje de toxinas o como se le llama últimamente las curas detox han estado presentes desde hace siglos en las diferentes medicinas naturales: el ayurveda (medicina tradicional india), la medicina tradicional china y la naturopatía. Estas curas consisten en un plan de corta duración (no más de 3 semanas) que tiene por objetivo limpiar el organismo de la acumulación de toxinas. El beneficio principal será un organismo renovado, con más energía vital para todas sus funciones y eso se va a traducir en mejoras que notarás después de hacer la cura como: un aumento de vitalidad, mejor descanso, bienestar digestivo y por supuesto, una mejor respuesta inmune.

Naturalmente que nuestro organismo está diseñado para hacer frente a las toxinas y a los desechos propios de su funcionamiento. Sin embargo, como es bien sabido, la vida moderna conlleva hábitos que están muy lejos de lo que nuestro organismo necesita. Altos niveles de estrés, poca o nula oxigenación diaria a través del ejercicio en un entorno natural, excesos alimentarios, alimentos procesados, desvitalizados y carenciados en nutrientes, contaminación ambiental, etc.

Estos factores se van sumando y las capacidades del organismo para gestionar toda la carga de toxinas y deshechos se ve sobrepasadas. En este estado de “intoxicación” permanente, los órganos de eliminación (intestino, hígado, riñones, pulmones, piel) no pueden trabajar a su pleno potencial y las funciones de todo el organismo comienzan a fallar. Prueba de ello son los dolores de cabeza o migrañas frecuentes, malas digestiones, molestias intestinales, fatiga crónica, infecciones recurrentes, problemas cutáneos, dolores diversos, etc. De hecho, todos estos síntomas no son más que tentativas que tu organismo hace para limpiarse de la sobrecarga toxémica.

¿En qué detoxificar el organismo aumenta tu inmunidad?

Cuando los órganos de eliminación tienen que lidiar de manera constante con un exceso de trabajo, el cuerpo debe utilizar mucha de su energía en la gestión de deshechos. El sistema inmune, carente de recursos, no puede estar por la labor de hacer su trabajo como debería. Si la situación se prolonga durante años, la falta de un buen sistema de limpieza conduce a un ensuciamiento celular y la intoxicación del “terreno” (todos los tejidos, fluidos y células del organismo). Este panorama no hace más que sentar las bases para las enfermedades crónicas.

El ensuciamiento y la intoxicación del organismo —iniciando por la célula— es la base profunda de cualquier enfermedad.

Por lo tanto reforzar el sistema inmune debería empezar por “aligerar” la carga al organismo. En este sentido, recobrar la salud comienza por purificar, es decir, drenar las toxinas acumuladas en los órganos de eliminación, pero también las que están en circulación en el organismo.

¿Cuándo detoxificar el organismo?

Tal como veíamos antes, hay dos momentos del año en los que detoxificar el organismo a través de “curas de detoxificación” es especialmente beneficioso: la primavera y el otoño.

En primavera aprovechamos para hacer la limpieza de las toxinas acumuladas a lo largo del invierno, cuando la alimentación es más rica y calórica y nuestro nivel de actividad física es menor. En cuanto al otoño, se trata de liberar el organismo para “hacer hueco”, prepararlo a fin de recibir los nutrientes extras que necesitaremos durante el invierno. Además, reactivaremos la energía vital disponible para que el organismo pueda utilizarla en el sistema inmune y poder hacer frente a las temperaturas frías y los virus.

En realidad, la capacidad de reacción de tu sistema inmunológico depende —y por mucho— de los órganos de eliminación: intestinos, hígado y riñones que participan en numerosas funciones, entre las que está la inmunidad. De este modo, realizar una cura de detoxificación en estos dos cambios de estación, te permitirá pasar un invierno con mayor bienestar, mejor protegido contra virus y bacterias y los males que provocan.

Es importante aclarar que estas curas no tienen como finalidad adelgazar o perder peso. Bien que muchas veces sea un efecto colateral, esto se debe a que durante la cura eliminamos líquidos retenidos, materia fecal y toxinas en general (alojadas sobre todo en el tejido adiposo). Dicho lo anterior, también es verdad que una cura detox puede ser un excelente punto de partida si quieres embarcarte en un plan para perder peso, pues este será más efectivo y comenzarás a reformar tu salud desde una buena base.

¿Es necesario que yo haga un détox?

La gran mayoría de personas sin patologías graves o un estado de salud delicado, puede beneficiarse de hacer una cura. Evidentemente, la carga toxémica no será igual en cada persona y aquellas que tienen una acumulación importante, notarán más acusados los efectos y beneficios de la cura. Sin embargo, por poco que te identifiques con los signos mencionados más abajo, una limpieza de vez en cuando será provechosa para ti.

Para averiguar qué tan sobrecargado está tu organismo, basta con escucharlo. Aquellos malestares, síntomas o signos que normalmente no se etiquetan bajo el nombre de ninguna enfermedad por la medicina clásica, pero que siempre están ahí incomodando y quitándote calidad de vida pueden ser las pistas que te da tu cuerpo. Presta atención presentas algunos de estos signos al despertar:

  • Lengua pastosa/blanquecina
  • Gusto amargo o ácido en la boca
  • Mucosidades en la garganta
  • Ojos cargados de lagañas o mucosidades
  • Nariz tapada o con mucosidades
  • Sensación de pesadez, ganas de dormir más
  • Olor corporal desagradable

Y/o alguno de estos otros a lo largo del día:

  • Fatiga después de comer
  • Migrañas después de comer
  • Dificultad de concentración
  • Humor variable/incontrolable
  • Ojos rojos
  • Inflamaciones repetidas en los mismo órganos (otitis, gingivitis, colitis, etc)
  • Problemas frecuentes de estómago
  • Gripes y resfriados frecuentes y/o que se complican
  • Reglas laboriosas, dolorosas, muy abundantes
  • Malestares articulares
  • Problemas de piel (eccema, acné)
  • Constipación
  • Etc.

Estos signos pueden ser una advertencia de una sobrecarga de toxinas y en este caso, una cura detox será ineludible y una valiosa ayuda para mejorar tu estado de salud general.

El siguiente paso es averiguar si algún órgano de eliminación está especialmente sobrecargado para orientar los esfuerzos hacia éste. Cada órgano se expresa a través de signos o patologías que reflejan su mal funcionamiento.

Por ejemplo, un mal funcionamiento del conjunto hígado-páncreas-vesícula se traduce en: migrañas después de comer, problemas digestivos (sobre todo después de comidas pesadas o grasosas), boca pastosa, piel amarillenta, náuseas y/o vértigos. De la misma manera, el organismo da otras señales si el sistema digestivo o renal están más agobiados.

Esto puede determinarse de manera más específica en consulta a través del balance general de salud y el análisis detallado de tu alimentación. De este modo es posible diseñar una cura personalizada que actúe sobre el órgano de eliminación que más lo necesita para un proceso de detoxificación aún más eficaz.

De manera general, puedes hacer la cura détox utilizando plantas medicinales con una acción más amplia sobre varios de éstos órganos. Por ejemplo, la bardana actúa tanto a nivel hepático como renal, pero también estimula la eliminación de toxinas a nivel cutáneo. Otra manera de ayudar a la eliminación de toxinas, es por medio de las verduras con efecto drenante.

Como una cura de detoxificación dura unas 3 semanas, es importante que durante este periodo, lleves una alimentación lo más “fisiológica posible”, así como beber abundante agua para ayudar a estimular la eliminación de toxinas. Ahora que ya sabes la importancia de hacer una cura, puedes comenzar por ir bajando el ritmo de los alimentos fast-food, procesados, azúcares y café de tu dieta, de manera que vayas preparando el terreno para una limpieza pre-otoñal durante las siguientes semanas.

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