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Home » Artículos » Vitaminas para el alma

Vitaminas para el alma

Por Ramiro Calle.- Con no poca frecuencia he recordado aquello de «puedes hacer de tu mente un jardín o un estercolero» o esa otra enseñanza: «la misma mente que ata es la que desata» o la otra no menos sagaz: «la mente es causa de servidumbre o de libertad», sin olvidar la que nos recuerda: «de la mente parten dos caminos: uno hacia el infierno y otro hacia el paraíso». Entendiendo aqui «infierno» y «paraíso» como estados de consciencia.

Soy el primero que a menudo recuerdo a mis alumnos las cinco fuentes básicas de la energía: alimentación, respiración, sueño, descanso (incluyendo la relajación consciente) e impresiones mentales. Cuanto más sanas sean estas fuentes de energía, más vitalidad y bienestar conseguiremos. Pero lo que no debemos olvidar es que los sentimientos y pensamientos sanos son también un manantial de vitalidad y, sin dudas, vitaminas para el alma. Entre esas vitaminas cabe destacar: la alegría, la indulgencia, la compasión, la benevolencia, la tolerancia, la paciencia, la ternura y tantas otras.
Cada ser humano es un microcosmos. Aunque no del todo, mucho sí se puede hacer por uno para ayudarse tanto en cuerpo como en mente, tanto en energías como en emociones. Hemos recibido unas herramientas y las podemos usar para mejorarnos o degradarnos. El yoga nos ofrece enseñanzas y métodos prácticos para armonizar los distintos elementos o planos que nos configuran. La armonía es ausencia de conflicto y cuando nuestros planos operan equilibradamente también somos capaces de empezar a reunificar energías que antes dispersábamos. En cierto modo somos como pensamos y nos relacionamos como nos sentimos. En la medida en que nos aportamos a nosotros mismos sosiego y equilibrio, podremos aportárselo con más seguridad y generosidad a los demás.
La amistad, el amor, el contacto con la naturaleza, la meditación y las actividades artísticas y de ayuda a los otros, también son saludables vitaminas para el alma. Pero sin duda, la más poderosa es la bondad fundamental y es justo la que más necesita este mundo convulso y brutal, y quizá y lamentablemente la más escasa.

Ramiro Calle

www.ramirocalle.com

 

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