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Home » Artículos » ¿Vivir en el pasado es realmente vivir?

¿Vivir en el pasado es realmente vivir?

Por María de los Ángeles.- El ser humano, por lo general, vive en una constante construcción de ideas respecto a una realidad ideal. Expectativas las solemos llamar. Éstas se van enriqueciendo tanto de las creencias propias que nos formamos con el tiempo al adquirir diversas experiencias, como de las opiniones y creencias que los demás nos influyen de forma directa o indirecta. Comprender a profundidad ambas premisas nos permitirá observar de una forma más clara, el engranaje y la dinámica que construye la realidad, tal cual la percibimos.

Nuestras necesidades varían de una etapa a otra. De pronto, lo que de pequeños priorizábamos, de adultos ya no lo consideramos con la misma relevancia, y entonces priorizamos otras cosas. Hace un año, determinados gustos, pasatiempos, intereses, maneras de pensar y expectativas formaron parte de tu realidad y en ese momento constituyeron tu presente, lo que te llevó a actuar de una forma y no de otra. Quizá la diferencia de hace un año no la percibas tan enorme como la de hace diez o veinte años atrás, pero esos momentos que hoy por hoy forman parte del pasado, en algún momento fueron tu presente y tuviste un rol activo, y te desempeñaste de la manera en que sabías hacerlo y con las herramientas con las que contaste en aquel entonces. Comprende a ese niño, a ese adolescente que alguna vez fuiste. Aun no vivía todo lo que has vivido hasta ahora, pensaba y sentía respecto a su realidad en aquel entonces. No fue ni bueno, ni malo, simplemente fue y así tuvo que ser.

Escucha lo que tu niño interior te quiere decir, trata de conectar genuinamente con él y entender sus necesidades, quizá en todo este tiempo le has echado en cara sus errores, los cuales de alguna u otra forma te han afectado en el presente, pero no has valorado sus virtudes y fortalezas. Quizá él se siente herido, un tanto culpable y juzgado por no haber cumplido con tus actuales expectativas. No seas injusto con él, aun no entendía muchas cosas de la vida, sólo actuó de la forma en que sabía actuar. Escríbele una carta, dile todo cuanto quieras decirle a tu pequeño yo, abrázalo y reconcíliate con él. Hazlo también con el adolescente que alguna vez fuiste, intenta comprender sus necesidades, sus inquietudes, intenta valorar sus fortalezas, las tantas veces en las que cayó y se levantó, y siguió adelante pese a todo. Escríbele a tu yo interior de hace 5 años, al  de hace un año, al  del presente. Conecta contigo mismo, evalúate de manera transparente y sin juzgarte.

La percepción de nuestro yo también suele formarse a partir de las opiniones que tienen los demás de nosotros. A veces las aceptamos tal cual, otras veces nos enfurece. Cada persona te evaluará de acuerdo a sus propios filtros y sólo en determinada área: Tus padres te evaluarán como hijo, tu esposa te evaluará como esposo, tu hijo te evaluará como padre, etc. Pero sólo tú tienes la capacidad de conocerte de manera global y valorarte depende de ti. No esperes nada de los demás, ni siquiera de tus seres más queridos, y así evitarás decepcionarte. Sé que es fácil decirlo, pero de alguna u otra forma a veces necesitamos al menos un poquito de comprensión, de empatía, y muchas veces recibimos todo lo contrario. Tranquilo, quizá debería partir de nosotros el comprender a nuestro prójimo cuando éste actúa de una forma que nos pueda incomodar, no por darle la razón, sino hacerlo por nosotros mismos, para que sus palabras y acciones no nos afecten ni las tomemos tan personal. Quizá también con nuestro ejemplo, ellos podrían aprender.

La realidad está sometida a un constante cambio a lo largo del tiempo, debemos ser conscientes que no existen realidades perfectas, que el establecer un orden rígido para hacer las cosas sólo nos llevará a un camino de decepciones, puesto que no podemos controlarlo todo. Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo. Eres dueño de este momento, el presente es tu mejor regalo.

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