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¿Y si comienzas una revolución personal?

Por Francisco de Sales.- En mi opinión, cuando llega el momento en que vamos a sacar cualquier pensamiento o propósito del mundo de las ideas –o de la utopía- para ponerlo en marcha, para darle la vida, aparecen en tropel todos los miedos existentes, las excesivas preocupaciones, y todas las dudas habidas y por haber.

VIVIMOS CON DEMASIADOS MIEDOS Y LES DAMOS DEMASIADO PODER.

Vivimos la vida con una tensión que es innecesaria. Nuestros temores deciden por nosotros.

Cada vez que tenemos que tomar una decisión un poco importante se forma en nuestra mente un conciliábulo de yoes pequeños asustados que no saben qué decisión tomar debido a la falta de un líder de ideas propias y decisión firme que indique el rumbo.

Todas las desconfianzas hacen acto de presencia, la ansiedad preside el proceso, uno desconfía de sí mismo y de sus propias ideas, y las soluciones que se presentan no merecen confianza; hay un desaliento general antes de ponerse en marcha porque se tiene la sensación de que se ha formado una decisión equivocada.

Un batiburrillo de ideas que nacen de una mente condicionada y nada objetiva se expresan. Y todas se creen con derecho a voz y voto. Todas quieren que prevalezca su opinión, que es siempre una opinión asustada.

En el caso de algunas personas toda esta trifulca interior viene de una falta de seguridad en sí mismas; se han equivocado en alguna ocasión y saben que se pueden volver a equivocar, y no es eso lo que quieren. Y saben que como no acierten con la decisión lo que viene detrás es una retahíla de reproches, de mala cara continua, de desprecio, de bajada de la autoestima, y de una tensión que les obnubilará aún más la próxima vez que tengan que decidir algo.

¿Y si comienzas una revolución personal?

¿Y si desdramatizamos un poco el resultado de las decisiones?

¿Y si toleramos como una posibilidad más el hecho de equivocarnos?

Y no sólo me refiero al momento de tomar decisiones, sino a la vida en general.

¿Y si hacemos prevalecer nuestro bienestar por encima del resultado de las decisiones?

¿Y si tomamos conciencia de la relatividad de las cosas despojándolas del poder contra nosotros que les hemos otorgado?

¿Y si nos tomamos un poco menos en serio a nosotros mismos?

¿Y si nos atrevemos a ponernos el mundo por montera y a vivir más tiempo en paz?

¿Y si ya, por fin, te atreves a ser tú mismo? Y me refiero a ese “uno mismo” que intuyes pero no conoces realmente.

¿Y si averiguas quién eres realmente y empiezas a serlo?

A LA VIDA SE VIENE A VIVIR Y NO A SUFRIR.

Las circunstancias desagradables de la vida no es algo que se deba acatar sin derecho a rebelarse.

Tu vida está por hacer. Y la tienes que hacer tú.

Tú tienes la responsabilidad de hacerla satisfactoria y tienes el poder de hacerla así. A pesar de las circunstancias adversas, de tus condiciones personales, de los conflictos interiores que arrastres, de que las situaciones en que te haya tocado vivir no sean las idóneas, de tu pasado, o de lo que has sufrido.

Y ninguno de los obstáculos referidos son condicionamientos insalvables, ni son inconvenientes que tengan el poder suficiente para condenarte a un presente y un futuro que no sean de tu agrado. Vivas donde vivas, tengas la situación personal que tengas, a pesar de todo tu vida prevalece por encima de cualquier adversidad.

Siempre tienes la opción de ir modificándola para que sea como tú quieres que sea.

Atrévete y compruébalo.

¿Y si comienzas tu propia revolución personal?

Te dejo con tus reflexiones…

Francisco de Sales

 

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